Cultura

Paul Leduc, el cineasta de las mil y una sorpresas

Paul Leduc fue protagonista de una singular trayectoria en el mundo de la realización cinematográfica, con muy diversos productos, aficiones muy variadas y un compromiso social firme.
sábado, 31 de octubre de 2020

Fue protagonista de una singular trayectoria en el mundo de la realización cinematográfica, con muy diversos productos, aficiones muy variadas y un compromiso social firme. Dos obras le dieron presencia destacada en la pantalla nacional: Frida: Naturaleza viva y Reed México Insurgente. Para su yerno, el documentalista Juan Carlos Rulfo, representó “una figura toral de una generación polifacética, con Felipe Cazals y Jorge Fons”.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Frida Kahlo era conocida más como la esposa de Diego Rivera que como pintora por méritos propios cuando Paul Leduc Rosensweig filmó Frida: Naturaleza viva.

Con una mirada singular de la artista –protagonizada por la actriz Ofelia Medina, acompañada de Juan José Gurrola en el papel de Diego–, Leduc causó polémica al recrear su historia con libertad, y la reportera Susana Cato realizó, el 28 de abril de 1986, una encuesta cinematográfica intitulada “Frida y los Fridos” (Proceso 495), que comenzaba así:

“Llamados ‘los Fridos’ por sus compañeros de generación, cuatro jóvenes de La Esmeralda recibían, allá por los años cuarenta, la enseñanza de Frida Kahlo sobre un arte que incluía mucho de vida, mucho de política. Hoy, fuera de la escena, ‘los Fridos’ juzgan desde la butaca a Frida, de Paul Leduc. Y aunque todos ‘aclaran’ su admiración y respeto por el director de cine, sus opiniones sobre la cinta son encontradas...”

Cato charló con “los cuatro Fridos”: Fanny Rabel (“la única mujer del grupo”), Guillermo Monroy, Arturo Estrada y Arturo García Bustos.

“Está dedicada a la gente que conoce más la vida de Frida. Es aceptable”, externó Estrada. A García Bustos lo entusiasmó:

“Es una película muy hermosa. La personalidad de Frida no se retrata tanto, pero me gusta el hecho de que una película despierte interés en todo el mundo por su obra… es una obra de arte, paralela a la vida, no es la vida.”

–Si Frida pudiera verla… ¿qué opinaría? –le preguntó la reportera.

–Creo que le divertiría. No se hubiera imaginado que iba a ser tan popular –concluyó García Bustos.

La “Fridomanía” se desató a finales de los ochenta tras la reivindicación de las feministas alemanas y la adquisición por la cantante Madonna del cuadro de Frida Mi nacimiento.

Leduc había aparecido en este semanario por primera vez a principios de 1977, cuando el crítico Emilio García Riera le dedicó dos artículos sobre un tema indígena otomí, Mezquital, que calificó así: “El más importante documental mexicano filmado hasta ahora” (Proceso 10 y 11):

“Si Paul Leduc realizó en 1970 Reed México Insurgente al margen de la industria, y si esa película, al ser absorbida por el sistema oficial de distribución y exhibición, dio al cine mexicano de comienzos del pasado sexenio sus máximos prestigios internacionales, su nueva cinta, Mezquital, puede fácilmente tener en todo el mundo una acogida semejante.”

Eterna juventud

El pasado jueves 22 de octubre, amigos y familiares de Paul Leduc le dijeron adiós. Había nacido en la Ciudad de México el 11 de marzo de 1942.

Su colega Juan Carlos Rulfo, casado con la cineasta y editora Valentina Leduc Navarro (hija de Leduc con la productora cinematográfica Bertha Navarro), expresó a este semanario que su fallecimiento ocurrió el día anterior por complicaciones respiratorias, a los 78 años de edad.

“Fue una figura toral de una generación polifacética con Felipe Cazals y Jorge Fons, tenía todo aquel empuje juvenil, juguetón, crítico, ácido, una voz directa, irrevocable, sin meter reversa; pero siempre tratando de tener esperanza y sin desilusionarse.

“Varias veces dijo: ‘Ya no hago más cine’ porque creía que no tenía sentido, sin embargo volvía y volvía, pensando en las nuevas generaciones y en los niños.”

