The Beatles

"Get Back": George Harrison sin Los Beatles

Una de las verdades que se confirman tras ver las tres partes del documental “Get Back” de Peter Jackson para Disney Channel, es el papel predominante de Paul McCartney como figura paternal y guía protectora de los intereses de los “cuatro muchachos de Liverpool”.
domingo, 28 de noviembre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).–Se atribuye a George Harrison la siguiente broma: “¿Cuántos Beatles se necesitan para encender un foco? Cuatro. ¿Cuántos para apagarlo? Cuatro.”

Una de las verdades que se confirman tras ver las tres partes del documental “Get Back” de Peter Jackson para Disney Channel, es el papel predominante de Paul McCartney como figura paternal y guía protectora de los intereses de los “cuatro muchachos de Liverpool” en aquel comienzo del año 1969. 

Otra, el resentimiento que cargaba George…

Aunque el realizador Peter Jackson trata de ofrecer al público de hoy el contexto histórico apropiado de aquellos tiempos que cambiaron la historia del mundo política y musicalmente, cuando Los Beatles decidieron filmar el álbum “Let It Be” y dar su último concierto en la azotea de Apple, la complejidad de los sucesos debe buscarse en otras fuentes si queremos comprender a más de 50 años aquella época.

Y no obstante, en “Get Back” comprobamos cómo pese a los enormes problemas y presiones internas o externas que enfrentaban, los cuatro Beatles podían pasar muy buenos ratos haciendo música juntos. Por algo es el conjunto que dio a las juventudes futuras un legado invaluable sobre la libertad y la posibilidad de amor y armonía mundial (en partes del documental rola “sin querer queriendo”, la portada del “álbum blanco” de Los Rolling Stones, “Banquete de vagabundos”, prueba muda de que hasta Mick Jagger y Keith Richards los imitaban).   

Regreso al futuro

Es maravilloso el trabajo de Peter Jackson con aquellas 56 horas (que filmó para su “Let It Be” de 1970 Michael Lindsay-Hogg, hijo de Orson Welles), y que ahora nos regresa con sorprendentes colores sesenteros en majestuosa labor de audio su “Get Back”.

Aquí, vemos que George Harrison jugó un rol crucial en el rompimiento de Los Beatles, sintiéndose víctima del “mangoneo” de Paul.

Después de todo, era el más joven de los cuatro y necesitaba hallar su propia identidad tras aprender de John y Paul a escribir buenas canciones, un oficio que comenzaba ya a dominar desde 1968 en “el álbum blanco” con rolas como “Mientras llora mi guitarra” y “Piggies”.  

Había una anomalía continua en la vida de George: mientras que en Los Beatles ocupaba un segundo plano y era permanentemente eclipsado por Lennon y McCartney, algunos músicos de primera clase como Eric Clapton, Bob Dylan y sus virtuosos acompañantes, The Band, lo tenían en la mayor de las estimas. George acababa de regresar de unos Estados Unidos jipióticos y vociferaba entusiasmado del disco “Music From Big Pink”, un álbum de The Band en el que en el quinteto norteamericano-canadiense había explorado sus raíces country y hillbilly con instrumentos en su mayor parte acústicos hasta crear una obra maestra compleja y tranquila (Philip Norman).

Además, George sufría como cualquier ser humano, de fobias y aversiones. En el caso de este “Beatle silencioso”, odiaba la prensa europea. En la primavera de 1968, atacó a un periodista en Niza, Francia, por lo que fue obligado a pagar 100 libras por sus golpes el 21 de enero de 1969, como aparece en “Get Back”.

El álbum y la película de Lindsay-Hogg “Let It Be” vieron la luz en 1970 justo cuando el grupo se separó. En México, aquel disco LP de Capitol venía con un libro de imágenes captadas por el estadunidense Ethan Russell (quien sale en el documental tomándoles fotos y es responsable de la portada). Leemos en esas páginas que Harrison presenta a los otros Beatles su pieza “Todas las cosas deben morir”, así:

“No hay solo ni nada complicado en esta canción, es pura rítmica y canto. Tal vez le podamos poner un órgano Lowrie… Va en Mi, Fa menor, La menor, La y para el final del verso ‘Todas las cosas deben pasar’, la parte de ‘Cosas’ va en Si menor, ‘Deben’ en La, de hecho es Mi… Es como si tocara en tonos abiertos de Mi todo el tiempo… Ustedes deben pensarse The Band para tocar esta pieza…”

