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"Más dura será la caída”: neo western

"Más dura será la caída" es un tremendo lanzamiento de Netflix que le regresa la alegría al género del western, con un enfoque completo en el estilo y un formato poco visto.
sábado, 13 de noviembre de 2021 · 23:30

MONTERREY, NL (proceso.com.mx).– Nat Love (Jonathan Majors) es un forajido que vaga por el salvaje oeste, con un destino incierto. Cuando se entera que saldrá de la cárcel el desalmado criminal Rufus Buck (Idris Elba), reúne a su pandilla para cobrar venganza.

Pero Nat es un tipo de buen corazón, enamorado y noble, aunque letal con el revólver y su forma de proceder es siempre con estilo. Por eso el encuentro es con una banda colorida que se prepara para sostener una lucha definitiva con el que se convertirá en su Némesis, por misteriosas razones que, sorpresivamente, se revelan en su tiempo exacto.

Más dura será la caída (The harder they fall, 2021) es un tremendo lanzamiento de Netflix que le regresa la alegría al género del western, con un enfoque completo en el estilo, y un formato poco visto, para presentar una historia de cuentas pendientes entre tipos que viven a caballo y se juegan la suerte con la rapidez de la pistola.

En su lanzamiento estelar y segundo largo, el escritor y director Jeymes Samuel presenta una historia de revancha que parece un derroche técnico para celebrar el género, con una recreación de imágenes de deliciosas texturas y un formato que parece una obra de teatro. No hay desdoblamiento de los personajes, ni grandes transformaciones. Todo se concentra en hacer un espectáculo visual de tipos malos, que jalan alegremente el gatillo para abrirse paso entre los enemigos.

Los involucrados en esta pelea a muerte son gatilleros negros pero, sorpresivamente, ninguno es presentado como antiguo esclavo. Todos son hombres libres con dramas muy particulares, aunque coinciden en tomarse la vida a la ligera y estar siempre preparados a partir al otro mundo.

Samuel, también rapero, había trabajado con Baz Luhrmann en El Gran Gatsby. Y le aprendió bien los trucos porque, por momentos, esta historia de bandidos y asaltabancos tiene algunas manías que se habían visto en Romeo + Julieta, también del mismo director, una representación flamboyante del clásico shakesperiano.

La historia inicia con un guiño a Quentin Tarantino mezclado con Sergio Leone. La tipografía del título se presenta con aroma de spaghetti western, como si lo hubiera rubricado Corbucci. Sin embargo, lo que sigue se separa, por completo, de los santones. Incluso hay un esfuerzo muy evidente por disociar la banda sonora de la de Ennio Morricone. Pero se va al otro extremo, porque los temas son de rap, reggae, pop y rock.

La cinta pisa todas las esquinas de lo que debe ser una buena historia de vaqueros. Además del atraco al banco, hay una persecución en tren, emboscadas, pleito de cantina, un gran romance y cuentas pendientes por saldar. Además, Regina King luce como la bruja sin corazón que está al servicio del bando equivocado.

Los eventos que pasan por la pantalla son tumultuosos y caóticos. Las peripecias son exhaustivas e ingeniosas, y aunque hay grandes tragedias, no hay desenfoque y el tono se mantiene festivo, con mucho humor y acción a raudales, entre jinetes que hacen entradas triunfales al pueblo con elegantes formaciones simétricas.

Más dura será la caída es un cuento del oeste con formato nuevo. Aunque los románticos del western podrían sentirse afrentados por la transgresión, que se aleja de las anécdotas clásicas que alguna vez presentaron, con maravilloso empaque, Clint Eastwood, Sam Peckinpah, Howard Hawks y John Sturges, como buen alumno aplicado, Samuel le rinde homenaje a todos, al ingresar con alegría en territorio hostil que, a lo largo de las décadas, se había tornado demasiado solemne.

 

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