ATUENDO: Marketing para perder

martes, 4 de mayo de 2004
* "El señor es un poco hombre": Javier Pérez Teuffer México, D F, 3 de mayo (apro)- Hábil como pocos para vender utilizando la mercadotecnia, Jorge Vergara Madrigal no ha encontrado hasta ahora una fórmula adecuada para soportar las derrotas del futbol Sus asesores muestran todo su ingenio para los hacer atractivos los desplegados de burla que Vergara inserta al día siguiente de los partidos en sus periódicos favoritos, con los que logra un doble objetivo: asociar su marca Chivas con el éxito (similar estrategia a la que utiliza con Omnilife para tener súper convencidos a sus distribuidores) y convertirse en un "cliente" de los periódicos, con lo cual logra situarse en la negociación si los columnistas o los reporteros de dicho diario lo atacan, él tiene puerta abierta para negociar su silencio ante los dueños porque es un "cliente distinguido" Para lo que Vergara no encuentra solución es para las derrotas La del sábado particularmente fue una de las más dolorosas de su administración, pues el América le dio un auténtico baile, al margen de que el árbitro Armando Archundia estuvo fatal, parcial hacia las Águilas, medroso, tibio como siempre y demostrando que el arbitraje mexicano con Arturo Yamasaki al frente es un auténtico caos; pero al margen de ello, el Guadalajara no fue rival en la cancha El arquero americanista Adolfo Ríos no se ensució el uniforme Nada de peligro en su marca --de no ser por un disparo de Adolfo Bautista al travesaño--, porque la discutida jugada del gol anulado a Chivas él ni siquiera se lanzó porque ya había escuchado el silbatazo previo de Archundia que invalidaba la jugada por falta de Sabah sobre un defensor Vergara apostó a que saludaría a Cuauhtémoc Blanco en la cancha, después de dedicarle las peores frases que un directivo le pueda lanzar a un jugador ("no es ejemplo de nada", "golpea mujeres", "lleva una vida impropia de deportista" y "nunca jugará en Chivas, ni estando yo vivo o muerto") Tan incumplió su palabra que Cuauhtémoc prefirió responderle con una camiseta: "Vergara no sabe nada de futbol Atentamente: Cuauhtémoc Blanco, el mejor jugador de México" Obvio que a Cuauhtémoc no se le ocurrió lo de la camisa Alguien ofrecido se la debió dar y el delantero gozó el momento con la ocurrencia, porque nadie en su sano juicio puede autonombrarse "el mejor jugador de México" También el presidente americanista Javier Pérez Teuffer traía su camisa para la ocasión, aunque él sí la pensó y la llevó por si ganaban Decía la leyenda de su camiseta azul: "Los mariachis callaron" Vergara, que vende aspiraciones de éxito en forma de polvo y líquido, primero a sus distribuidores y posteriormente a los consumidores, no concibe la idea de aceptar un fracaso, un desacierto o un tropezón No encaja en su esquema de éxito el reconocer que se equivocó Ni sus ingeniosos asesores han podido encontrar la piedra angular para responder a las derrotas que son propias del futbol Hoy es motivo de burla para los americanistas, pero el próximo sábado le espera otro clásico, ahora no nacional, sino regional, pero que en Guadalajara se vive con tanto o más intensidad que el choque contra las Águilas Va contra el Atlas, ya con Oswaldo Sánchez en la portería y con sus desplegados listos por si gana ¿Y si pierde? En este caso no pasa nada porque antes de comprar Chivas se le veía en el estadio, apoyando al Atlas, enfundado en la camiseta rojinegra, que, dicen, es su verdadero amor deportivo

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