Artes Visuales/Hoy

"Tiempo Compartido"/Museo de Arte Carrillo Gil

Bajo el título de "Tiempo Compartido", tres colectivos presentan una propuesta vital y novedosa bajo la premisa de reflexionar acerca de nuestra presencia en el ecosistema terrestre.
sábado, 18 de septiembre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).– Tres colectivos conforman la propuesta que se exhibe actualmente en el espacio superior del Museo de Arte Carrillo Gil.

Bajo el título de Tiempo Compartido, estos colectivos, cada uno con su propia particularidad y propuesta, se encuentran reunidos para realizar una experiencia in situ que durará aproximadamente tres meses. Una propuesta vital y novedosa bajo la premisa de reflexionar acerca de nuestra presencia en el ecosistema terrestre.

La curaduría estuvo a cargo de Mauricio Marcín Álvarez, Anel Jiménez e Isabel Sonderégueri. El texto que acompaña la propuesta, escrito por el primero, explica de manera muy clara esta propuesta, que vale la pena reproducir:

“...el espacio será habitado por heterogéneos artistas y colectivos que harán del museo un lugar de creación en el sentido más extenso: la energía mutando a forma. No sobra precisar que no nos limitaremos a exhibir obras u objetos terminados, auráticos, sino los procesos creativos en su esplendorosa imperfección, los cuales a veces y sólo a veces, devienen en materia. Bajo esta premisa la noción de visitante como espectador resulta inútil y urge su involucramiento activo: estos procesos son posibles, sólo conspirando colectivamente.”

La idea vertebral es una reflexión creativa hacia la modernidad que vivimos y que indica su desaparición, y la urgencia de propuestas colectivas desde el museo, que se ve en la necesidad de ser habitado por estas preguntas.

Los tres colectivos ahora invitados son: Invasorix, Entre Minas y Palmera Ardiendo, que a través de Instagram del museo explican de manera clara y entusiasta sus proyectos:

Invasorix es un colectivo que propone varios; el primero se titula Me duele la cara de ser tan güerix, un video karaoke que habla de la blanquitud “en las desigualdades estructurales que penetran en las colectivas, reconocerlas y hablar de ella, playeras intervenidas, para hacer clara la violencia racista”."

"Me duele la cara de ser tan güerix". Foto: Isabel Leñero

Otra pieza es un pizarrón que representa una constelación de las estrategias para relacionar las violencias que ocurren en el planeta, cruces de las disidencias sexuales y las minorías racializadas.

Entre Minas es un grupo heterogéneo que trabaja desde la colectividad, el apoyo y los afectos. La primera pieza es un esquema que se plantea como un gesto de en constante transformación, los encuentros, las reuniones, etc. Continúa un jardín colectivo, dividido en espacios y diferentes actividades, plantas y semillas para un cuidado vegetal compartido; una primera donación, y colaboraciones, es un mini laboratorio vegetal para crecer un espacio verde.

Otra pieza nombrada Aguas Vivas propone gestos de participación colectiva, rastros que se irán continuando y reinterpretando; se trata de un espacio para explorar cómo se retoma el trabajo de las otras piezas, y también la misma apropiación personal del espacio. Ello, delimitando un pizarrón que registra visitas de estudio de diferentes artistas, encuentros en la calle o en exposiciones, así como calendarización de grupos de estudio donde también se abordan los feminismos en el arte.

"Aguas Vivas". Foto: Isabel Leñero

Finalmente, el colectivo Palmera ardiendo es una plataforma que inició en Cuernavaca y busca la experimentación, el encuentro y el pensamiento crítico a partir de procesos del arte contemporáneo. Este año sus miembros decidieron hablar sobre el futuro y cómo imaginarlo, partiendo de la idea de un espacio estéril que necesita encontrar las condiciones óptimas para la vida, desde lo científico, lo poético, lo mágico, las relaciones humanas, experimentar esas formas para ver su viabilidad, entre todas ellas; participan artistas e invitados, y es también una reflexión de las instituciones y su relación con los artistas independientes. Construyeron una Geoda donde se desarrollen algunas actividades, crear un mini-universo y ver cómo las cosas se puedan expandir.

Tiempo Compartido vale la pena ser visitada, donde las voces, pensamientos activos y creativos se aventuran a reflexionar de manera compartida, y desde ahí generar propuestas que, sin duda, sorprenderán a los invitados, a los colectivos y a todos los involucrados.

El Museo de Arte Carrillo Gil se encuentra en Av. Revolución esquina Altavista. La muestra permanecerá abierta al público hasta el mes de noviembre.

Comentarios