Apoyo para 300 trabajadores en la organización de conciertos

sábado, 15 de agosto de 2020
CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).– Con el eslogan “¡va por el crew!”, León Larregui, del grupo Zoé, y Emmanuel del Real, de la banda de Café Tacvba, crearon una campaña para recaudar dinero a través de la plataforma vaporelcrew.hipgive.org,  con el fin de ayudar a 300 trabajadores que organizan y construyen los escenarios para los conciertos en todo el país. Las donaciones se cierran el 28 de este mes de agosto y la meta es recaudar 4 millones 500 mil pesos. Existen alrededor de 61 mil personas que laboran como especialistas en audio, luz y video, así como constructores de escenarios, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del 2019. Y debido a la emergencia sanitaria por el covid-19 se suspendieron todos los recitales de músicos y cantantes, por lo cual miles de los trabajadores no reciben salario o disminuyeron sus ganancias. Las 300 personas que recibirán los fondos fueron seleccionadas por un comité de 20 profesionales de la industria (productores, escenógrafos y organizadores de espectáculos). Representan diferentes regiones de México y fueron elegidos con base a diversos criterios: si se les paga por proyecto y no reciben un salario durante la pandemia o si se cancelaron eventos planificados y pueden demostrar su experiencia en la industria. Se unieron a “¡Va por el crew”! Julieta Venegas, Molotov, Nortec: Bostish + Fussible, Hello Seahorse!, Carla Morrison, Chetes, Porter y otros 30 artistas, los cuales han proporcionado una variedad de “recompensas”, desde recuerdos hasta eventos virtuales, que se pueden ver en el sitio de donaciones que creó HIPGive, la primera plataforma de financiación colectiva gratuita y latina de Hispanics in Philanthropy. Cabe destacar que “¡Va por el crew!” es una iniciativa respaldada por Documental Ambulante A.C. “Detrás de escena está el trabajo de mucha gente, y la cancelación de los espectáculos los ha dejado en situaciones económicamente precarias”, expresa Larregui.

Huidobro de Molotov

El bajista y vocalista Miguel Ángel Huidobro Preciado –también conocido como Micky y miembro de la banda de rapcore Molotov– fue invitado a la campaña por Del Real, de Café Tacvba. “Emmanuel me extendió la oportunidad de poder ayudar y lo realizo con mucho gusto porque he vivido de la música por más de 25 años. Es devolverle algo a la gente que ahora lo necesita. Molotov ya ha laborado en otros proyectos con Larregui. Hicimos un concierto a beneficio de víctimas del terremoto del 2019. Ellos organizan bien estás propuestas, de una manera profesional y seria”. Enseguida se refiere a los trabajadores detrás del escenario: “En los conciertos existen multichambas. Hay gente que se cuelga a veinte o veinticinco metros de altura a enfocar las lámparas. La industria de las luces ha sido muy afectada por la pandemia. Igual existen personas que laboran en las compañías de transportes, como jalacables y los que montan y los que dan soportes a los escenarios, en fin, y este tipo de ayuda es para ellos”. Específica: “Es personal que no se encuentra en una nómina todo el tiempo. Vive al día y se halla en riesgo por el coronavirus. Nada más veo que los políticos hacen su agenda personal, sea de Morena, el PRI o el PAN, todos han saportado muy poco para este tipo de situaciones, pero en cuanto ofreces un live para mostrar tu música, luego, luego te cae gente del sindicato para cobrarte una lana”. Miguel Ángel es hermano menor de Paco, guitarrista de Fobia. –¿Qué opina de los conciertos en vivo que se han ofrecido de manera virtual? –Yo he efectuado algunos como solista, y también como banda hemos realizado dos que tres conciertos para que la gente se quede en casa. Y me sirve porque me mantiene activo como músico, como persona, pero no económicamente, realmente eso no genera mucho en la música, pero es para que no salgan las personas en este momento de emergencia sanitaria. “Más allá de eso no me gusta tanto el concepto de estar en una casa o en una oficina tocando y que el público esté a través de un teléfono o una pantalla de computadora. Por un lado, ¡qué bueno que existe esa tecnología!, por el otro lado me parece que perdemos el calor humano, el aplauso”. –¿Ve complicado regresar a los conciertos de manera fícica en corto plazo?, ¿eso lo han platicado? –No hemos podido hablar ni juntarnos porque hemos estado muy separados. Yo por huir un poco de la pandemia me refugio en Querétaro, y Paco Ayala se fue creo que a Acapulco y Randy Ebright y Tito Fuentes se encuentran en la Ciudad de México. No nos hemos reunido realmente como banda a ver qué realizar, todo ha sido a través de chat o video-conferencias, y de las pocas veces que nos juntamos a tocar prácticamente uno se olvida de resolver este tipo de temas. “Esta pandemia vino a cambiar todo el organigrama del mundo y hay que adaptarse, hay que buscar otras alternativas. Si uno es músico tratar de llegarle a la gente con la música en un podcasts o subirla a plataformas, en fin. Esperemos que la gente se cuide para que salgamos de esto en poco tiempo, aunque creo que vamos a vivir así todavía un muy buen rato”. Destaca que Molotov nunca había parado sus actividades: “Como músicos no habíamos parado desde hace 25 años. Nos hemos rifado realizar dos meses de gira, descansar un día y seguir otros dos meses de gira. El ritmo de la banda siempre ha sido muy intenso. Cuando no hay chamba en México, laboramos en Estados Unidos o en Europa o en Sudamérica, etcétera. Cuando se para el mundo es cuando ya hay que empezar a preocuparse”. En el confinamiento retomó el bajo: “Lo tocó como lo hacia antes, dos o tres horas diarias. Eso te lleva a escribir canciones. Antes, habíamos pensado en parar estas épocas y componer para crear un disco. Y por suerte teníamos nuestro guardadito, aunque el dinero se termina. No podemos salir a tocar, entonces elaboráremos el álbum, y a ver qué pasa porque son interesantes los temas”. –¿Y qué opina de que México ya es de los primeros países en muertes por el coronavirus? –¡Es durísimo!, porque es en lo único que somos buenos. Es un desastre. Con el semáforo naranja la gente volvió a ser más confiada y si hay un rebrote, debemos estar preparados para lo que viene. “Deseo ayudar, sobre todo a los que más lo necesitan. He participado en rifas para llevar a comunidades gel y cubrebocas. A mí no me cuesta nada usar mis redes sociales para que la gente se encuentre mejor.