Cultura

Tour de Cine Francés

Los iluminados (Les éblouis; Francia, 2019) es una historia de aprendizaje como tantas de adolescentes que tienen que crecer en un medio hostil.
sábado, 24 de octubre de 2020

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Este año no es la excepción, el Tour de Cine Francés se presenta desde el 8 de octubre al 11 de noviembre en varias ciudades de la República Mexicana, una breve selección de cine contemporáneo hecho en Francia; buena noticia para el público cinéfilo forzado a ayunar desde hace meses.

Los iluminados (Les éblouis; Francia, 2019) es el primer largometraje de la actriz Sarah Suco, una historia de base autobiográfica que se adentra en el laberinto de una secta religiosa, la comunidad de La Paloma, en el que la adolescente Camille (Céleste Brunnquell) queda atrapada junto con su padres y hermanos; entre castigos y autoflagelaciones, la chica se debate por escapar y rescatar a sus hermanos menores del siniestro amor cristiano del pastor (Jean Pierre Darroussin).

El título en español sólo funciona como ironía, así se presenta y actúa la comunidad de estos carismáticos que reciben la luz del Espíritu Santo mientras comparten vidas y bienes, se confiesan y exorcizan bajo la mano santa del pastor; el título en francés es más directo, éblouir significa deslumbrar; estos cristianos seducidos por un supuesto carisma pretenden regresar a una forma primitiva del ágape; deslumbrados, la madre de esta familia (Camille Cottin), ferviente convencida; el padre (Eric Caravaca), débil, y los hijos, de la bebé a la adolescente, confundidos, se convierten en ovejas a quienes hay que guiar y someter.

El punto de vista es siempre el de Camille; apasionada por el circo y el malabarismo, se ve seducida, al principio, por la bondad y el amor comunitario; el público comparte, paso a paso, los estados de la muchacha, desde la entrega hasta el primer aviso, cuando intenta ser ella misma, mostrar su talento de cirquera por medio de una mofa a las actitudes de los fanáticos, y la reprehensión no se hace esperar, la renuncia al teatro se hace condición para permanecer, comienza a agrietarse la fachada de los santones, el absurdo se impone, la angustia crece.

Como realizadora, Sarah Suco demuestra su experiencia de actriz en la dirección de su elenco, Camille mira y busca entender, la cámara observa esa mirada que trata de resanar las fisuras de la comunidad de beatos, mantener el respeto a sus progenitores, o dulcificar el dolor de sus hermanitos expuestos al ogro disfrazado.

Los iluminados es una historia de aprendizaje como tantas de adolescentes que tienen que crecer en un medio hostil; aquí, el precio que debe pagar Camille es demasiado alto: esa mujer en ciernes se siente incapaz de adaptar el mundo externo, la escuela y la vida normal de los otros adolescentes, con la rabia y la vergüenza que siente por sus padres. En una escena formidable, Camille condensa su despertar sexual con una imagen exaltada, deslumbrada, de santidad.

Artículo publicado el 18 de octubre en la edición 2294 de la revista Proceso.

 

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