Teatro

Rajatabla, 50 aniversario

Rajatabla celebra 50 años de existencia y su presencia internacional ha sido una huella fundamental para la visibilización del teatro latinoamericano de gran formato.
martes, 16 de marzo de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El colectivo venezolano Rajatabla, fundado y dirigido por Carlos Giménez de 1973 hasta su muerte en 1993, y que continúa hasta la fecha, cumple 50 años y sus miembros lo celebran con una versión de Ubú, de Alfred Jarry dirigida por Marisol Martínez: Ubú a las puertas del cielo.

Rajatabla fue en los setenta y los ochenta un grupo fundamental para solidificar la presencia del teatro latinoamericano en Europa y a nivel mundial. Se caracterizó por ser un colectivo subsidiado con grandes espectáculos que recorría el mundo mostrando una propuesta estética impresionante que, desde una crítica a la estructura política y al poder y un deseo por incursionar en el surrealismo o realismo mágico latinoamericano, despliega su capacidad imaginativa para ir formando a lo largo de los años un estilo propio, que hoy merece ser recordado.

Carlos Giménez fue imprimiendo a su compañía líneas de experimentación claras y propositivas. En su momento fue cuestionado por su anclaje en lo visual, en la forma más que en el contenido, en el cuadro estético más que en el trabajo actoral, pero lo cierto es que sus obras impresionaron en el mundo y marcaron un tránsito a la internacionalización y la presencia del teatro venezolano en festivales y encuentros.

Aquí vino en más de cinco ocasiones a través del Festival Cervantino o el Festival de la Ciudad de México, pero se puede resaltar su presencia en 1973 –recordado en Proceso por Armando Ponce en marzo de 2019, a raíz de los 10 años de la toma del Foro Isabelino cuando fue invitado por Emilio Carballido, director en aquellos tiempos de la Escuela de Arte Teatral del INBA, para impartir unos talleres y llevar a escena una obra, que finalmente se nombró Fantoche.

Fue una versión de El canto del fantoche de Lucitania, de Peter Weiss, en referencia al grupo de estudiantes actores que lo formó en 1973 y que tomó el Foro Isabelino obligando a renunciar a Héctor Azar, director de las actividades teatrales de la UNAM y del INBA en ese momento.

Fantoche fue todo un éxito, y el movimiento universitario, integrado por alumnos de Luisa Josefina Hernández –directora del Departamento de Teatro de la UNAM de la Facultad de Filosofía y Letras–, a la cabeza de Carlos Giménez, devino el grupo CLETA que ocupó el espacio por muchos años. Esta toma llevó a que Giménez fuera deportado con violencia, dos años después, para refugiarse primero en Guatemala y luego volver a Caracas a continuar su trabajo creativo y la formalización de talleres para jóvenes actores y profesionales.

Rajatabla y Carlos Giménez fueron el pilar en la gestión para la fundación y el desarrollo del Festival Internacional de Teatro de Caracas, que alcanzó niveles impresionantes, logrando llevar compañías de primer nivel, como el Berliner Emnsamble o Els Juglars. El año pasado se realizó a través de plataformas digitales.

En el desarrollo artístico de la compañía, en un principio, sus producciones se basaron en textos y colaboraciones con el dramaturgo y director de Teatro Experimental de Cali, Enrique Buenaventura, y después el grupo siguió caminos diversos en sus búsquedas haciendo adaptaciones de textos clásicos, o de poemas, novelas u obras de teatro, de una manera libre acentuando sus potenciales visuales desde una perspectiva que tenía que ver con el expresionismo alemán y el realismo mágico, como lo pudimos observar en el espectáculo de El coronel no tiene quien le escriba que presentó en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón de la UNAM, que tenía imágenes muy bellas, pero las actuaciones se quedaban en un nivel muy pobre.

Rajatabla celebra 50 años de existencia y su presencia internacional ha sido una huella fundamental para la visibilización del teatro latinoamericano de gran formato.

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