Arte

Arte contemporáneo en Azcapotzalco

Los colaboradores de la sección cultural de Proceso, cuya edición a partir de este mes se volvió mensual, publicarán en estas páginas, semana a semana, sus columnas de crítica (Arte, Música, Teatro, Cine, Libros).
viernes, 7 de julio de 2023 · 14:41

Los colaboradores de la sección cultural de Proceso, cuya edición a partir de este mes se volvió mensual, publicarán en estas páginas, semana a semana, sus columnas de crítica (Arte, Música, Teatro, Cine, Libros). Ellos son Blanca González Rosas, Eduardo Soto Millán y Federico Álvarez del Toro, Estela Leñero, Javier Betancourt y Jorge Munguía Espitia).

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Un gran reto asume la alcaldía de Azcapotzalco en la Ciudad de México al haber reabierto el Museo de Arte Tridimensional. Inaugurado en 2002, el proyecto se diluyó aun cuando, tanto por su ubicación como por su temática, era una propuesta sumamente pertinente.

Después de permanecer cerrado varios años, el 24 de junio inició su nueva etapa con una atractiva selección del artista mexicano Héctor de Anda (1950). Admirador de la propuesta teórica y estética del Arte Povera (“arte pobre”) y muy especialmente del griego-italiano Jannis Kounellis (1936-2017), De Anda ha desarrollado una poética personal fusionando su pensamiento sobre el proceso de la vida, el estado de la naturaleza y aspectos diversos del devenir social.

Como todo poverista, en su obra los materiales y objetos encontrados tienen un significado específico. Realizadas principalmente en tonos cobrizos que evocan la oxidación y deterio del cuerpo humano en su proceso de vida, y en colores negros de gran profundidad que simbolizan la totalidad, sus piezas se caracterizan por una elegante tosquedad que deriva en presencias contundentes, ya sea en obras de pequeño o de gran formato.  

Integrada con creaciones pertenecientes a diferentes series realizadas entre 1998 y 2023, la exposición denominada “Travesías temporales” es una breve síntesis de las exploraciones tridimensionales del artista. Creadas a partir del predominio del concepto y la curiosidad que depierta cada elemento de la composición, las piezas incluyen relieves, arte objeto, instalaciones y ensamblados escultóricos.

Apasionado del teatro, la música y el planeta, Héctor de Anda manifiesta sus gustos e inquietudes en cada una de las obras. Con enormes vainas de palmera vendadas, pintadas de negro y colocadas sobre una “cama” de carbón, registra una “Naturaleza muerta” que es a la vez género artístico y realidad cotidiana. Su preferencia por los Nocturnos del compositor polaco Frederic Chopin se manifiesta en la serie de relieves denominada precisamente así, “Nocturnos”. Producidas en formatos rectangulares, las piezas monocromas en negros intensos transparentan fragmentos de distintos textiles que, por su procedencia, remiten a distintas culturas y rangos sociales: alfombras persas y trozos de yute.

La vivencia pandémica está presente en la exposición a través de 34 cajas de pequeño formato que, ensambladas con residuos de paquetería, destacan por la teatralidad de sus interiores. Trabajadas como escenarios y escenografías, las cajas recuerdan que antes de ser artista visual, Héctor de Anda fue teatrero.

Y si bien todas las piezas exigen una lectura minuciosa que permita decifrar los “códigos secretos” de las referencias objetuales y matéricas, una gran instalación bidimensional sobresale por su temática y resolución: “El cuerpo interior. Lo que no vemos, pero somos”. Constituida por tres paneles que corresponden a dos ventanales invadidos con radiografías del cuerpo del artista y un muro en el centro, que sostiene un relieve configurado con cuñas oxidadas e intervenidas con fotoradiografías, el tríptico se convierte en un autorretrato conceptual que se ilumina con el sol develando lo que somos, pero no vemos.

Héctor de Anda pertenece a los artistas que fueron promovidos por la legendaria galería de las hermanas Pecanins en la Ciudad de México. Como un guiño a la memoria autobiográfica que siempre está presente en su propuesta, integra en la exposición dos relieves con tipografía en madera cubiertos de carbón y grafito que expuso en 2008 en la ahora desaparecida galería.

Dedicado únicamente a la escultura, en México existe sólo un museo, el Federico Silva en San Luis Potosí. Por lo mismo, es deseable que la alcaldía de Azcapotzalco gestione con profesionalismo y perdurabilidad este proyecto.

 

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