subasta de arte

Conversatorio de la Galería Proceso

Este martes 25 de mayo se llevará a cabo la tercera subasta de arte a las 19:00 horas.
viernes, 21 de mayo de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Si usted pudiera establecer el costo de una obra de arte, ¿cuánto estaría dispuesto a ofrecer por una pieza de sólido valor artístico que todavía no tiene precio?

A diferencia de la secrecía o discreción de los modelos de negocio galerísticos, las subastas establecen públicamente una interacción entre el arte y los consumidores que no sólo transparenta las cotizaciones, sino que convierte a las obras en objetos de deseo.

Adquirirlo al menor precio posible, conseguirlo en competencia con otras personas, obtener una ganga o una prospectiva de inversión son motivaciones que hacen de la subasta un evento experiencial que oscila entre el juego, la ambición y el negocio.

Desde el año pasado, en el escenario del arte contemporáneo en México, la realización de subastas en plataformas digitales destacó no sólo por su constancia, sino por su pluralidad artística y estética. Organizadas tanto con vocación social como únicamente con fines comerciales, las subastas de arte destacaron como medida resiliente para disminuir la crisis económica que provocaba, en el mercado del arte, la ausencia de eventos presenciales por el confinamiento sanitario del covid-19.

Organizadas esporádicamente –como la que organizó la Galería Acapulco 62 de la Ciudad de México en abril de 2020 bajo el título de Héroes blancos, para apoyar a trabajadores del sector salud–, en el formato de una nueva empresa –SUM4, casa mexicana de subastas de arte exclusivamente en línea inaugurada en febrero de 2021–, o como una plataforma digital que da servicio a creadores jóvenes a través de https://latangente.mx/, las subastas se han convertido en un modelo de negocio que destaca por la diversidad artística y estética que ofrece: artistas mexicanos de reconocida trayectoria media, como Germán Venegas en Héroes blancos; creadores emergentes, como Ileana Moreno en Latangente; modernos y contemporáneos nacionales y extranjeros, como Diego Rivera, Damien Hirst y Teresa Margolles en SUM4.

Dedicadas ahora no sólo al mercado secundario –obras que se revenden– como lo hacían originalmente, las subastadoras comercializan también mercado primario –obras que se venden por primera vez.

Además de la diversificación de los mercados artísticos, los modelos de subastas en línea dinamizan la participación de públicos al carecer de las incomodidades simbólicas y pretensiones tangibles del mercado presencial.  Pujar con base en las posibilidades económicas personales sin ser visto, arriesgarse a adquirir una pieza que se disfrutará al margen de las modas del mainstream y divertirse pujando para ganar el objeto deseado son experiencias emocionantes que provocan y permiten las subastas virtuales.

Por eso la Galería Proceso aportó una modalidad de subasta digital todavía más sugerente; con el apoyo de la coleccionista de Norman Bardavid, la propuesta se basó en iniciar la puja de espléndidos esténciles de comprobado valor artístico de Francisco Toledo, a partir de $0.00 pesos. Un arriesgado ejercicio fue compartido con el público el martes 18, en un conversatorio, al cual Proceso invitó a la artista y promotora mexiquense Ana Mena, con la participación del editor de nuestra sección de Cultura, Armando Ponce, y quien esto escribe (https://www.facebook.com/ComunidadProceso).

Y mientras en la primera subasta de la Galería Proceso, un esténcil se vendió por más de 40 mil pesos, en la segunda se respetaron las ofertas aun cuando no rebasaron los 5 mil.

Este martes 25 de mayo se llevará a cabo la tercera subasta de arte a las 19:00 horas.

¿Cuánto pagaría usted por un esténcil de Toledo?

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