Arqueología

Beatriz Barba Ahuatzin, protagonista esencial de la arqueología mexicana

Con cerca de 68 años de trayectoria en el campo de la antropología, la también arqueóloga, etnóloga y museógrafa, especialista en iconografía de Tláloc, Beatriz Barba Ahuatzin falleció a los 92 años de edad
sábado, 30 de enero de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).– Con cerca de 68 años de trayectoria en el campo de la antropología, la también arqueóloga, etnóloga y museógrafa, especialista en iconografía de Tláloc, Beatriz Barba Ahuatzin falleció este viernes 29 de enero a los 92 años, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), del cual fue investigadora emérita.

Por influencia de sus padres, quienes fueron profesores normalistas, Barba Ahuatzin eligió como primera vocación ser maestra de primaria y se graduó en la Escuela Nacional de Maestros. Fue en 1950 cuando decidió inscribirse a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) para conocer mejor el cuerpo humano y ayudar a sus alumnos con sus padecimientos de columna vertebral originados por el pésimo mobiliario que utilizaban en las escuelas primarias.

Al cumplir 60 años de trayectoria, en el marco del homenaje que le rindió el INAH, contó a través de un boletín que fue discípula de Pedro Armillas, Pedro Bosch-Gimpera, Fernando Cámara, Pedro Carrasco, Juan Comas, Barbro Dahlgren y Calixta Guitera.

Durante su formación en la ENAH conoció al arqueólogo campechano Román Piña Chan (29 de febrero de 1920-10 de abril de 2001), con quien contrajo matrimonio y tuvo tres hijas. Destacó en esa información que él siempre la apoyó y cuidaba a sus hijas mientras ella siguió y terminó su carrera con una tesis sobre el sitio Preclásico de Tlapacoya, trabajo que mereció el reconocimiento cum laude. Así, fue la primera arqueóloga en titularse.

Narró también que, aunque el doctor Piña Chan fue siempre comprensivo, fue víctima de discriminación de género por parte del equipo al cual ella encabezaba:

“Los trabajadores nunca querían que uno fuera su jefe, en Tlapacoya tuve un ayudante muy atinado, muy cuidadoso, pero un día me dijo: ‘Me da mucha pena, pero no quiero trabajar con usted’. ¿Por qué?, le pregunté y me respondió: ‘A mí no me manda ninguna vieja’”.

Al final, dijo, el ayudante se quedó y hasta se hicieron amigos, pero sí fue difícil, agrega, haber realizado una carrera antropológica en los años 50.

Según el INAH, Barba (nacida en 1928) es originaria del estado de Jalisco. Fue maestra en Ciencias Antropológicas y doctora en Antropología por la Universidad Nacional Autónoma de México. En 1962, cuando se creó y diseñó el Museo Nacional de Antropología por un equipo encabezado por Pedro Ramírez Vázquez, se le encargó, junto con el jurista Julio César Olivé Negrete, el diseño e instalación de la Sala de Introducción a la Antropología

Fundó la Academia Mexicana de Ciencias Antropológicas, fue secretaria de Organización del Sindicato de Antropólogos del INAH, y secretaria general de la Asociación Mexicana de Antropólogos.  

En septiembre de 2019, el INAH le entregó una cabeza en plata de un Guerrero Águila, otorgado por el instituto a los investigadores por su antigüedad y méritos.

En aquella ocasión el titular de la institución, Diego Prieto, recordó que junto con el entonces director del INAH, Eusebio Dávalos Hurtado, y Olivé Negrete, la doctora Barba luchó y consiguió que quedara bajo custodia del instituto el inmueble de la calle de Moneda 13, antigua sede del Museo Nacional de Antropología e Historia que se trasladó a su nueva sede en el Bosque de Chapultepec:

“Gracias a sus oficios, la cuna de la antropología mexicana, el lugar donde surgió el Museo Nacional, el cual después fue el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, luego el Museo Nacional de Antropología, y ahora el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, hoy mantiene su vocación cultural.

“Beatriz ha acompañado décadas de investigación en el INAH, siempre articulando las ideas de una investigación antropológica integral, que incorpora a la arqueología, ligada a su vida familiar y conyugal, pero también a la etnología y la antropología, vista como el estudio integral de los grupos humanos”.

La vida de Beatriz Barba, como una de las protagonistas de la arqueología mexicana –con Eulalia Guzmán, Beatriz Braniff, Florencia Jacobs Baquero y Laurette Séjourne, entre otras–, fue recopilada por Paloma Estrada Muñoz en el libro Las mujeres en la arqueología mexicana (1876-2006).

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