'El tiempo no existe… nosotros somos el tiempo”, Eduardo Lizalde en su 90 aniversario

viernes, 28 de junio de 2019
CIUDAD DE MÉXICO, (apro).- Con la lectura de un breve poema sobre la muerte que escribió a los once años y uno reciente sobre la senectud, el poeta Eduardo Lizalde cerró el homenaje por su 90 aniversario, organizado por la Academia Mexicana de la Lengua (AML) en la Capilla Alfonsina de esta ciudad. El autor del poema “El tigre en la casa” --quien cumplirá 90 el próximo 14 de julio--, fue acompañado en la mesa de honor por los escritores Vicente Quirarte, Gonzalo Celorio (presidente de la AML, quien a su vez fungió como moderador), Jaime Labastida y Alejandro Higashi. En la Capilla Alfonsina, situada en la colonia Roma, se sumaron jóvenes estudiantes, amantes de la literatura y poesía, amigos y miembros de dicha academia. Ahí Higashi, dejó claro que “para Lizalde la prosa y poesía no deben andar deshermanadas, y queda implícito todo un programa estético como lo muestra en el poema La zorra enferma, que dedicó al escritor Carlos Fuentes”, y acto seguido dio lectura al fragmento que dice: La prosa es bella/-dicen los lectores-/ La poesía es tediosa: no hay en ella argumento/ni sexo, ni aventura/ni paisajes/ni drama, ni humorismo/ni cuadros de la época/Eso quiere decir que los lectores tampoco entienden la prosa. Mientras que Quirarte refirió sobre el más reciente trabajo en el que se encuentra Lizalde, una traducción:
“Eduardo Lizalde cumple 90 años y sigue siendo fiel a ese muchacho inconforme y rebelde que nos dio para siempre versos estremecedores e inolvidables. Le sucede lo que a nuestro José Alfredo Jiménez: cada día canta mejor, y cada acercamiento a su obra es diferente y renovado. “Apenas el pasado 14 de junio, en la lectura estatutaria que es nuestra obligación en esta cofradía que hoy orgullosamente celebra a nuestro poeta, Lizalde dio a conocer la tarea en la que actualmente se halla: la traducción al español del poema El cementero marino de Paul Valéry”.
Labastida recordó un poema de Lizalde del que sólo se conoce el título, ‘Noúmeno, el dinosaurio’:
“Jamás se ha publicado, pero el sólo título nos indica un propósito obvio, alude a la tesis de (Immanuel) Kant en La crítica de la razón pura (1871), es decir, a la relación entre inteligencia y la apariencia, que se traduce entre la vinculación imposible, el noúmeno, y el fenómeno, el noúmeno es un neologismo de origen griego, la inteligencia suprema, a su vez la voz fenómeno, también de raíz helena alude a que los objetos se muestran ante la luz… me atrevo a suponer que lo diría con una leve sonrisa, en su insólito el dinosaurio vendría siendo el noúmeno, y los restantes saurios desde el cocodrilo a la pequeña lagartija serían los fenómenos”.
Tras el discurso de los invitados, Lizalde, conmovido, dio las gracias a quienes consideró colegas y amigos, y dio lectura a uno de sus más recientes poemas, De Senectute, del cual se transcribe un fragmento:   Vuela el tiempo, pájaro mayor, dicen los poetas. Envejecemos, morimos, nos degradamos, pero no es por el tiempo en que vivimos, ni el que resta, porque el tiempo no existe…    

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