Más adelante, informa que le gustaría tener de coro en “Todas las cosas deben morir” a un grupo como The Raelets, coristas de Ray Charles. Entonces Paul le pregunta de dónde sacó esas voces para el coro y George dice:

“The Band. La razón por la cual todos estos músicos están cantando diferentes versos es que todos querían ser la voz principal, pero cuando todos están cantando juntos se les da como una disciplina donde nadie está imponiéndose a nadie, ¿te late, cariño?”

Y Paul responde:

“Yeah.”

George cree que se burla de él y la agarra contra Paul:

“Estás lleno de mala leche, hombre.”

Si bien se nota que George trae algo contra “las manipulaciones” de Paul, su conversación sigue y Paul continúa con buena disposición para aprenderse juntos la canción e incluso aportando ideas. ¿Por qué aguantaron tanto? Porque Paul gustaba de la disciplina, llegaba a cada sesión con una o varias canciones que había compuesto y es fácil ver cómo se adaptó al ritmo de un proyecto, proponiendo mucho y cómo a los otros les cuesta trabajo concentrarse y avanzar en los procesos de creación. No hay duda: Paul quería más a Los Beatles que ningún otro Beatle… al menos eso se refleja en “Get Back”. Por lo mismo, llega a recriminarles en “Get Back”:

“No entiendo por qué ninguno de ustedes está interesado en clavarse en esto. ¿Por qué lo hacemos? No puede ser por el dinero. ¿Por qué están aquí? Yo estoy aquí porque quiero hacer un concierto, pero en verdad que no me siento apoyado… Solo tenemos dos opciones: lo hacemos o no lo hacemos. Quiero una decisión. Porque no estoy interesado pasar mis pinches días perdiendo mi puto tiempo mientras todos decidimos hacerlo o no…”

La película de los ensayos muestra que la tensión en el aire es palpable desde el primer día en los estudios de Twickenham. Cuando George, Paul y Ringo tratan de tocar una canción completa, Yoko distrae a John para darle un beso o murmurarle algo al oído. Una discusión el 10 de enero de 1969 entre George y John justo antes de la comida provocó el adiós de George de la banda (“Me voy del grupo, nos vemos en los clubes, chicos” dijo). Encaprichado, George impuso sus condiciones para quedarse en Los Beatles: no estarían más en los estudios fílmicos de Twickenham, no habría concierto en Trípoli, ningún show de televisión y las canciones que ensayaron tendrían que grabarse para un nuevo álbum en el estudio que un tal Magic Alex les construía en el sótano de Apple. El final del documental sería el famoso “concierto de la azotea” el 30 de enero (Barry Miles).

Ninguna de las canciones de George fue tocada en su despedida. Hoy, esas peleas de ego nos parecen juego de niños…

“All Things Must Pass”

Al año de aquellas sesiones del que sería el último álbum de Los Beatles, “Let It Be” (con el “sonido muralla” y violines de Phil Spector), George Harrison grabó su propio disco triple llamado “Todas las cosas deben morir” (All Things Must Pass), con estrellas como Eric Clapton y su banda Derek and The Dominoes, Gary Brooker de Procol Harum, Bob Dylan y Badfinger.  

Precisamente en 2021, aquel álbum triple (producido por Spector) fue vuelto a sacar por el hijo de George, Dahni, con una caja de lujo extremo. Pero aquellos músicos famosos (y aun vivos) quienes participaron en la grabación original y a los que Harrison acredita solamente una vez en ese paquete de tres LPs de noviembre de 1970, no fueron llamados a esta reedición.

Y es aquí donde entra a la historia el sensacional Bobby Whitlock (Memphis, Tennessee; 18 de marzo de 1948), compositor y músico archi conocido por haber sido ser miembro fundador de Derek and the Dominos con Eric Clapton en 1969, mas no por haber dado coherencia a varias de las rolas del disco de George (“My Sweet Lord”, “Beware of Darkness”, “I Dig Love”, “Let It Down”, “Art of Dying”).