El creador del corto El abuelo Cheno y otras historias (1995) y de los largometrajes En el hoyo (2006) o De panzazo (2011) destaca el papel inspirador que tuvo en Leduc “la vitalidad” de la música de brasileña:

“Fue un amigo muy cercano de Chico Buarque, Caetano Veloso, Maria Betânia, Elis Regina, de todos ellos. Lo comparo mucho con mi padre (Juan Rulfo), porque tenía también esa vitalidad que posee Brasil, que de repente uno extraña no por no querer a México, sino como una inyección de vida para seguir aquí. Al mismo tiempo fue muy amigo de los cubanos en la Escuela Internacional de Cine en San Antonio de los Baños, a donde fue varias veces.

“Yo bajo la mirada ante su voz crítica, dura. No cedía a las ilusiones de cualquier gobierno que llega y promete cosas en cada nueva administración. Estoy seguro que creyó en la 4T, pero también lo veía preocupado y muy angustiado por el regreso del fascismo en el mundo. Su último proyecto estaba completamente enfocado a tratar de crear una ola como parte general de los artistas en el mundo contra Donald Trump. Esta idea la dejó plasmada en un cartel donde aparece el rostro de Frida y dice: ‘Vota No + Trump’.”

Debajo de éste, el señalamiento de un par de botiquines rojos con patas y colas de gatos que en español e inglés explican el lema, como botiquín de “primeros auxilios para los tiempos que corren”. A decir de Rulfo, la convivencia de su esposa y él con Leduc era una invitación a reflexionar:

En relación a Cuba, Leduc hizo en 1988 la adaptación de la novela de Alejo Carpentier Concierto Barroco para el filme homónimo, que se presentó en el Festival Internacional de Cannes.

Con la frase “a tener cuidado sin dejar de gozar”, Rulfo evoca metafóricamente la participación de su suegro en el documental El grito (testimonio de Leobardo López Arretche sobre la masacre estudiantil del 68 con fotos de León Chávez Teixero y música de Óscar Chávez, entre otros).

Califica asimismo a Cobrador, la película de Leduc en homenaje al novelista brasileño Rubem Fonseca en ocasión de su muerte, el 15 de abril de 2020 en Río de Janeiro, de “brutal”, y afirma que a raíz de ello “se acabó de desfundar”.

De acuerdo a la reportera Columba Vértiz de la Fuente (“Cobrador, provocación de Paul Leduc”, Proceso 1593), la película marcó el regreso de “uno de los directores cinematográficos más interesantes y creativos de México” que “ofrece no pasar inadvertido para sorpresa del espectador…”.

Leduc enfatizó entonces que “no es una película violenta, sino una película sobre la violencia… Es una provocación. Propone la discusión y no una tesis sobre un montón de problemas, entre ellos el terrorismo”.

De otra parte, sus animaciones Bartolo y la música, con Óscar Chávez, Jaime López y Cecilia Toussaint, suma Juan Carlos Rulfo, son muy atrayentes.

Considerada por el propio Leduc como un drama documental “no terminado”, la crítica sin embargo valoró como un acierto el tema de la juventud marginada en vecindades urbanas y la inclusión de músicos como Rockdrigo González (tocando en el Wendy’s Pub, de la Glorieta de Insurgentes), Alex Lora, Cecilia Toussaint, Jaime López y el grupo Son de Merengue.

Es notable el buen ojo que Paul Leduc tuvo para el rock, según asentó Vértiz de la Fuente:

“Un par de cintas que fueron también polémicas en su estreno pero que a la postre pasaron a formar parte de sus logros más celebrados son Frida: Naturaleza viva y la fantasía ondera ¿Cómo ves?; Leduc fue amigo personal del notable cantautor tampiqueño desaparecido en los sismos de 1985 Rockdrigo González, El profeta del nopal, a quien filmó su caset de culto Hurbanistorias para Canal Once.”

El escritor danés Henrick Stangerup, quien investigó sobre un fraile de su misma nacionalidad que en Pátzcuaro fue satanizado por el obispo Vasco de Quiroga en su libro Fray Jacobo (Tusquets, 1993), reconoció que Paul Leduc fue su “único amigo mexicano” (Proceso 1142). 

Reportaje publicado el 25 de octubre en la edición 2295 de la revista Proceso.