Somos una gran familia: Silvani

miércoles, 19 de diciembre de 2001
Monterrey, N L- Los Tuzos del Pachuca vivieron a construir en Monterrey una cerco para defender la ventaja de dos goles que tenían sobre los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León y ganaron la batalla El empate a uno (3-1 en global a favor de Pachuca)sucedido esta tarde en el estadio Universitario de esta ciudad sirvió para comprobar que en el futbol Maquiavelo también tiene mucho que ver: el técnico del Pachuca, Alfredo Tena se valió de todos los medios para conseguir el único fin de la visita, ganar la liga del 2001 para comenzar los festejos del centenario de futbol mexicano que comenzó precisamente en la capital de Hidalgo Pachuca negó el futbol, leo volvió un ejercicio deburocracia, de desdén y hasta de desprecio y aún asíel juego le dio la una oportunidad para cumplir susmetas: una sola llegada en todo el jugo que terminógracias a los desplantes aventurados de Walter Silvanien la red del portero Oscar Dautt Lo que pasó este sábado en Monterrey fue un eco de loque sucedió hace 51 años en Río de Janeiro, laconsumación de una tragedia urbana Una ciudad vueltaloca por un equipo venido a menos en Pachuca, con dosgoles de desventaja, por una causa que le permita lafelicidad Una ciudad que aterriza el cielo en laespera del apóstol del gol Una ciudad, en fin,traicionada por el futbol que como otras veces hasalido caprichoso "Hemos ganado este título", grita Silvani, "gracias aque somos una gran familia que sabe jalar para elmismo lado en todas las circunstancias "Nadie nosiguala en eso, por eso somos los mejores del torneo Nuestros hijos juegan juntos, nuestras mujeres venjuntas nuestros partidos y nuestros corazones estánsiempre unidos" Silvani había dejado en claro la dedicatoria del goldel triunfo "Para mi viejo, el futbol es suyo, elfutbol es la vida" Mucho tiempo después del pitazo final de Ramos Rizo,un Tuca Ferreti deshecho y malhumorado se acercó altécnico Tena para felicitarlo, como si en verdadquisiera hacerlo y como si este en verdad estuvieraesperando el abrazo, le dijo:"Felicidades Alfredo, de verdad, te doy un abrazo paratus jugadores, de verdad" Pachuca aprovechó los abonos del juego que desprecioTigres, un equipo bien asumido en el costado derechode la ofensiva, con un Jesús Olalde vuelto siempreadelante y con un Santillana trabajador en la mediapunta Lo que Tigres intentó en un principio fue laresolución atinada: el pase justo en el lugar preciso Joaquín del Olmo, en efecto, pudo hacer dos o tres concierto éxito, pero cuando el equipo rival decideabandonarse a la defensa a ultranza las jugadas depelotazo casi siempre fracasan Pachuca salió por una,una hizo, una lo tiene de campeón "Estoy tranquilo, soy campeón, pero soy el desiempre", exclama Tena ante la prensa que lo acosa,que lo persigue, que no lo dejará tranquilo "Este esmi equipo, aquí lo tienen", sostiene A Jorge Santillana se le acabó el ánimo después deljuego, su equipo tuvo que consolarse con los gritosforzados de una afición fiel y mal correspondida:Tigres ha ganado dos título, los fuera de casa, laprimera vez que tuvo la oportunidad de alzar el vinoaquí, terminó pediendo "La intentamos siempre, perono la metimos y aquí eso es determinante", sentenciaClaudio Suárez, el escudero de la zaga felina,cabizbajo, con su niña en brazos Franciso Gabriel de Anda, defensa tuzo, responde: "Lostuvimos bien cuidados siempre, desde que llegamos aMonterrey supimos que ganaríamos, sólo se trataba decuidar la ventaja" En efecto ?dice Tuca?ellos vinieron a cuidarse ynosotros no supimos abrir su cerrada defensa, pero "notenemos porque sentirnos culpables o avergonzados,hicimos las cosas lo mejor que pudimos"

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