Cine

El "Rey Pelé"

El documental "Pelé" (EU, 2020) deja muchos huecos sobre aspectos de la vida y de la personalidad del bien nombrado Rey Pelé, para muchos el futbolista más importante de la historia de este deporte-espectáculo.
sábado, 13 de marzo de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– El documental Pelé (EU, 2020) deja muchos huecos sobre aspectos de la vida y de la personalidad del bien nombrado Rey Pelé, para muchos el futbolista más importante de la historia de este deporte-espectáculo; el dúo de directores, Ben Nicholas y David Tryhorn, concentra su atención en dos temas principales: la carrera del artista del futbol y el contexto político de Brasil durante esos 12 años que le bastaron a Pelé para ganar tres Copas del Mundo.

Combinar la historia de una vida rica y sorprendente con las truculencias políticas y económicas de un país latinoamericano representaba un riesgo enorme, se imponía un esquema formal y simple, como el de elegir un par de hilos para conectar todo ese material de archivo y entrevistas. 

Supongo que los hinchas del futbol hubieran preferido un análisis más completo de la técnica futbolista, del estilo de la época, de todo aquello que hace la originalidad de Pelé, y de qué cambios resultaron en el futbol moderno, y en la política multimillonaria de equipos y asociaciones mundiales, tan asociado al espectáculo mediático de la actualidad. Este documental que distribuye Netflix, sin embargo, tiene la bondad de compartir con legos y no especialistas la fuerza y el encanto de la personalidad de Pelé, involucrar a todo tipo de espectador en el drama que significó para este jovenzuelo de barrio pobre, limpiabotas, a convertirse en la estrella mayor del deporte, reforzar el sentido de identidad de su país y dar autógrafos a grandes dignatarios en todo el mundo.

La tensión dramática es constante en cada juego o campeonato, el documental distribuye las secuencias de momentos históricos del juego de Pelé con una narración que se apoya en el Pelé joven, lleno de vida y entusiasmo, a la vez vulnerable e inseguro de su triunfo, con el hombre de 80 años de ahora, atado a una silla de ruedas, cargado de emoción como en esos instantes en que se decidía el destino del jugador y la confianza popular de toda una nación. El efecto, seguramente no buscado de manera consciente, es el de un tiempo mítico, especie de revelación de alguna deidad que funda una nueva realidad: el Rey Pelé metió así esos goles y entonces accedió a la inmortalidad.

El otro tema, oscuro, el del contexto político, contribuye a evitar que Pelé caiga en la hagiografía, en una vida de santo, primero porque el jugador nunca tomó una postura de denuncia contra los horrores del golpe de Estado de 1964, y tácitamente permitió que Garrastazu Médici se adornara con el triunfo de Brasil en la Copa del Mundo de 1970 en México, en la que Pelé fue la estrella y ganó su tercer mundial.

Describirse a sí mismo como apolítico a la manera de Pelé resulta injustificable para una figura tan influyente en la colectividad… Jean Paul Sartre se habría desgarrado las vestiduras; afortunadamente, uno de los entrevistados, autoridad periodística, se hace cargo del penalti: “yo deseaba que Brasil perdiera para evitar el escapismo de la población y la manipulación del régimen”, pero al final ganó el nombre de Brasil, el espíritu del deporte y el arte de Pelé. 

Artículo publicado el 7 de marzo en la edición 2314 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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