ATUENDO: La Tregua

jueves, 31 de julio de 2003
*"Hugo ha declarado que está para apoyar a México, y mientras su punto de vista sea así, no hay razón para citarlo": Alberto de la Torre México, D F, 30 de julio (apro)- Si alguien tiene la punta del rifle apuntando (en sentido figurado, por supuesto) a la cabeza del entrenador nacional Ricardo LaVolpe es, precisamente, Hugo Sánchez, el técnico de Pumas, quien ha guardado lo mejor de su armamento para cuando la ocasión le permita dispararlo Por lo pronto, la labor de proselitismo de los dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol (Avestruz) con sus homólogos de Pumas se ha intensificado, pretendiendo que lo reconvengan para que pare la incómoda disputa El mismísimo titular de la Femexfut, Alberto de la Torre ha dicho, ironizando, que ya ni siquiera es asunto personal porque "para que haya pleito se necesitan dos" y desde hace algunas semanas Ricardo LaVolpe ya no le responde a Hugo a través de los medios de comunicación LaVolpe pudo viajar tranquilo a los Juegos Panamericanos, aunque de antemano se le ha insinuado que necesita conseguir una medalla para confirmar que, en efecto, hay una mejoría en el futbol nacional ¡Ah, pero si pierde en la primera ronda, la de pedradas que caerán en el rancho del polémico argentino! Hasta ahora LaVolpe sabe que su guerra con Hugo no ha terminado Están viviendo una tensa calma, una especie de tregua en la que los dos están dispuestos a seguir arrojándose granadas y misiles, con tal de desacreditar la obra de su "enemigo", como llama Hugo al argentino Para que una guerra llegue a su fin tiene que declararse un ganador y un perdedor, y establecer las reglas para el armnisticio Eso todavía no ocurre en esta cruenta batalla Igual le sucede a LaVolpe con los medios de comunicación También se ha establecido una pausa, pero el lío no termina porque los agravios nunca han sido lo suficientemente curados por ninguna de las partes Aquella acusación de que el "70 por ciento de la prensa deportiva mexicana es corrupta" ha calado hondo en los periodistas, muchos de los cuales están preparando lo mejor de su repertorio para cuando LaVolpe entre en una desgracia deportiva que lo ponga a merced de sus bombazos Ganar la Copa de Oro fue, así se entiende en los medios, una victoria obligada, que a priori se sabía que ocurriría porque en el estadio Azteca la Selección Mexicana es literalmente invencible Baste el dato histórico de que sólo hemos perdido un partido de eliminatoria en los 73 años que México se ha eliminado para competiciones internacionales, sobre todo las relativas a la Copa del Mundo de la FIFA La única derrota fue en el tiempo de Enrique Meza, ante Costa Rica, cuando se tornó inevitable su caída para que Javier Aguirre tomara la responsabilidad y nos llevara finalmente al Mundial de Japón-Corea 2002 La situación de LaVolpe vivirá momentos de tensa calma, no sólo porque podrá respirar el aire del Caribe, sino porque se saldrá unos días de la mira de los periodistas Pero si los resultados no se dan en el Panamericano, la presión que vivió antes y durante la Copa de Oro se intensificará Hace falta mucho más que un arrodillamiento en la cancha del estadio Azteca para que los periodistas le crean que ha cambiado, que es creyente, que es un alma que Dios ha redimido para beneplácito de los demás mortales Las puntas de los rifles siguen apuntando a su cabeza (en sentido figurado, por supuesto), a la espera de que los resultados impongan sus condiciones LaVolpe nunca debe perder de vista que sigue siendo hijo de los resultados

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