ATUENDO: Qué bonita familia...

sábado, 30 de agosto de 2003
"Yo soy un soldado más en el ejército del doctor Codesal": Manuel Glower Guerra México, D F, 29 de agosto (apro)- Nadie quedó conforme con el desenlace La credibilidad de Felipe Ramos Rizo, como nunca antes en su vida profesional, quedó manchada por un mar de sospechas No haber aclarado los supuestos depósitos (se habla de cuatro, no de uno) en su cuenta personal en BBVA-Bancomer, ha dejado al descubierto cuán vulnerable puede ser la honestidad de una persona Si alguien depositó en su cuenta dinero que no es suyo, él debe ser el primero en exigir al banco retener la cantidad mientras se deslindan responsabilidades sobre el que quiso sobornarlo Su condición de árbitro, juez supremo del futbol, depositario de la credibilidad pública, lo obliga a tomar las medidas más extremas para mantener intacta su honorabilidad Si Ramos Rizo dice que el depósito de 250 mil pesos fue producto de la venta de un departamento, basta con que demuestre con documentos de compra-venta, con ficha de depósito y con su estado de cuenta la autenticidad de la operación, inclusive ante notario público que le dé veracidad al aspecto legal El simple castigo de dos meses, aparentemente por hacer declaraciones contra su gremio (que nadie sabe dónde se publicaron), no esclarece nada, no da certidumbre, no establece una verdad irrefutable sobre el desenlace Edgardo Codesal ha cobrado venganza al movimiento interno que pretendía derrocarlo, pero también cometió un grave error en el manejo de su personal: dejó que las sospechas se esparcieran; nunca paró de tajo las versiones que ensuciaban a su antiguo amigo ni defendió a la Comisión de Árbitros en un asunto tan delicado como el que le tocó armar y luego desactivar La Federación Mexicana de Futbol hizo el peor de los papeles Es el rey de burlas de todos En lugar de vigilar la credibilidad de los árbitros, que es el pilar donde se sustenta la belleza del juego (nadie sabe quién va a ganar), ahora queda manchado porque no quedó esclarecido esta tentativa de soborno La Federación no ha creado candados legales para evitar el enriquecimiento inexplicable de los árbitros No existe una contraloría interna, una vigilancia de los manejos financieros de los silbantes ni un seguimiento día a día de sus ingresos Se basa todo en la confianza Y eso es muy poco si se toma en cuenta el grado de interés que tiene el futbol entre más de 50 millones de mexicanos La FMF tuvo la papa caliente, pudo resolver para bien del futbol, pero eligió lo de siempre: escondió la cabeza en el primer hoyo que se encontró Esa política de avestruz es la que define la administración de Alberto de la Torre

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