Teatro

Nueva mirada femenina a Clitemnestra y Turandot, en escena

La dramaturga y directora Ximena Escalante lleva un largo rato investigando sobre historias de mujeres y confrontando su valoración tradicional. En su tetralogía abordó a Medea y ahora a Clitemnestra, y recobra a la princesa china Turandot. Dos obras, dos reinterpretaciones.
sábado, 27 de enero de 2024 · 07:05

Ciudad de México (Proceso).-  Una de las dramaturgas más relevantes de este momento, Ximena Escalante, se encontrará en dos marquesinas al mismo tiempo: Acaba de estrenar la segunda parte de su tetralogía “Éxtasis” en el Foro Lucerna, mientras que “La verdadera historia de la princesa Turandot” iniciará funciones este 1 de febrero.

En ambas se trata de una reinterpretación, de desentrañar historias sobre mujeres que sobrepasan el tiempo, encontrando “otros hilos negros”.

Escalante. Búsqueda del "hilo oculto" / Foto: Carlos Alvear

En entrevista con Escalante (D. F., 1964), graduada de Escritura y Ciencias Teatrales en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, España, y directora escénica por el Centro Universitario de Teatro de la UNAM, relató a este medio sus mecanismos y momentos para llegar a “Éxtasis Puro”, donde aborda a Clitemnestra, y a Turandot.

La primera pieza de la tetralogía “Éxtasis” fue “Éxtasis Medea”, estrenada en 2020 --como dio cuenta Proceso en septiembre de 2023--, producto de una investigación amplia que inició en 2020 en relación a personajes femeninos; en ella Escalante deconstruyó el mito griego de Medea en escena, reivindicando a la madre alejada del estereotipo de “bruja”, que lejos de matar a sus hijos por venganza, da todo por ellos.

Entonces relató que la necesidad de la tetralogía respondía a las versiones distintas de mitos, muchos de ellos apegados a presiones políticas del tiempo, como exilios de autores, y a la necesidad de acoplarse a ideas.

Ahora la continuación, “Éxtasis Puro”, se montó desde el 20 de enero (y estará hasta al 3 de marzo) en el Foro Lucerna, y el personaje es Clitemnestra, interpretado por la actriz Maya Zapata. Se muestra cómo la reina de Micenas da forma a su venganza, aconsejada por sus demonios internos, para asesinar a su triunfante marido Agamenón, recién llegado de la guerra de Troya y a su trofeo de guerra, la princesa Casandra, un nuevo orden femenino que continúa buscando su camino para colocar a cada quién en su lugar.

Del tema explicó Escalante:

“Es una versión mía, muy contemporánea, si bien en ‘Éxtasis Medea’ propongo y sostengo que este personaje no mató a sus hijos, basado en el mito original, aunque en ella también la esposa y amante se terminan destruyendo; en ‘Éxtasis Puro’, con Clitemnestra, la relación entre ella y Casandra es de amistad, y esposa y amante se unen para matar a Agamenón. Es un atentado, pero también un elogio a la amistad femenina”.

Benjamín Cann es el encargado de dirigir al elenco, que además de Zapata incluye a Alejandro Morales (Agamenón), Rodrigo Virago (Nauplio), Astrid Romo (Teucra), Samantha Coronel (Casandra) y Quetzalli Cortés e Itzhel Razo como los demonios.

“Lo que yo encontré escondido en los textos míticos de la saga de Clitemnestra y Agamenón son los ancestros, los demonios de una familia, los que dictan… desde un cuchillo hasta el control mental, emocional, chantaje, esos crímenes familiares no sólo son sanguinarios, vienen sellados en los traumas, los códigos genéticos. En esta propuesta la protagonista se hace una aliada de sus ancestros-demonios, y son estos los que ejecutan a Agamenón”.

--Cuando habla de demonios pareciera que hablas de un exorcismo creativo…

--Algo de eso se tiene y algo de eso atrae. Mira, me han solicitado en involucrarme con feminicidios, pero no lo resistí: es un mundo que rebasa, no se puede entender…me tuve que alejar porque no pude, pero en la obra no es una entelequia que gira por arriba de la cabeza del creador, es algo en el que te puedes involucrar y aportar mucho. Lo que me interesan son las relaciones íntimas, me interesa la pareja y la familia.

“En el fondo también estoy protestando contra la violencia familiar, de eso hablan también estos mitos, las casa-griegas, que son las más violentas, ahí es donde suceden las tragedias. Me interesa saber qué es lo que sucede cuando se cierran las puertas y las cortinas. ¿Qué pasa ahí? Así que entre amores conquistados y demonios he vivido un periodo de catarsis, me ha permitido conocerme a mí, y encima de todo eso, conocer a los demás. Ha sido fascinante”.

Además de Escalante y Cann, el equipo creativo de “Éxtasis Puro” está conformado por Víctor Zapatero en el diseño de escenografía, iluminación y video, apoyado en este último por Ismael Carrasco; Eloise Kazan en el diseño de vestuario; Julio Cann en el de audio y sonoro; Itzhel Razo en la coreografía; Maricela Estrada en el de maquillaje… todos respaldados por 25 personas en la producción de Marco Guevara y David Castillo.

“Éxtasis Puro” se presentará en el Foro Lucerna los viernes a las 20:30 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 con una duración de 90 minutos.

El encuentro con Turandot

Esta versión multidisciplinaria de Escalante (combina teatro, ópera y danza) se acerca a Turandot, una mujer que encarna una furiosa rebeldía en contra de las normas sociales de su época, donde asume que el sentido de plenitud y trascendencia humanas de una mujer va más allá del matrimonio.

