Sergio Zaldívar, emérito de la Academia Nacional de Arquitectura

viernes, 31 de mayo de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Fundada en 1978 por el arquitecto Mario Pani, la Academia Nacional de Arquitectura (ANA) nombró como miembro emérito al arquitecto restaurador Sergio Zaldívar Guerra, responsable del proyecto de Nivelación Geométrica de la Catedral Metropolitana y del rescate de varios edificios históricos. Nacido hace 85 años, en abril de 1934, Zaldívar fue elegido como “Arquitecto Emérito” por votación directa de los 38 integrantes del Consejo de Eméritos de la academia. Y es la “distinción máxima vitalicia” que otorga dicha institución. De esta manera reconoce la trayectoria del también experto en monumentos históricos, quien en 2009 fue reconocido con otra de las mayores distinciones en el ámbito del patrimonio cultural, el Premio Federico Sescosse, que el Consejo Internacional de Sitios y Monumentos (Icomos) en su sección México y el gobierno de Zacatecas otorgan a “aquella persona física que se haya distinguido por una trayectoria constante y destacada a favor del patrimonio monumental”. Zaldívar es egresado de la carrera de arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Escuela de Perfeccionamiento para el Estudio de los Monumentos en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la Sapienza, en Roma, Italia. Ha tenido una larga trayectoria en la restauración de monumentos. Intervino en el rescate de Palacio Nacional, del que fue el primer curador en su historia; de la antigua colegiata de la Basílica de Guadalupe, en el Tepeyac; el edificio del Marqués del Apartado y el antiguo Arzobispado, en el Centro Histórico de la Ciudad de México; el templo de los Santos Reyes de Metztitlán, Hidalgo; y el de Santa Isabel Tepetzala, en Puebla. Para el rescate en la Catedral Metropolitana --donde logró revertir en más de 90 centímetros el hundimiento diferencial-- integró un equipo de expertos en diversas disciplinas. En una entrevista con esta reportera señaló, al recibir el premio Sescosse, que la experiencia en este monumento puede servir hoy para dar solución a uno de los grandes problemas de la ciudad, que es la extracción de agua del subsuelo. Un proceso que consideró absurdo. Se ha intentado “secar” la ciudad prácticamente desde la llegada de los españoles que construyeron la ciudad encima de un lago, cuando el agua es indispensable para vivir. Y advirtió entonces: “Hay que estudiar dónde y cómo la guardamos y hacerlo, porque si no, ¡aguas!, vamos a terminar peleándonos a cuchilladas por un bote de agua en pocos años”. Colaborador en el semanario Proceso sobre temas de patrimonio, recientemente escribió acerca del incendio de la catedral de Notre Dame en París, Francia, para cuestionar cómo pudo ocurrir semejante accidente en medio de trabajos de restauración, “tal vez un descuido que no parece propio de un país con altas credenciales técnicas, por decirlo de alguna manera”. Y señala que su recuperación no puede estar sólo en función de intereses políticos o del turismo, pues éste es depredador. Tampoco se hará en los cinco años prometidos por el presidente francés Emmanuel Macron, quien además afirmó que quedará más “bonito”, ante lo cual preguntó: “Es decir, ¿se falsificará lo auténtico? Otra vez inventando monumentos. ¿Se reconstruirá con aportaciones (artísticas) de nuestra época? ¡En cinco años quedará listo!”. La Academia Nacional de Arquitectura es una asociación civil sin fines de lucro, que promueve la participación de la arquitectura en la transformación urbana. Cuenta con organizaciones (capítulos) en diferentes entidades del país, entre ellas Ciudad de México, Guadalajara, Cuernavaca y Monterrey.

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