Cine

"La voz humana": mujer al borde de un ataque de nervios

"La voz humana" es la libre adaptación del director español Pedro Almodóvar a la obra de Jean Cocteau, en la que una actriz agoniza emocionalmente porque su amor se ha ido.
domingo, 9 de mayo de 2021

MONTERREY (proceso.com.mx).–­ Para el genio Pedro Almodóvar, la cama es el escenario de las grandes pasiones. La mujer enloquece de desesperación, porque ya no puede refugiarse debajo de las sábanas con el hombre que ama y que la ha abandonado. En un arrebato de ofuscación, con toda frialdad acude al almacén, adquiere un hacha y, en el lecho que fue el sitio donde vivió aquel tórrido romance que se ha extinguido, intenta despedazar el traje del amante que ya no está y que, con desdén, la dejó de lado.

"La voz humana" (The human voice, 2020), es la libre adaptación del director español a la obra de Jean Cocteau, en la que una actriz agoniza emocionalmente porque su amor se ha ido. El cortometraje de 30 minutos, presentado en festivales y con corrida comercial limitada en España, es visceral y transcurre en una atmósfera sentimentalmente envenenada.

La mujer, sin nombre, interpretada por la magnética Tilda Swinton, observa obsesivamente las maletas que el amante ha dejado. Espera que venga por ella y el perro, que también tiene en el departamento.

Impulsivamente ella toma un montón de pastillas y se las zampa de golpe. Ha decidido quitarse la vida, pero lo hace de una forma histriónica y calculada, para que el desenlace fatal no llegue.

Errado el rumbo de su vida, arrastra la dignidad. Odia al hombre que se ha marchado, pero espera con ansia esa llamada salvadora, con la que espera encontrar una mínima esperanza. En ello le va todo el porvenir.

El escenario del drama es teatral, y la atmósfera es surrealista. Ella anda entre habitaciones sin techo, y hasta sale del departamento, para deambular por el bodegón donde se ha construido el set. Parece que se encuentra en un mal sueño, hasta que el teléfono suena. Tres días de espera la han doblegado.

Swinton, de aspecto extraño y enigmático, es perfecta para el primer proyecto en inglés de Almodóvar. Su interpretación, pegada al teléfono, es fantástica, como la hizo medio siglo atrás Ingrid Bergman, en la versión para TV.

La mujer hace un sentido monólogo, en el que permanentemente observa hacia el vacío, como esmerándose en corporizar al hombre que no volverá a tener. Sobrepuesta al enfado, se vuelve obsequiosa, como si todas sus defensas internas se hubieran desmoronado. Solo anhela estar con él de nuevo, aunque sabe que ya no hay regreso hacia aquella experiencia que fue arrebatadora y ya no será más. Se cumple la ley del deseo.

Dirigida con maestría, la película tiene todas las señales del realizador manchego, que utiliza una perfecta paleta de colores primarios, con una remarcada preferencia por el rojo pasional en los vestuarios de la protagonista. Las referencias pop, espejo del culto director, se encuentran ahí, en libros y pinturas, que resplandecen como pequeños detalles.

Queda, como recuerdo de aquella tempestad emocional, una marca de fuego. Las llamas purificarán aquel espacio que alguna vez unió a una pareja y que ahora, quedará reducido a cenizas porque, como lo dice Pedro, una y otra vez, el amor debe consumirse en una implosión voraz y desaforada. La mujer necesita un estallido que la libere, con una catarsis tremenda.

En "La voz humana" no es suficiente la separación. Para alejarse del amado debe haber un desgarramiento de sus almas, que alguna vez estuvieron íntimamente fusionadas.

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