Cultura

"Las diosas subterráneas"

En ‘Las diosas subterráneas’ la música, la danza, el performance, el videoarte de Alan Kerriou y el teatro se conjugan para convertir esta pieza en un medio de comunicación y transmisión de ideas.
martes, 10 de noviembre de 2020

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La barbarie de la desaparición forzada de mujeres y los feminicidios son piedras de toque para cuestionar el funcionamiento de nuestra sociedad. La dolorosa realidad que viven miles de mujeres desaparecidas, y madres y padres que las buscan, es abordada de manera brillante en ‘Las diosas subterráneas’, propuesta virtual escénica creada por la compañía Organización Secreta Teatro.

Bajo la dirección de Rocío Carrillo, el equipo se sumerge en un sinfín de símbolos, arquetipos, metáforas e imágenes oníricas, para ver en el presente la búsqueda incansable de Luz, emprendida por sus padres, y acercarse a diosas de la Grecia antigua, como Démeter, que busca a su hija Perséfone, robada por Hades y llevada al inframundo. Este afortunado paralelismo hace que la propuesta tome grandes vuelos y la reflexión se imponga. A través de una serie de acciones en el ámbito realista y onírico, nos comparten el peregrinaje de las madres, la violencia del encierro y la esclavitud y, sobre todo, el poder de la colectividad.

En ‘Las diosas subterráneas’ se subraya la riqueza del activismo y la unión en la lucha por exigir justicia. En el mito griego, Démeter, diosa de la agricultura, busca a su hija Perséfone durante nueve días, y al descubrir que Hades, dios del inframundo, la ha raptado, amenaza al dios del Olimpo, Zeus, con una sequía terrible. Se traslapa el periplo de Démeter y el de las mujeres del presente buscando a sus hijas, cavando en fosas clandestinas, caminando sin descanso y abriendo las posibilidades del reencuentro. Y esto es lo que hace que esta propuesta artística adquiera significados no sólo esperanzadores, sino de una gran lucha social: Démeter se reúne con su hija y Luz se reencuentra con sus padres. La unión de las mujeres llega a buen fin, aunque se continúe, en colectivo, el rescate de otras mujeres.

Las diosas subterráneas

La realidad que muestra ‘Las diosas subterráneas’ es desoladora, pero expone caminos de solidaridad y camaradería. Reivindica y profundiza en la relación generacional de madre e hija como vínculo esencial para trascender la existencia.

La propuesta artística está en primer plano, y esta sublimación hace que veamos la realidad con otros ojos. En ‘Las diosas subterráneas’ la música, la danza, el performance, el videoarte de Alan Kerriou y el teatro se conjugan para convertir esta pieza en un medio de comunicación y transmisión de ideas sustentado en conceptos artísticos. Érika Gómez, en el vestuario, da una estética extraordinaria, con piel humana, materia orgánica, animal y vegetal para que los personajes tengan un alcance más allá de la cruda realidad. Lo mítico y la actualidad se amalgaman visualmente apoyados también por las máscaras de Arturo Vega, la música de Rosino Serrano y José Luis Esquivel, y el movimiento coreográfico de Irasema Serrano. Alan Kerriu juega un papel fundamental en esta versión digital, junto con el editor del video Luisba Fuentes.

Dos años de trabajo en la investigación y desarrollo de la propuesta escénica presencial se resuelven de manera digital en las redes sociales de Teatro UNAM desde el 29 de octubre, esperando en un futuro conocer la propuesta en el teatro.

Las actrices y los actores son cocreadores de sus personajes y de la obra, a partir del trabajo que realizaron en colectivo y de manera individual. Ellos encarnan y trascienden sus personajes con gran versatilidad y solidez, emotividad y excelencia. Participan Mercedes Olea, Alejandro Camarena, Beatriz Cabrera, Stefanie Izquierdo, Ernesto Lecuona, Alejandro Juárez, Brisei Guerrero, Irasema Serrano y Jonahtan Ramos.

Las diosas subterráneas’ mira hacia adelante y abre puertas de lucha, porque el colectivo Organización Secreta Teatro está convencido de que el activismo artístico es una forma de expresión que incide y sublima nuestra realidad actual.

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