Habrá homenaje al dramaturgo Tomás Urtusástegui

jueves, 9 de abril de 2020 · 21:37
CIUDAD DE MEXICO (apro).- Un merecido homenaje al dramaturgo fallecido ayer, Tomás Urtusástegui, acordó con su familia la titular del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), Lucina Jiménez, que se efectuaría tras la contingencia sanitaria. Para Óscar, primogénito del autor de la obra Cupo limitado, será una de las actividades en las que estarán al tanto él y sus hermanos, además de promover la posibilidad de una fundación. Reconocido como un pilar de la Nueva Dramaturgia Mexicana, prolífico creador y maestro generoso, el deceso del tamaulipeco Tomás Urtusástegui, de 87 años, acaecido ayer por la noche, víctima de cáncer, dejó en luto a la comunidad teatral. Tras el anuncio esta mañana, colocado por su hijo Óscar y firmado también por sus hermanos Karla y Adrián en Facebook, siguieron decenas de comentarios de sus discípulos nacionales e internacionales, que destacaron la amabilidad del dramaturgo. Se lee en el mensaje de sus hijos: “No es nada fácil para nosotros comunicar y lo hacemos con profunda tristeza, nuestro papá, el Dramaturgo Tomás Urtusástegui falleció el día de ayer 8 de Abril a las 21:43 horas, a sus 87 años, en su casa rodeado de sus cosas en lo que fue su habitación por más de 25 años. “Desde el mes de Agosto del año 2019 venía librando una lucha contra el Cáncer y ayer perdió la batalla. A partir de Diciembre, que fue cuando tuvo la segunda cirugía, su calidad de vida se había visto muy mermada atándolo a una cama por la debilidad consecuencia de este terrible padecimiento. Para una persona tan activa y productiva estos meses en cama sin poder hacer lo que amaba que era escribir y producir fueron muy duros”.
Hombre de teatro
En entrevista telefónica con Óscar Urtusástegui, miembro y director del Coro Gay de la Ciudad de México, los mensajes vertidos en redes sociales recordando a su padre lo llenan de orgullo: “Es producto de su labor a lo largo de treinta y siete años de carrera, aparte de ser mi padre siempre admiré esa cualidad de él, su respeto por el arte y el teatro, y su disciplina, era un gran ejemplo de vida para mucha gente, y autor hoy por hoy de un gran número de obras escritas. Nuestra labor, la mía y de nuestros hermanos será mantener su legado”. –¿De qué manera? –Estamos planeando hacer una fundación o preservar el acervo y memoria que dejó, tiene artículos, placas, libros (unos dos mil porque ya había donado cerca de seis mil a Reynosa, Tamaulipas) y sobre todo escritos, tanto los originales de sus obras como de unos cuatrocientos cuentos que dejó (una faceta no tan conocida de él), su Manual de Dramaturgia y el trabajo de diversas compilaciones de obras mexicanas y de audios. Nunca paró de trabajar. –¿Nunca? –No, hasta hace poco presidía el taller de cuento “Marisa Garrido” en la colonia San José Insurgentes, todos los miércoles por la mañana, hasta que ya no pudo. El músico también refirió que los restos fueron cremados y descansarán en su casa, por lo menos hasta que la contingencia pase. Estela Leñero Franco, dramaturga y columnista de teatro en Proceso, también destacó: “Hablar de Urtusástegui es hablar de un hombre prolífico, cuya pasión era el teatro y escribir, no paró de escribir nunca, se hacía sus espacios. Formó parte del taller de dramaturgia de Vicente Leñero, en donde fuimos colegas junto a Víctor Hugo Rascón Banca y Leonor Azcaráte. Fue ahí donde trabajó gran parte de sus obras, creo que lo que siempre sorprendía de él es su acercamiento con la gente”. Al referirse a su obra, señaló que “se montaron en muchos circuitos teatrales, desde el amateur, al escolar y el teatral, y por eso tuvo mucha cercanía con varias generaciones”. –Alguna vez dijo que del taller de Hugo Argüelles aprendió la teoría y del de Leñero la práctica. –Totalmente. Es que en el taller de Argüelles estuvo un par de años y en el Leñero más de diez años, y la dinámica ahí siempre fue compartir el proceso de creación de obras donde más que grandes discursos lo que se cuestionaba era hablar de procesos en concreto. Se veían diversas versiones de trabajo que se iban puliendo hasta que compartíamos la alegría de ver las puestas en escena, y los contrastes que surgían de éstas. –¿Cuál de sus obras puede destacar? –La que más me impactó y creo que tuvo mucha relevancia por su solidez dramatúrgica fue Cupo limitado, donde un grupo de personas se quedaba encerrada en un elevador. Dio mucho de qué hablar, y a raíz de ahí hubieron propuestas similares, pero él fue de los primeros en plantear la situación en teatro y cómo se mueven las relaciones humanas al estar encerrado por un tiempo. –Por el tema de sus obras, ¿el de mayor interés eran las relaciones humanas y todo lo que se mueve alrededor de ellas? –Sí, diría que especialmente la falta de comunicación entre las personas y en las familias. –¿Cómo lo definiría? –Como un hombre activo como creador y maestro, siempre cercano al teatro, y eso me parece apasionante, y su trabajo como una obra vigente, un teatro de obra viva. Urtusástegui egresó como médico de la Universidad Nacional Autónoma de México, profesión que ejerció hasta su jubilación, y poco después de cumplir los 50 años comenzó el ejercicio de escritura dedicándose a la crítica y promoción del teatro. Creó una vasta obra, alrededor de 500, según su hijo Óscar, de las cuales al menos unas 200 fueron montadas. Entre ellas se recuerdan Y retiemble en sus centros la tierra, por la cual obtuvo el Premio de Teatro Histórico INBA (1985); Yo sólo sé que te vas. Yo sólo sé que te quedas, Premio Plural de Teatro (1987); Cupo limitado, Premio Nacional Obra de Teatro para Niños (1988), así como La nueva arca de Noé, A siete columnas, Huele a gas, y Soy Frida, soy libre. Recibió en 2000 la medalla Mi vida en teatro de la Unesco (donde presidió la Asociación Internacional de Críticos de Teatro); el Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón en 2005; la Presea al Mérito Autoral en 2006 que otorga la Secretaría de Educación Pública; la Medalla Nezahualcóyotl 2008; y la Presea Caridad Bravo Adams en 2014 de la Sociedad General de Escritores de México, en donde también se desempeñó como académico.

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