Presentan 'Isjir” en la Casa de Coahuila en la CDMX

sábado, 7 de marzo de 2020
CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).– “En toda invasión el invadido es desprestigiado para que nadie abogue por él, así que este libro es una especie de justicia (a la guerra contra Irak)… mi respuesta a la palabra iraquí”, refirió Susana Cato, autora del volumen “Isjir” de Ediciones Proceso, mismo que se presentó en la Casa de Coahuila de esta ciudad. Con una charla amena que se intercaló con danzas árabes, el libro “Isjir. Retrato hablado de un migrante iraquí”, fungió como eje de un encuentro cultural entre los presentes la noche de este jueves 5. En la presentación se reunieron la autora, Juan Guillermo López, coordinador de Ediciones Proceso; María del Carmen Arriola, traductora y especialista en cultura árabe; Armando Ponce, editor de la sección de Cultura y Espectáculos de la revista Proceso; y Lilia Cárdenas, vicepresidente de la Casa de Coahuila en la CDMX como moderadora. El encuentro inició con danza árabe a cargo de Tania Anaid, baile que se intercaló cada vez que los integrantes de la mesa de presentación concluían su turno en el micrófono, así los bailarines Yuri Rodríguez, Lise Castillo y Raai Sharif hicieron lo propio en el evento cultural. Ahí Cato, a propósito de una pregunta efectuada por Armando Ponce,  recordó que la biografía novelada sobre su abuelo (Morat Cato) nació de un taller literario con Rosa Nissán (Premio Ariel León Dultzin), quien le pidió escribir sobre sí misma. https://twitter.com/CoahuilaCasa/status/1235779946922074113?s=20 Dijo la autora: “Pensé que para escribir sobre mí primero tendría que escribir sobre mis papás y mis abuelos, por parte de mi padre mi abuelo era iraquí y mi abuela siria, y por parte de mi madre de descendencia puertorriqueña, sus historias son fascinantes… pero decidí iniciar por mi abuelo paterno a partir de un retrato que tengo de él, es un ‘retrato de cuerpo y alma’ de un fotógrafo iraquí que le dijo que si quería una foto antes tendría que conocerlo, y así fue, se tuvieron que tratar durante meses y posterior a ello le tomó la fotografía”. El retrato del que habla se reproduce en la contraportada de “Isjir”, imagen con diversos símbolos que hacen referencia a Morat Cato. Y añadió: “Pero también quise escribirlo porque tras la invasión (de Estados Unidos) a Irak en 2003 me daba coraje que se hablará de los iraquíes en las peores maneras. En toda invasión el invadido es desprestigiado para que nadie abogue por él, así que este libro hace una especie de justicia, como una ‘Visión de los vencidos’ y mi respuesta a la palabra ‘iraquí’, que para mí es sinónimo de amor”. En su turno, María del Carme Arriola destacó que los capítulos de la novela están hilados con maestría, y realizó un análisis de la obra: “Desde el título, Susana nos anuncia que la novela está lejos de lo convencional… y así nos lleva a una de las regiones más ricas del mundo con una civilización que data de hasta cinco mil años antes de Cristo, que nos remonta a los inicios de la astronomía, las matemáticas, las técnicas de riego y cultivo, y que nos refieren hasta ‘La Torre de Babel’ y los ‘Jardines colgantes de Babilonia’”. Mientras que Juan Guillermo López narró cómo fue que llegó “Isjir” a sus manos, trabajo que conoció hace un par de años cuando laboraba en otra editorial, y que tras leerlo “me empeciné en que se publicara porque es un libro de viaje fascinante, a la manera de la Odisea, de Marco Polo, los viajes en sí son fascinantes, pero lo importantes es cómo los contamos, e ‘Isjir’ está espléndidamente contado”. Finalmente, Armando Ponce recordó los inicios de Susana Cato como periodista en Proceso: “Llegó a los 19 años y con sus textos nos llamó la atención que tuviera un estilo, cuando a esa edad usualmente estás buscando uno. Es difícil combinar estilo literario y oficio periodístico, es decir, imaginación y realidad. ‘Isjir’ es una combinación entre las historias de ‘Las mil y una noches’ y la literatura latinoamericana”. Tras la charla-presentación, la autora firmó autógrafos al tiempo que los cerca de 70 asistentes degustaron bocados y postres árabes.