El Paseo de las Heroínas, retrógrada y discrecional

domingo, 30 de agosto de 2020 · 21:06
Hubiera sido mucho más interesante que artistas contemporáneas y de alto nivel interpretaran a las heroínas con distintos lenguajes y estéticas. Mientras en el escenario artístico internacional, desde hace varias décadas, se descalifica el “concepto de monumento” por considerarlo una creación antidemocrática que lacera la igualdad ciudadana, en México, bajo la gestión de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno de la CDMX, se asignan y desperdician recursos públicos para un proyecto que, bajo el título de Heroínas en el Paseo de la Reforma, hunde aún más el prestigio cultural y artístico-­contemporáneo de la marca Ciudad de México. Anunciado en enero de este año por Sheinbaum y su entonces secretario de Cultura José Alfonso Suárez del Real –quien desde el 26 de julio se desempeña como titular de Gobierno–, el proyecto consiste en la colocación de 12 o 14 estatuas de “mujeres ilustres” en el tramo de Paseo de la Reforma que corre desde el Monumento a la Independencia hasta la Puerta de los Leones, en Chapultepec. Al margen de la irresponsabilidad de desperdiciar recursos públicos en esta época de tantas necesidades, tres aspectos plantean cuestionamientos sobre la gestión de Sheinbaum: la carencia de un proyecto profesional de arte en el espacio público, la selección de las “mujeres ilustres” y la asignación de la persona –que no artista– responsable de realizar las estatuas. Por el impacto que puede generar en la dinámica callejera, el arte público es un territorio estético que tiene la capacidad de registrar memorias, intervenir coyunturas y detonar experiencias vinculadas con el entorno. Sumamente crítico ante el significado del monumento por la vinculación que tiene con el poder político, el pensamiento contemporáneo cuestiona la veneración por el personaje que ocupa el monumento, optando por expresiones que establezcan conexiones afectivas con los espectadores. Además de la caducidad artística que se manifiesta en la promoción de  monumentos, la selección de las heroínas exige una explicación. ¿Qué atributos heroicos tienen Margarita Maza y Sara Pérez, esposas de Benito Juárez y Franciso I. Madero, respectivamente? Exaltar el valor o prestigio que otorga la dependencia a un hombre con poder denigra el empoderamiento de la mujer contemporánea. Y en el caso de Matilde Montoya, ¿hubiera podido recibirse de médico sin el apoyo del presidente Porfirio Díaz? Y si la definición de las heroínas es dudosa, lo es aún más la elección de la persona que realizará las estatuas. Con base en lo que informó Suárez del Real en Cultura, se eligió a Edysa Ponzanelli “porque fue el único equipo conformado por mujeres escultoras que se presentó a la convocatoria” (Excélsior, 28/04/2020). Con escultoras mexicanas tan sobresalientes como Geles Cabrera, Ángela Gurría, Marisa Láscaris, Águeda Lozano, Paloma Torres o, inclusive, Gogy Farías que tantas esculturas públicas ha realizado, ¿cómo fue que ninguna concursó para obtener el proyecto? Para completar el pedestal que no cuenta con una escultura, en la Trafalgar Square de Londres, cada año, se selecciona por concurso una propuesta para ocupar lo que se ha denominado “El cuarto pedestal”. Críticas y sorpresivas –como el enorme remolino de crema batida de Heather Phillipson que, como metáfora de los excesos del capitalismo global, se presenta actualmente–, las obras nos recuerdan no sólo el conservadurismo de nuestros gobernantes, sino también su opacidad para asignar los proyectos. Aun cuando está representada en el Monumento a la Independencia, Leona Vicario será una de las primeras heroínas en ocupar un pedestal en el nuevo paseo. ¿Cuánto pagará la CDMX por las 12 o 14 heroínas?