Pues bien, este cantante, pianista y guitarrista de soul y blues con su esposa saxofonista CoCo Carmel, vienen realizando desde hace un año videos en YouTube acerca de su vida musical y en varios de ellos, él habla sobre la buena amistad que llevó con George y sus andanzas inglesas con Eric Clapton. En ningún momento se le escucha mencionarlos con rencor. Por ello, en 2021, tras aparecer “Todas las cosas deben morir” remezclado, el co-autor de “Layla” no pudo mas que dar a conocer su sincero punto de vista. Declaró:

“Estoy mortificado. Es la peor mierda de sonido que he escuchado. Suena como si hubiese sido hecha por un par de novatos en la secundaria. No puedes oír nada ahí. Todos son bajos lodosos y baterías lodosas. La voz [de George] se va para destacar en el mero frente, pero no posee claridad. Apenas y puedo creerlo, ¡es jodidamente horroroso!”

En 1970, el álbum fue elogiado por la crítica, aunque John Lennon declaró que tres discos LPs eran demasiado y con dos habría sido suficiente. Cierto: el tercer disco de improvisaciones (“palomazos”) sale sobrando. Y en esta nueva reedición, destaca el añadido de todas las piezas del álbum grabadas en versión acústica por George, Ringo Starr y Klaus Voorman (bajo). Bobby Whitlock continuó criticando la lujosísima nueva edición:   

“Es un elefante blanco. Es todo lo que es. No tiene nada que ver con dar a conocer la música ni a los intérpretes. Hemos escuchado ya varios de los ‘palomazos’ y están demasiado lodosos, al punto que no sabes si hay 10 o 12 personas en la cabina de grabación.

“En las rolas del álbum no puedes identificar que ahí están dos de los mejores bateristas, los grandiosos Jim Gordon y Ringo Starr. El piano es invisible. La banda no se ve. Todo lo que escuchas en este lodazal de bajo dando bombazos y baterías que carecen de sónica. La ingeniería sónica es nula. Incluso la voz de George no es nada. No existe ninguna presencia ni verdad en todo ello.”

A pocos días de sus comentarios en el canal de “Bobby Whitlock & CoCo Carmel” en YouTube, se lo borraron por protestas de gente involucrada en la remezcla de “Todas las cosas deben morir”.        

Hoy sabemos que aun sin haber recibido el crédito correspondiente, ni ser llamado a tocar el 19 de noviembre de 2002 en el Concierto por George al Royal Albert Hall, la presencia musical de Whitlock fue fundamental por acompañar “Todas las cosas deben morir” y sugerir el requinto (en pedal Steel por Pete Drake), además de participar en rolas como: “Run of the Mill”, tocando armonio; “Isn’t It a Pity 2”, “I Dig Love” y “Hear Me Lord” (órgano); canto y coros en “Let It Down” y “My Sweet Lord”, más “Beware of Darkness”; “Art of Dying”, “Let It Roll” y “Beware of Darkness” (piano).

Bobby también participaría en el siguiente álbum solista de George “Viviendo en el mundo material”, en 1973, como destaca en la rola “Sue Me, Sue You Blues”, cuya temática es el rompimiento de Los Beatles.

Por algo quienes saben de música prefieren las versiones prístinas de las piezas de los fabulosos sesentas, grabadas con la tecnología “primitiva” de hace medio siglo, en vez de las modernas re-digitalizadas (pero carentes de propósito, fidelidad y emoción originales). Lo malo es que para escuchar un álbum como “Let It Be” habría que tener el LP de 1970 y un aparato donde tocarlo “a la antigüita”, sólo así se puede disfrutarlo en toda su dimensión (en su momento abundaron chorros de discos piratas). No han vuelto a sacar los LPs tal como salieron en aquellos años y nos tenemos que conformar con las “nuevas” versiones digitales. En el caso de la película original de “Let It Be”, del hijo de Orson Welles, ésta tampoco salió ya nuevamente ni siquiera en Blue-Ray, si bien su director Michael Lindsay-Hogg tuvo una excelente recepción de “Esperando a Godot” en Irlanda, al comenzar el nuevo siglo.

De allí que las tres partes del “Get Back” de Peter Jackson para Disney Channel sean una excelente receta para la depresión en la tercera década del siglo XXI. Magnífico documento histórico y curación a los tristes blues de nuestra era.

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