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"Ni un Paso en Falso": juego de traiciones

Ed Solomon presenta una sorprendente historia noir, con sabor de novela de policías y ladrones, repleta de grandes personajes y con giros anecdóticos que dejan sin aliento.
viernes, 9 de julio de 2021

MONTERREY, N. L., (apro).- La ronda entre criminales es incierta. Las alianzas son falsas y la confianza se traiciona sin remordimiento. El que se descuida es eliminado.

Ni un Paso en Falso (No sudden move, 2021) presenta al director Steven Soderbergh como un hábil malabarista que, además, maneja un circo de muchas pistas con numerosos estelares que, cada uno por su lado, roba escena y deslumbra en la pantalla. Pero, como experto en el manejo de la acción, todo lo mantiene en perfecta armonía.

Ed Solomon presenta una sorprendente historia noir, con sabor de novela de policías y ladrones, repleta de grandes personajes y con giros anecdóticos que dejan sin aliento.

La historia no aporta novedades. El incidente es un golpe que darán pintorescos personajes del hampa, que se involucran con ciudadanos respetables, sometiéndolos para que se ensucien las manos y la conciencia. Pero, aunque el material es ordinario, el estilizado manejo de la cámara, con un desconcertante ojo de pescado incluido, y las actuaciones chispeantes, hacen que sea interesante y endemoniadamente entretenida.

Es el inicio de la década de los 50 en Detroit. Don Cheadle regresa al pueblo después de haber cumplido una condena .Tiene cuentas pendientes con algunos liderazgos de la ciudad que lo quieren enfriar. Hasta que es reclutado para hacer un misterioso encargo que, como se espera, resulta en un desastre.

Kieran Culkin sorprende con su breve papel de joven matón rudo, que hace un improbable equipo con Cheadle y Benicio del Toro. Son pillos de poca monta, contratados para repartir algunos golpes y, si se necesita, jalar el gatillo. Pero la sociedad que comienzan a construir con base en lealtades, resulta ser un engañoso juego de incertidumbres pues cada uno trae su propia agenda, que tiene como prioridad la supervivencia.

La agotadora historia, que transcurre en un par de días, encuentra a estos dos rufianes tratando de entender de qué se trata el trabajo que les han encomendado y quién es su empleador. Sin embargo, este par de preguntas los llevan a otras que los hacen meterse cada vez más adentro del lodazal, hasta el punto en el que no podrán salir, y deberán probar si están dispuestos a respetar códigos del hampa. Y el tiempo apremia.

Por momentos, la trama se enreda de más y demanda atención absoluta. El que parpadea se pierde la pista de los importantes y confidenciales documentos, que son la codicia de empresarios y capos, que están dispuestos a pagar millonadas por ellos y tumbar algunas cabezas, de los que se atraviesen en el camino.

Completan el casting de ensueño Jon Hamm, Ray Liotta, Bill Duke, David Harbour, Noah Jupe y un irreconocible Brendan Fraser, de obesidad mórbida.

Ni un Paso en Falso es una especie de interesante pesadilla de algún delincuente que se angustia porque siente que lo van a matar, aunque se consuela sabiendo que en las próximas horas podrá quedarse con la maleta repleta de dólares, si es que no lo vende el compinche que lo acompaña.

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