Cultura

El tango de Maradona

Recordamos en esta su gustada columna "Silencios. Alteraciones", a nuestro ídolo Maradona, ahora que falleció a los 60 años de edad.
miércoles, 25 de noviembre de 2020

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Todos los chamacos anhelaban el momento de la vuelta de su padre a casa, sólo para ver cuando abría las maletas y obsequiarles aquellas cosas que había traído.

Aquel verano de 1978 fue muy especial, pues el decano de la sección deportiva de Excélsior, “el periódico de la vida nacional”, acababa de regresar de Buenos Aires, donde el 25 de junio Argentina se había coronado campeón mundial de futbol, venciendo 3 a 1 con un equipazo gambetero a los holandeses.

Además de ropa para la familia, materas, vinos y mil chucherías, lo que sorprendía al más enano de sus hijos eran… los discos. Esa vez trajo varios LPs con las primeras grabaciones de Carlos Gardel, ejemplares rarísimos en México como aquel donde venía una versión pianística de la milonga rápida “Tortazos” fuera de serie, y un montón de cassettes con cantores de tangos desconocidos por acá como Roberto Goyeneche, alias ‘El polaco’, nacido en 1926 en Urdinarrain, Entre Ríos, popularísimo en su país debido a su muy varonil fraseo robado (“rubato”), para mencionar nada más uno de los grandes del gotán.

Lo más curioso es que el papá había traído un disco bastante viejo, de Osvaldo Pugliese, cuyo tango puso como si fuera el gran descubrimiento del siglo, pese a haber sido grabado en 1945: “El sueño del pibe”.

Desde luego, el padre conocía lo mejor de aquella magna música popular del siglo pasado (por algo tenía alma de trovador, pues era campechano), ya que siendo cronista deportivo del mejor diario de México durante la época del incomparable Julio Scherer García, les había traído a sus hijos un disco sencillo grabado por Edson Arantes do Nascimento, Pelé, con la inmensa Ellis Regina, y bromeaba con los ruegos:

“Canta, Pelé, canta…”


En el Campeonato FIFA de Argentina 1978, Goyeneche y Osvaldo Pugliese vivían y debieron gozar en grande el triunfo de Argentina contra la Holanda de Cruyff en su propia pampa; de hecho, Puglise apenas cumplió en junio pasado un cuarto de siglo de haber fallecido. Si en el disco Pugliese se tardaba un minuto con su introducción a “El sueño del pibe”, antes de que entrara la voz del tango, que duraba apenas tres minutos y se terminaba casi de sopetón, lo que maravillaba era la letra:

Golpearon la puerta de la humilde casa,
La voz del cartero muy clara se oyó
Y el pibe corriendo con todas sus ansias
Al perrito blanco sin querer pisó.

“¡Mamita, mamita!”, se acercó gritando.
La madre extrañada dejó el piletón
Y el pibe le dijo riendo y llorando:
“¡El club me ha mandado hoy la citación!
“¡Mamita querida, ganaré dinero!
“¡Seré un Baldonedo, un Martino o un Boyé!
“Dicen los muchachos del oeste argentino
“que tengo más tiro que el gran Bernabé.
“¡Vas a ver, qué lindo, cuando esté en la cancha
“Mis goles aplaudan, seré un triunfador!
“Jugaré en la quinta, después en primera.
“¡Yo sé que me espera la consagración!” (…)

Qué grata sorpresa cuando muchos años después salió un video con aquel mismo tango, “El sueño del Pibe”, pero ahora interpretado por el crack Diego Armando Maradona, en una célebre improvisación televisiva.

Desde luego, a esta historia le faltaba lo mejor, como diría ‘El gaucho’ Martín Fierro, pues en ese tango el cantor comienza a hablar siguiendo el relato, así:

“Se durmió el muchacho… Y tuvo esa noche el sueño más lindo que pudo tener…”

Desde luego, Maradona, en lugar del nombre del jugador Baldonedo, pone el suyo propio. Y retoma el canto que culmina triunfal:

“El estadio lleno, glorioso domingo,
Por fin en primera lo iban a ver.
Faltando un minuto están cero a cero,
Tomó la pelota, sereno en su acción.
Gambeteando a todos, se enfrentó al arquero,
Y con fuerte tiro… ¡quebró el marcador!”

Una de las últimas veces que gozamos al “Dios” Maradona fuera de la cancha (antes de que viniera a México a dirigir a Los Dorados), sucedió cuando en 2008 apareció el súper documental ‘Maradona por Kusturica’. Ahí vemos al “Pibe” Diego Armando Maradona recibiendo con orgullo la canción que le dedica Manu Chao, “Si yo fuera Maradona (La vida es una tómbola)”, en el documental de hora y media de Emir Kusturica sobre Maradona, en una calle del bello barrio porteño de San Telmo.

Recordamos en esta su gustada columna “Silencios. Alteraciones”, a nuestro ídolo Maradona, ahora que falleció a los 60 años de edad. Y pido permiso, señores y señoras, toda vez que no suelo dedicar esta columna a nadie nunca como suelen hacen algunos chismosos lamebotas, no obstante, sí quisiera decir que este padre a quien me refiero al comienzo de mi nota, es ni más ni menos que mi difunto apá, el periodista Fausto Ponce Sotelo, “El brujo”, campeón nacional de salto largo y quien nos enseñó todo lo que sabemos sus hijos de deportes en esta familia periodística, desde los tiempos del viejo “Excélsior” con don Julio Scherer García. Bendiciones musicales…

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