Análisis deportivo: El perro bravo

martes, 24 de agosto de 2004
* "¡Quietos, zopilotes!": Alberto de la Torre México, D F, 23 de agosto (apro)- El recado no pudo ser más claro para Manuel Lapuente, el comentarista de Televisa y exentrenador de la Selección Nacional, quien dijo, sin tapujos, que aceptaría el cargo de seleccionador si renuncia Ricardo LaVolpe o lo cesan los dueños del futbol Alberto de la Torre, quien más que presidente de la Federación Mexicana de Futbol parece el "guarura" de LaVolpe, insiste en hablar de campañitas en contra del técnico, negando la fuerza misma de los resultados La investidura de presidente de un organismo es para honrarla, no para envilecerla De la Torre no enaltece en nada su cargo de titular del futbol mexicano con declaraciones provocadoras, retadoras, que sólo consigue el efecto boomerang, pues se revierten y se estrellan en su propio rostro La dupla que han hecho desde tiempos del Atlas no arroja ningún aspecto enaltecedor para el futbol, pues bastaría que De la Torre se pusiera en el papel de su investidura, para dejar a un lado el triste rol de guardián, polizonte o "guarura" de LaVolpe Lo que México quiere son explicaciones claras que hablen de los fracasos consecutivos en la Copa América y en los Juegos Olímpicos de Atenas Está gastado el argumento de que antes ni siquiera calificábamos a las olimpiadas, pues es de mediocres pensar que con metas pírricas se aumenta el nivel de un país México no les pidió medallas porque conoce la historia y sabe que nunca se han conseguido Quienes pusieron el techo alto, tan desorbitadamente alto que ni ellos mismos saben cómo salir del aprieto, fueron LaVolpe y Alberto de la Torre, que prometieron "una medalla" en los juegos de Atenas El argentino inclusive se atrevió a pronosticar el color del metal: "Será de oro" La frustración de la derrota, tan habitual en el aficionado mexicano al futbol, no hubiese cobrado esa dimensión si en el camino no se prometen cosas que a la larga se sabía que no podían cumplir "La gente del futbol nunca lo creímos", dijo Ignacio Trelles, con su experiencia de casi 75 años en el futbol "Los que se pusieron la soga al cuello fueron ellos mismos, La Volpe y De la Torre, al prometer una medalla", dijo Rafael Lebrija, expresidente de la Rama de Primera División "Y si ahora dicen que no fue fracaso, entonces ¿dónde está la medalla que prometieron? No le demos vueltas: claro que fue un fracaso", insistió Ahora que Alberto de la Torre anda envalentonado, como cuando golpeó de un puntapié a Edgardo Codesal (allá en el lejano 1983) bien valdría la pena que meditara si vale la pena exponerse a que lo corran por proteger a un empleado cuyo único fin en su oficio es conseguir triunfos LaVolpe sabe la vieja ley del futbol, pero no renuncia porque se privaría de una millonaria indemnización Con su negativa de irse voluntariamente, está negando una frase que es la biblia de los entrenadores, que son hijos de los resultados: "Ganas, sigues; pierdes, te tienes que ir"

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