Llevarán a escena la puesta 'Jesucristo Gómez” de Vicente Leñero

viernes, 8 de marzo de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Jesucristo Gómez, adaptación teatral de la novela El evangelio de Lucas Gavilán (1979) de Vicente Leñero, será montada a fin de este mes en La Casa del Teatro. El montaje que busca acercar al espectador a una cruda realidad –los jodidos seguirán siendo la reserva de unos cuantos– llegará a escena dirigida por Mauricio Pimentel, con 10 actores en escena, un músico y un mínimo de escenografía este 30 de marzo, con temporada hasta el 12 de mayo –con excepción del 20 y 21 de abril por Semana Santa--, los sábados y domingos a las 19 y 18 horas, respectivamente. La sede de la puesta, La Casa del Teatro, fue la misma que Leñero fundó en 1991 junto a Luis de Tavira y Víctor Hugo Rascón Banda a partir de un ciclo denominado “Teatro Clandestino” con la obra Todos somos Marcos, título que hizo alusión al guerrillero y líder de indígenas en Chiapas que se levantó en armas. Jesucristo Gómez hace una fuerte crítica a las instituciones, a la iglesia, al sistema gubernamental del país donde nadie sabe nada, a sus aparatos de justicia y a los métodos que ejercen, y el discurso de los explotados urgidos por un líder. Al respecto, Pimentel explicó sobre la obra: “El motivo principal para montar Jesucristo Gómez es porque, a 33 años de publicada la obra, las cosas en este país parecen no haber cambiado demasiado. Resulta vigente y doloroso el discurso donde nos damos cuenta que México es un país de extrema desigualdad donde solo se enriquecen algunos cuantos, donde las cosas nunca han cambiado o quizás, en el tiempo en que se escribió, se sustenta el origen de la barbarie que vivimos, donde nadie tiene el derecho de alzar la voz, desenmascarar o decir verdades”. “Vivimos en un país desentendido donde ‘nadie sabe nada’ y, en el caso de que alguien quiera luchar por los que menos tienen, es muy probable que termine arriesgando su vida por querer lograr un cambio.” La idea del director es incitar a la reflexión sobre la situación social y política, así como el cuestionamiento a las instituciones: “Jesucristo Gómez es nuestro grito desesperado de libertad y esperanza”, concluyó Pimentel.

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