Daniela Momo en "Turandot" / Foto: Carlos Alvear

En “La verdadera historia de la princesa Turandot”, su protagonista, para protegerse de los pretendientes que vienen en su búsqueda, se rodea de talismanes y se encierra en un castillo al que le ha creado una fortaleza. El hombre que sea capaz de atravesar la fortaleza y romper todos los talismanes tendrá la oportunidad de casarse con ella.

La historia está basada en la leyenda de Turandot que aparece por primera vez en un libro, “Las siete bellezas”, escrito por el poeta persa Nizami en el siglo XII, y retomada en 1710 por el escritor francés François de la Croix en su antología de cuentos “Los mil y un días”.

“Turandot”, última e inacabada ópera de Giacomo Pucini considerada una obra maestra, narra la historia de una “cruel princesa china”, quien somete a sus pretendientes a una prueba de enigmas para casarse con ella, y quien no lo logra muere.

Con montaje a realizarse en el Teatro Salvador Novo del Centro Nacional de las Artes (Cenart), del 1 al 25 de febrero próximo, la Turandot de Escalante es una lección de vida y rebeldía que nada tiene que ver con la crueldad. La dirección es del iraní Kaveh Parmas, miembro del ensamble del Burgtheater de Viena desde 2011.

Detalló Escalante sobre cómo llegó a este texto:

“La obra es un arquetipo. Llevo, no sé si mucho o toda mi vida, indagando en leyendas y mitos sobre la condición de la mujer, persiguiendo esta búsqueda con este tipo de personajes. He trabajado con Parmas desde hace varios años, y recuerdo que me dijo que estaba interesado en recuperar a Turandot.

“La mitología para mí no es una piedra ni un fósil, se debe consultar pero también es algo vivo, cobra sentido en el tiempo. La princesa Turandot es esa llegada que cierra las puertas a la moral de su tiempo y dictámenes familiares del momento, dice ‘no quiero ni ser princesa, ni bella ni bonita’, es una heroína transgresora que contra la corriente de su tiempo decide ser ella misma, encerrarse en esa torre al cuidado de ella.

“Basado en un relato del siglo XII, en el fondo lo que leo es que cuando una mujer se protege y se guarda, se conquista a sí misma… Yo he querido ser Turandot toda mi vida. Claro, para muchos es un personaje contestatario, peligroso, que por muchos años ha estado guardada y así se ha visto”.

--La llama “La verdadera historia”…

--Es que a partir de que Nizami escribe este relato se han hecho versiones adaptadas a países, modalidades, se ha ajustado con el tiempo, no estoy basándome en ninguna otra historia de algún otro autor, para mí “esto es de lo que habla Turandot”, mi versión personal.

“Cuando Turandot dice que no a los demás, para mí está diciendo que busca lo singular, lo diferente, lo propio, lo que muchos pueden llamar diferente, la otredad… tomando esto en cuenta, ser diferente y construirse a sí mismo también tienen un precio: ser considerado monstruoso, aunque para mí es lo que vale la pena en la vida”.

Clitemnestra y Casandra. Solidaridad femenina / Foto: Héctor Ortega

La puesta le tomó dos años de trabajo tras una investigación y distintas reescrituras, dice sobre el aspecto multidisciplinario:

“Consideramos (incluyendo a Parma) que poner elementos con ópera, teatro y danza la hace también viajar a través del tiempo, porque en la puesta se avanza en el tiempo: inicia con el que podría ser Nizami escribiendo Turandot hasta llegar a un lugar que podría ser un antro, es un viaje en estilos, propuestas literarias, convencionales, creo que en el camino nos hicimos turandezcos”.

Dijo sobre lo que descubrió al ver a Turandot en sí misma:

“Para mí la escritura siempre es un descubrimiento, entonces estuve reescribiéndola mucho hasta que llegue a la idea de lo monstruoso, me sentí Turandot buscando responder a la pregunta sobre qué es lo que verdaderamente quería. Ahí descubrí la idea de lo monstruoso, no sé si tuve un momento de epifanía creativa, pero regresé a Nizami y encontré todo eso, se trata de un personaje muy, muy, luminoso”.

“La verdadera historia de la princesa Turandot” llega a través de la producción de Soy Pájaro, La Giralda Teatro y Proof of Work Studio, y las actuaciones de Daniela Momo, Raúl Román, Manuel Mejí y el propio Kaveh Parmas.

La puesta estará jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 en el Cenart, con una duración de 75 minutos.

Finalmente, se le preguntó si fueron casualidad estas historias de mujeres fuertes como una constante en estos tiempos, ya que Turandot acaba a finales de febrero, y “Éxtasis Puro” el 3 de marzo, poco antes del 8 de marzo, Día de la Mujer. Tras respiro largo, apuntó:

Maya Zapata (izquierda) / Foto: Héctor Ortega

“Es que a pesar de lo que hemos conquistado en lo creativo, en lo individual y lo colectivo creo que nos falta mucho en el tema de visibilidad, seguimos tratando de abrirnos en todos sentidos. Como mujer cuando empezaba a escribir dramaturgia hace quince años todos eran hombres y me costó abrirme camino, ahora veo ahora a las mujeres dramaturgas y creo que aunque están en una mejor posición, aún falta mucho por avanzar.

“Sí hay una casualidad, porque son dos proyectos y ejercicios que implicaron todo un trabajo de conquista y tiempo para estrenarlos, y ambos significan un periodo creativo muy importante en mi vida, la tetralogía de ‘Éxtasis’ es deconstrucción con historias y personajes más oscuros, Turandot es luz. Así que los últimos dos años estuve entre demonios y monstruos”.

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