Cultura

Medalla Leona Vicario a la poeta Rosina Conde

Fue entregada la Medalla Leona Vicario a mujeres que se han distinguido en diferentes ramas de la cultura, las artes y la ciencia, entre ellas la poeta y cantora Rosina Conde
sábado, 26 de diciembre de 2020

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Este sábado 26 fue entregada la Medalla Leona Vicario a mujeres que se han distinguido en diferentes ramas de la cultura, las artes y la ciencia, entre ellas la poeta y cantora Rosina Conde, así como la tijuanense Josie Chávez, vía streaming.

El Colectivo Nacional de Sororidad “Leona Vicario, Madre de la Patria”, enlaza día a día historias de notables personas, preponderantemente mujeres en el Senado de la República o el Congreso de la Unión, hasta aquellas virtuosas de las letras, la academia, el periodismo o las bellas artes. La Medalla Leona Vicario, según reza el documento de asignación, se les entrega a mujeres “por sus méritos, esfuerzos y contribución al engrandecimiento de México”.

El Colectivo Nacional de Sororidad, al rescatar y promover la vida y obra de Leona Vicario, busca a la vez rescatar y promover principalmente historias de tantas otras mujeres de grandes hazañas, de fuerte carácter y decisiones e ideologías revolucionarias; mujeres contemporáneas, guiadas de algún modo por el lema de vida para la nombrada Madre de la Patria:

 “Me llamo Leona y quiero vivir libre como una fiera”.

Rosina Conde nació en Mexicali, Baja California, el 10 de febrero de 1954. Estudió licenciatura y maestría en Lengua y Literaturas Hispánicas, por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Además, un diplomado con valor curricular en Promoción y Gestión Cultural de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

Sus primeros reconocimientos datan de 1989 por su labor como escritora, otorgados por el XII Ayuntamiento de Tijuana, Baja California, con motivo del Primer Centenario de la Ciudad y por la Universidad Autónoma de Baja California. Obtuvo el Obelisco “Río Rita 1990 en Literatura” de la Asociación Cultural Río Rita de Tijuana, por el libro El agente secreto.

En 2010, Rosina Conde ganó el Premio Nacional de Literatura “Carlos Monsiváis”, otorgado por el XVI Encuentro Hispanoamericano de Escritores “Horas de Junio”, al cumplirse 30 años de su trayectoria literaria. Para 2017, se añadieron: Medalla al Mérito Literario “Abigael Bohórquez” (XXVI Jornadas Binacionales de Literatura Abigael Bohórquez, el 28 de abril en la ciudad de San Luis Río Colorado, Sonora); Homenaje en la Feria del Libro del Palacio de Minería por 40 años de trayectoria como editora, escritora y docente, organizada por la Academia de Creación Literaria de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, sede Cuautepec (6 de marzo), y Beca del Sistema Nacional de Creadores de Arte, con el proyecto de tres audiolibros (2012-2014).

En noviembre del 2018, Rosina volvió a Tijuana para recibir un homenaje que le ofreció el Festival de Literatura en el Norte (Felino), a través del Centro Cultural Tijuana (Cecut), organismo de la Secretaría de Cultura federal. Ella “volvió triunfante desde el centro del país, donde es profesora investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y cofundadora de la licenciatura en Creación Literaria de esa institución”, según registró Enrique Mendoza Hernández en el diario Zeta. Ella dijo:

“Yo empecé por la tradición oral. Mis padres eran músicos, compositores, a todos nos enseñaron a hablar con poemas y con canciones; entonces empecé con rimas. Mi papá nos componía canciones y versos para que declamáramos, o sea, desde pequeñita nos tenían haciendo numeritos con las visitas cada vez que llegaban a la casa, que generalmente eran artistas.

“Entre los seis y nueve años, desde muy chiquita, me dio por empezar a componer canciones y a componer cuentos; cuando empecé a leer y a escribir, pues en mi casa había muchísimos libros, mi papá siempre se preocupó por comprarnos libros con textos para niños donde venían rimas, canciones y cuentos; fue con lo que crecimos”.

Así recordó sus primeras lecturas, cuando ella cursaba la secundaria en la escuela tijuanense “Abraham Castellanos”:

“En la secundaria, como Mabel (hermana) es cinco años mayor que yo, a mí me daba por empezar a leer los libros que le daban a leer en la preparatoria; entonces, digamos que a los 12, 13 años, yo estaba leyendo a Jean-Paul Sartre, Balzac; también me daba mucho por agarrar los libros que tenía mi madre en su buró. Entonces, a esa edad estaba yo leyendo a Tolstoi, Balzac, Chéjov; y ya en la preparatoria empieza toda esta voracidad por leer al boom latinoamericano, a los poetas españoles como Miguel Hernández, Machado… Antes de irme a estudiar a la UNAM (en 1972) escribía poesía, teatro; en la prepa estuve en un taller de teatro, era actuación, montar obras de teatro, pero ya me daba por escribir, ¡claro, todo eso ya lo rompí.”

Su primer poemario, “Poemas de seducción”, salió en la editorial “La máquina de escribir” que dirigía Federico Campbell (1941-2014):

“Federico Campbell publicaba en México. En 1979 vino a Tijuana y yo iba de regreso a México; antes yo estuve en Tijuana, del 77 al 79, picando piedra sin conseguir trabajo, prácticamente viviendo en casa de mis papás. Tuve que regresarme a México, porque aquí las condiciones labores simple y sencillamente eran nulas; el taller de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) pues era gratuito, digamos que la UABC en su departamento de Extensión Universitaria todavía no instituía los talleres, o sea, nosotros fuimos los precursores de los talleres de la UABC, pero simplemente no había trabajo, tuve que regresarme a México.

