Atuendo: el factor Vergara

sábado, 31 de diciembre de 2005
Es un mentiroso consumado: Francisco Cárdenas México, D F, 30 de diciembre (apro)- La decepción es nacional e internacional porque Chivas es un fenómeno social en todo el país y en las zonas del territorio de Estados Unidos impregnadas por mexicanos La conclusión de los millones de seguidores es una: esperaban más del nuevo dueño de Chivas Lo que parecía una venta imposible, Jorge Vergara lo consiguió seduciendo a los socios con certificado de aportación, con el olor del dinero Seis millones de pesos por certificado fue un atractivo inesperado, en certificados que tenían un valor nominativo de 100 pesos cada uno, aunque casi todos tenían un mayor valor simbólico, porque habían sido heredados de abuelos a padres y de padres a hijos Vergara llegó y, a golpe de chequera, convenció a 176 socios para consumar la venta de todos los activos del Club Deportivo Guadalajara, incluida la franquicia de primera división, el plantel, los clubes en Colomos y Verde Valle, así como el 30 por ciento de las acciones del estadio Jalisco Pero el intangible de mayor valor fue la historia de casi 100 años gloriosos de Chivas y el tener cautivo a un mercado de varios millones de personas que, por sinergia, podían ser potenciales compradores de sus productos Omnilife, que van desde energetizantes hasta remedios para decenas de males, casi todos ellos en polvo o en bebidas, a precios por encima de todos sus competidores Vergara tuvo una oportunidad inmejorable de ganar la simpatía de la gente porque llegó vendiendo ilusiones, que es su especialidad, pues, en el marketing de su empresa, el producto más costosos, es el propio Jorge Vergara, el gran cautivador de sus vendedores Sin embargo, dejó de reconocer un aspecto singular del futbol: el valor de los resultados Con palabras llenó páginas en los diarios, espacios en la radio y la televisión Prometió, prometió, prometió Pero la cancha esperaba resultados No hubo, no hay, quizá no habrá porque a Vergara ya se le quitó el beneficio de la duda Cuando dijo: "De futbol no sé un pepino", nadie creyó que fuera tan cierta su apreciación Ya se demostró que no sabe nada Pero lo peor: se ha asesorado con otros que saben menos que él El resultado: una decepción tras otra Apenas hoy en el campo de entrenamiento se le escuchó la primera autocrítica a sus tres fatales años de gobierno en el "rebaño sagrado" de Chivas Dijo que fue un año de aprendizajes, en el que cometieron decisiones no adecuadas, como la remoción de Benjamín Galindo y la llegada de Xavier Azkargorta Los dos últimos torneos sin calificar han causado un enojo mayúsculo entre sus aficionados, que en el estadio y en la calle le han hecho sonoros reclamos familiares, que su santa madre ha resentido en sus castos oídos Ahora, por fin, Vergara acepta que se ha equivocado y que los partidos no se ganan con mercadotecnia ni con frases para la posteridad, sino teniendo buenos jugadores en su plantel Ha contratado a dos (Diego Martínez y Carlos Morales) que no representan mayor diferencia en relación al plantel que tenía Cambió gato por gato y liebre por liebre Se espera la llegada de un verdadero refuerzo, un tipo como Rafael Márquez, al que Barcelona estaría dispuesto a dejar si Vergara soltase ceros de su chequera Pero eso no va a ocurrir Seguirá engañando con jugadores de poca monta, con caras nuevas disfrazadas y presentadas como "refuerzos" Viene una dura etapa para Vergara porque la afición ya lo catalogó como mentiroso, vendedor de ilusiones y de promesas que no cumple Vaya: lo ven como un político más del PRI

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