Cine

Superhéroes en Netflix y más allá

La Liga de la Justicia es ahora un refrito al alcance de todos, y funciona como caballo de Troya de un cine que, si bien no es capaz de asumir una forma de crítica social como sería propio de la ciencia ficción, sí es apto para exponer cómo se piensa y se ve a sí misma una sociedad
sábado, 9 de enero de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Con salas de exhibición cerradas, a los productores de las multimillonarias sagas de súper héroes –Marvel (Disney) y DC (Warner)– no les ha quedado otro recurso que aprovechar las plataformas de ese nuevo engendro que se ve en pantallas de TV en casa, pero no es propiamente televisión –Netflix y HBO, entre las principales compañías: La Liga de la Justicia (EU, 2017), estrenada recientemente en el archivo fílmico de Netflix, es el modelo de la nueva estrategia comercial.

Estrenada ya en 2017, La Liga de la Justicia es ahora un refrito al alcance de todos, y funciona como caballo de Troya de un cine que, si bien no es capaz de asumir una forma de crítica social como sería propio de la ciencia ficción (Blade Runner, por ejemplo), sí es apto para exponer cómo se piensa y se ve a sí misma una sociedad. Esto, gracias a los estereotipos y fórmulas sociales y políticas con las que funciona.

Productores y creadores no habrían perdido más de media hora en decidir la trama de Justice League: Un mega villano busca destruir el mundo, Batman (Ben Affleck) decide formar un equipo para combatirlo, se une la Mujer Maravilla (Gal Gadot), y juntos convencen a Aquaman (Jason Momoa), Flash (Ezra Miller), y Cyborg (Ray Fisher), quienes se resisten, pero terminan por aceptar, siempre por razones sentimentales y familiares. Además de tratar de acabar con el ultra malhechor, el mayor reto será resucitar a Superman (Henry Cavill), quien por cierto falleció por culpa de Batman en la cinta anterior (Batman vs Superman).

La queja principal de los fanáticos acusa la falta de dimensión del villano, los creadores ya ni se preocupan por darle un poco de sustancia; difícil concebir un personaje verosímil que busque la destrucción total del planeta, los estereotipos son eso, rígidos y planos; la queja se extiende a los efectos especiales, el público ha desarrollado un gusto muy sofisticado en esta materia, y se requiere del genio de un narrador como Christopher Nolan, que sabe hacer cine sin efectos especiales.

Lo propio de los estereotipos, sin embargo, es exponer tendencias y dogmas sociales, esta Liga de la Justicia revuelve mitos y fantasías como la Atlántida, una isla de amazonas, el origen del universo, dioses y héroes legendarios, extraterrestres con poderes. Claro, los mitos ofrecen infinidad de interpretaciones, los estereotipos no. La Mujer Maravilla ocupa el lugar de la mujer super poderosa y liberada; Cyber, el del negro; Flash, el del judío un tanto gay; Batman, el empresario dedicado a salvar al mundo y, obvio, Superman representa ese ideal americano del héroe, inmaculado, pero omnipotente.

Extraño, este fantasma de nostalgia por el superhombre americano que no puede ser de este mundo; Superman muerto, pero incorrupto, resucita, un tanto como Lázaro, y un tanto como Frankenstein, no con electricidad sino con una forma de energía atómica; Louise Lane publica un artículo acerca de por qué el mundo necesita a Superman.

Texto publicado el 3 de enero en la edición 2305 de la revista Proceso.

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