Con un "¡Suerte, matador!" despiden a Silvetti

viernes, 14 de noviembre de 2003
* Emotiva ceremonia en el panteón Villas de la Paz, en Guanajuato Salamanca, Gto 13 de noviembre (apro)- En la fosa F-5 del jardín de San Judas Tadeo, en el panteón Villas de la Paz, reposa para siempre el torero David Silvetti Su cuerpo, embalsamado en un ataúd de madera oscura, fue cubierto por un montón de coronas y un ramo de claveles rojos, de esos que por años le fueron lanzados a los ruedos donde toreó Lágrimas, vítores y aplausos acompañaron a Silvetti y a su familia –sus padres, su esposa Laura, sus hijos, su hermano Alejandro-- desde la mañana de este jueves hasta el templo de San Agustín, a donde David iba a misa los sábados Todos lo sabían, era el personaje de Salamanca Y ahí, adentro y afuera del recinto, se reunieron cientos, miles de personas para gritarle: “¡Viva el rey David! ¡Torero, torero, torero!” La incredulidad y las preguntas surgían de voces y rostros A sus 48 años, Silvetti decidió morir disparándose en la cabeza el miércoles cerca del mediodía, unos minutos después de llegar a la casa de sus padres, en el Rancho Seco, comunidad de este municipio Una bala calibre 38 lo mató, y el matador cayó en el piso de la habitación donde fue niño Había viajado a la ciudad de México para hacerse una revisión con su médico, Rafael Vázquez Bayot De regreso, llegó a la casa familiar y le pidió a su padre, Juan Silvetti, dinero prestado Le dijo que el médico lo había desahuciado para no torear más, una idea de la que no había desistido a pesar de su padecimiento maniaco-depresivo y sus rodillas tan lastimadas En el templo de San Agustín –santo del que era muy devoto--, el sacerdote queretano Jorge Chapa Urquidi, a invitación de la esposa de Silvetti, se encargó de pronunciar el mensaje religioso en una misa concelebrada Los unía una amistad desde los años setenta, con él y con la familia Había sido su consejero espiritual “Por la experiencia que tuve de conocerlo, puedo decir que amaba mucho a Dios Era un buen cristiano Era un hombre noble”, dijo, con voz ahogada por momentos, ante los familiares, toreros y muchos otros amigos, el cantante Emmanuel y su esposa Mercedes Alemán entre ellos Emmanuel fue uno de los que cargó el féretro y lo acompañó hasta depositarlo en su sitio dentro del panteón “Como hombre profesional, como torero, claro que tenía un mérito Pero el mayor mérito fue ofrecerle todo eso a Dios y a los demás”, dijo el oficiante Y así, “con las dificultades propias de su profesión, los golpes y esa enfermedad tremenda que lo llevó a la muerte, (David) amaba a Dios” Por eso, el sacerdote pidió a los presentes, y sobre todo a los cinco hijos del torero, quedarse con el ejemplo de la vida que Silvetti vivió, y no con el de la manera en que murió, que –insistió-- “fue producto de una enfermedad tremenda, incomprensible; quien no la padece es incapaz de comprender su desesperación” Al fondo, entre las notas del órgano monumental del templo de San Agustín, el coro Orfeón entonó el Ave María Y al final, lo despidió con el Aleluya, confundido entre los aplausos que otro de los sacerdotes pidió para la figura de la tauromaquia mexicana que se ha ido con estas palabras: “Se nos va el amigo, el compañero, el padre, el que en los toros se esforzó por darnos momentos de felicidad” A la entrada del panteón, una manta de la Peña Taurina “David Silvetti”, a cargo de la Cámara de Comercio y los empresarios y ejecutivos de Salamanca, le brindó un: “¡Suerte, matador!” Señoras con bebés en los brazos; ancianos en bicicleta; niños con uniforme escolar, se arremolinaron en torno al féretro y a la familia, y no lo dejaron solo hasta varias horas después El alcalde de Salamanca, Genaro Carreño, recordó los años compartidos con David en la escuela primaria “Arq Pedro Martínez Vázquez”, en tanto que el cronista de la ciudad, Juan José Rodríguez Chávez, hizo memoria de los dos últimos homenajes que se le hicieron en esta ciudad –uno a cargo de una institución educativa, y el otro por la presidencia municipal--, y de su última aparición pública, hace unos cuantos días, en una reunión de empresarios salmantinos, con quienes David Silvetti compartió sus planes de instalar una empresa de embutidos, de crear empleos, de seguir trabajando

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