Cine

"El Teléfono": efecto mariposa con un toque criminal

"El Teléfono", de producción coreana, se inscribe en la tradición reciente del cine de terror asiático, lleno de escenarios oscuros y efectos especiales en un contexto de alteraciones sobrenaturales.
sábado, 19 de diciembre de 2020

MONTERREY, NL. (proceso.com.mx).- Dos chicas habitan la misma casa, pero se encuentran separadas por 20 años en el tiempo. Una, la del pasado, lleva una vida insoportable, llena de torturas físicas y sicológicas. La del presente, en cambio, está en una situación estable, pero suspirando por un ser querido que ya no está.

Una llamada telefónica hace que, mágicamente, las dos se conecten y puedan dialogar, cada una desde su época. Lo que parece ser un intercambio singular de amigas, deriva en un intento por modificar el destino. El resultado es una pesadilla en la que la que entra Seo-yeon, la chica del presente, quien pretende jugar a ser Dios, para cambiar los hechos, ayudada por Young-sook, que, ve la oportunidad de tomar venganza, desde un tiempo ido en el que yace.

El Teléfono (The Call, 2020), de producción coreana y de actual exhibición en Netflix, se inscribe en la tradición reciente del cine de terror asiático, lleno de escenarios oscuros, y efectos especiales en un contexto de alteraciones sobrenaturales. El debutante director Chung-Hyun Lee hace su propia interpretación de los insondables misterios del tiempo, y se atreve a interpretar las posibilidades de las infinitas alteraciones que puede haber en el presente, si alguien modifica algunas situaciones de lo que ocurrió en un tiempo pretérito. Lo que enseña es el efecto mariposa, pero en una variación criminal y retorcida, por una mujer que está mentalmente dañada y quien, emocionalmente afectada, busca la destrucción.

Lee tiene que hacer complicados malabares para mantener coherente el guión original del escocés de Sergio Casci, que permanentemente está a punto de desbordar su propia lógica, aunque se mantiene encarrilado por el dominio de la técnica narrativa. No es sencillo manejar los saltos en el calendario con dos décadas de diferencia, aunque aquí se consigue mantener la verosimilitud escondiendo, con astucia, los numerosos agujeros que surgen en la trama inevitablemente, cuando se juega con Cronos.

La premisa es inteligente, aunque no original. En su variación de Volver al Futuro (Back to the Future, 1986) y, más recientemente, La Casa del Lago (The Lake House, 2006), juega con el terror y la desesperación. Sin embargo la efectiva dirección hace que lo que parece una simple historia de paradojas temporales se convierta en un problema enredadísimo, de consecuencias funestas. Considérese que la que está en el presente puede pedir a la del pasado que afecte acontecimientos para que le favorezcan y la del pasado le pide a la otra que, con los recursos tecnológicos que hay en la actualidad, le diga cómo será el futuro, para poder anticiparse a él y obtener réditos de la artificial clarividencia.

Pero esos juegos pueden prestarse a chantajes mortales.

La cinta avanza con un ritmo vertiginoso, con acción imparable, y genera permanente tensión.

En medio de los créditos finales hay un par de escenas que cambian el sentido completo de la historia, lo que augura una posible secuela.

El Teléfono es una efectiva cinta de suspenso que provoca escalofríos, por la forma en que un solo emisario del pasado, de mala entraña, podría lastimar a cualquiera en el presente.

 

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