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"Swallow..."

Rodada en 2018, "Swallow. La perfección te traga", cuyo tema es de por sí difícil, corrió con la mala suerte de tantas que aparecieron durante la pandemia.
sábado, 14 de mayo de 2022 · 14:35

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Con el incómodo título en español Swallow. La perfección te traga (Swallow; EU, 2020), se exhibe este trabajo del neoyorquino Carlo Mirabella-Davis que obtuvo ganancias por debajo del costo de producción; rodada en 2018, la cinta, cuyo tema es de por sí difícil, corrió con la mala suerte de tantas que aparecieron durante la pandemia. Parte de la dificultad es el juego de diferentes géneros: ni un thriller psicológico ni de horror ni pura denuncia feminista ni tampoco una mera ilustración del llamado desorden pica, aunque juega con cada uno de estos temas.

Recién casada, el mundo de Hunter (Halley Bennet) se ve perfecto desde fuera: lujosa casa de cristal en las afueras de Nueva York, marido exitoso y profundamente enamorado (Austin Stowell), suegros millonarios… el embarazo completaría el cuadro de perfecta felicidad si no fuese porque Hunter comienza a tragar objetos, y la imagen de perfecta ama de casa e ideal familiar, estilizada como extraída de una revista de los años cincuenta, se hace añicos. Sucede que el marido que la trata como muñequita no la escucha, lo que menos le interesa a los suegros es enterarse de las opiniones de esta advenediza, sólo interesa su cuerpo y su capacidad de incubar un heredero digno.

Con amor a la geometría, Mirabella-Davis compone esquemas, gráficas de planos prefectos, ventanales, muebles de diseño, enmarcando el cuerpo alterado de esta esposa que ella misma trata de apropiarse por medio de retos cada vez mayores; de la canica, lisa y redonda, al alfiler grueso, la batería, trofeos que ella va coleccionando en una charola metálica y rectangular, para que el espectador lleve bien la cuenta de los grados de dificultad y comparta, gradualmente, las sensaciones del cuerpo de Hunter y lo haga suyo.

No hay manera de cerrar los ojos porque los objetos se pierden en la boca de esta rubia delicada, dulce de voz y modales; son las reacciones y espasmos corporales de la difícil deglución de un objeto cortante lo que el público ve. El cálculo es preciso: cuando se piensa intolerable verla tragarse el alfiler, lo saca de la boca, la cámara muestra sangre en la lengua, alivio, parece que no podrá ingerirlo, pero de espaldas vuelve a intentarlo, lo logra, y no hay manera de escapar a las contorsiones de ese cuerpo delicado, valiente en la lucha contra sí mismo.

Resuenan los ecos de Safe (1995), la cinta de Todd Haynes con Julianne Moore, aunque en Swallow… el paisaje está totalmente interiorizado; más fuerte se deja sentir la angustia de El bebé de Rosemary, aunque lo diabólico no proviene de una conspiración de brujos, sino de una familia devota del sueño americano. Terapia no falta, recurso posible y desesperado de la familia, lo que seguiría es la amenaza del psiquiátrico, pero no es capaz de resolver el conflicto, pues la lealtad está puesta en los que pagan; mejor ayuda, el mil usos de la familia rica, un exsoldado sirio capaz de ver y comentar que si hubiese vivido la guerra no habría lugar para estos pensamientos.

Entre una familia disfuncional y otra demasiado perfecta, Hunter está sola, y sola tendrá que enfrentarse a sí misma y a todos los prejuicios, los viejos y los nuevos. Con su estupenda actuación, Halley Bennet –también productora ejecutiva en la película– es una Nora moderna de esta casa de muñecas afincada en el filo de la navaja.

Crítica publicada el 8 de mayo en la edición 2375 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

 

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