“Pero aquí en Tijuana, en 1979, en una cena con Federico Campbell, le di mis poemas, los leyó y me dijo que sí, que adelante; ya estando en México se hizo la publicación de la plaquette ‘Poemas de seducción’ en ‘La máquina de escribir’. La editorial de Federico Campbell publicaba ediciones de autor, o sea, el mismo autor las financiaba. Federico siempre fue una persona de criterios muy amplios, muy abierto, entonces muchas mujeres publicamos en ‘La máquina de escribir’ en esa época; no era difícil tener acceso a Federico Campbell.”

 --¿Qué tan crucial fue la apertura de Federico Campbell en “La máquina de escribir” al inicio como escritora?

--Fue muy importante, porque realmente “La máquina de escribir” dio a conocer a muchísimos escritores en esa época, escritores jóvenes que no podíamos publicar en las editoriales comerciales porque nadie nos conocía, digamos que era nuestra primera publicación.

“Después de publicar en ‘La máquina de escribir’, yo abrí también una editorial independiente que se llamó Panfleto y pantomima, inspirada por Federico Campbell porque cerró ‘La máquina de escribir’ y dejaron de salir las plaquettes; en Panfleto y pantomima publiqué mi cuento ‘De infancia y adolescencia’ en 1982; también le publiqué como a trece escritores.

“En aquella época hubo como un boom de editoriales independientes, estaba ‘El tucán de Virginia’ (fundada por Víctor Manuel Mendiola y Guillermo Samperio), nada más que mi intención con Panfleto y pantomima fue buscar textos que tampoco lograban entrar en editoriales independientes, como literatura gay, por ejemplo. O sea, dentro de los marginales estaban también los marginales que no hallaban espacio, entonces le publiqué una plaquette a Luis Zapata (fallecido este año de 2020) y algunas plaquettes de poetas y cuentistas que tampoco tenían acceso a otras editoriales”.

Josie Chávez

En el movimiento feminista y el movimiento amplio de mujeres es donde Josefina Chávez ha tenido una participación más amplia y permanente. Fue integrante, desde su condición de sindicalista del Frente Nacional por la Liberación y los Derechos de las Mujeres (Fnalidem) a fines de los años 70.

En 1988 fue fundadora, junto con otras feministas, de la Red Nacional contra la Violencia contra las Mujeres, que se creó en este año en un contexto de vacío de políticas públicas para las mujeres en la Ciudad de México. Una alianza entre diversos grupos feministas. De 1992 a enero de 1994 participó en la Campaña Ganando Espacios por las Acciones Afirmativas para las mujeres mexicanas, campaña que fundó la primera Constituyente Feminista en la ciudad de Querétaro, y trabajó una propuesta de un Plan de Igualdad para las mexicanas.

En 1994 apoyó la creación de Ciudadanas en Movimiento por la Democracia en donde posteriormente fue coordinadora de esta organización civil feminista y en donde participa hasta la fecha. En 1995 se vinculó a la Red Nacional de Periodistas, periodismo con perspectiva de género y feminista. En 1996 impulsó y participó en la Asamblea Nacional de Mujeres para la Transición a la Democracia; espacio de carácter plural en donde después de nueve meses de trabajos se lograron acuerdos importantes entre mujeres de distintas corrientes del feminismo, ONGs y partidos.

A partir de 1997 coordinó la revista “Cuadernos Feminista”, proyecto de Convergencia de Feminismos de Izquierda impulsado en su inicio por Convergencia Socialista APN. A partir de 2001 su trabajo militante se ha orientado a impartir conferencias, pláticas, talleres, sobre los derechos ciudadanos de las mujeres, la lucha por la defensa del voto en México, historia del movimiento feminista y de mujeres. Además de la elaboración de folletos y artículos para la prensa partidaria (varias veces ha sido parte del equipo editorial de Bandera Socialista, el órgano del Partido Revolucionario del Trabajo, PRT) ha sido responsable de incorporar permanentemente el tema y enfoque feministas en las sesiones de la Escuela de Cuadros del PRT que se realiza anualmente en el mes de diciembre, desde el año 2000 http://www.prt.org.mx/node/519

Poema de Rosina Conde

“Igualmente lloro”

Lloro por las cosas pequeñas
y por las grandes también,
y a veces no distingo entre unas ni otras:
lloré cuando vi en televisión a Enriqueta Basilio encender la Llama Olímpica;
cuando Neil Armstrong pisó por primera vez la Luna;
cuando vi las fotografías de los trabajadores en las minas de esmeraldas;
cuando escuché el llanto de mi primera nieta al nacer.

Igualmente lloro cuando se suma uno más a la lista de desaparecidos;
mueren más migrantes al cruzar la frontera;
aparecen los miembros de una mujer esparcida en el desierto;
o presiento una muerte tras el impacto de una bala que silba tras la noche.

Lloro, también, con las cifras de las muertas de Juárez;
de los caídos en las huelgas de hambre;
de los masacrados en las guerras;
de los secuestrados;
de los violados…

Lloro cuando una anciana famélica toca a mi puerta;
cuando un niño aúlla atropellado por el hambre;
cuando dos globos penden danzantes de los glúteos de una joven embarazada.

Asimismo lloro cuando asesinan una saraguata para secuestrar a su pequeño;
cuando los delfines se suicidan en las playas del Pacífico;
y las aves del Golfo se ahogan en el oro negro.

Simplemente, lloro:
cuando me doy cuenta de mi impotencia;
cuando me dicen que es absurdo llorar por nada;
cuando me preguntan por qué lloro si estoy viva;
cuando la vida pasa y todo es lloro… 

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