Teatro

"Emilia", un canto a la mujer creadora

Ahora llega al Teatro Helénico con un equipo artístico de primer orden, encabezado por la directora Mariana Hartasánchez (Ciudad de México, 1976), quien maneja hábilmente la escena y un grupo magnífico de actrices que sobresale por su calidad y diversidad.
martes, 18 de abril de 2023 · 08:50

CIUDAD DE MÉXICO (apro).–Cómo no alegrarnos con una obra que desde la actuación, el baile y la risa, cuenta la historia de una mujer del siglo XVII --reflejada en muchas mujeres a lo largo de la historia hasta el presente--, con una visión crítica y audaz para hacer visible lo que se ha querido ocultar: el cómo lo femenino y hasta el teatro mismo se lo han apropiado los masculinos, y la manera en que los mecanismos de poder operan a través de la tradición, las reglas y prohibiciones, limitando el trabajo creativo de las mujeres.

La dramaturga Morgan Lloyd Malcolm (Londres, 1980) escribe en el 2018 una obra ubicada en el siglo XVII, pero que nos habla de una realidad escandalosamente actual. El Shakespeare Globe le encargó el trabajo y se presentó en su teatro con gran éxito y reconocimientos. Ahora llega al Teatro Helénico con un equipo artístico de primer orden, encabezado por la directora Mariana Hartasánchez (Ciudad de México, 1976), quien maneja hábilmente la escena y un grupo magnífico de actrices que sobresale por su calidad y diversidad, en todos los sentidos de la palabra. La escenografía es de Daniela García Moreno, el vestuario de Giselle Sandiel y la que trajo la obra a México es la productora María Inés Olmedo.

En esta sátira se invierte la convención de aquella época, donde estaba prohibido actuar a las mujeres y los hombres se tenían que disfrazar. Aquí todas son mujeres y cada una, desde su trinchera, ofrece un trabajo que puede ser incómodo para algunos y que se disfruta al máximo. El rebasar la figura victimizante de la mujer y abordarla como activa, cuestionadora y retadora, nos lleva a ver, desde la comedia, un mundo donde ella, Emilia, lucha por posicionarse en la vida y en la poesía para encontrar sus espacios de escritura y acción pública.

La autora retoma el personaje de Emilia Bassano (también nombrada como Emilia Lanier), la primera mujer inglesa que publica un libro original de poesía (Salve Deus Judaeorum, de 1611); pierde a su padre de niña y se introduce en la corte protegida por varios y varias de la realeza. Escribe y educa, y en la obra reflexiona acerca de su acontecer, la dificultad de la mujer a acceder a muchos privilegios masculinos, a esforzarse por publicar su libro y transitar con pies de plomo para no ser borrada de la cotidianidad de su tiempo. Se ha dicho que ella podría ser la “Dama oscura” de la poesía de Shakespeare y en la obra aparece como una mujer culta e inquieta, compartiendo ideas con este autor que luego, le reclama, roba parte de sus dichos y decires, pensamientos y palabras, para reproducirlos en sus obras.

Emilia es una obra rica en aristas y temáticas. En su estructura, la autora muestra a tres Emilias de tres tiempos diferentes, interpretados por Aída López, Amorita Rasgado y Coty Camacho; tres generaciones vistas por la mayor, a manera de contar y contarse su historia para analizar los porqués y los cómo la hicieron llegar o no llegar a lo que quería. La Emilia madura, que con destreza y aplomo Aída López interpreta, sale y entra de la ficción, reacomoda los hechos y reflexiona a público cuestionando el sistema patriarcal. Con lenguaje contemporáneo, la obra es un manifiesto feminista que transita en el tiempo y que actualiza una realidad del siglo XVII que no ha dejado de existir.

Lucía Uribe interpreta a un Shakespeare locuaz y voluble, cercano y distante. Emma Dib, Haydeé Boetto, Mariana Gajá, Gabriela Betancourt, Assira Abatte, Karime Alonso y Luz Adriana Carrasco se transforman, con gran capacidad camaleónica y vital, en diferentes personajes masculinos y femeninos. La música en vivo es con Maricarmen Graue y Monstserrat Revah.   

Emilia cambia el punto de vista y resulta ser una propuesta provocadora que hace evidente la misoginia aparentemente “natural” donde domina la presencia de los hombres. El poder femenino de esta obra florece desde la alianza entre las mujeres y reivindica la realidad y el teatro visto desde las mujeres.

Crítica publicada el 16 de abril en la edición 2424 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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