En el Necaxa dan voto de confianza al técnico Raúl Arias

martes, 1 de marzo de 2005
México, D F, 28 de febrero (apro)- No obstante el mal paso del equipo, y con una fórmula que ya empieza a cobrar la factura de los años, la directiva del Necaxa decidió dar marcha atrás a sus amenazas veladas y opta por darle toda la confianza al entrenador Raúl Arias –el técnico de mayor permanencia en un club, con siete años-- en el banquillo del conjunto rojiblanco Justino Compeán, presidente de los llamados Hidrorrayos del Necaxa, afirmó que se siente triste y apenado por la marcha del club, que en siete juegos del Torneo de Clausura 2005 acumula cinco derrotas por apenas dos triunfos, a fin de ubicarse en el antepenúltimo lugar del Grupo 3, en la peor crisis necaxista de los últimos años Pero lo de Compeán pasa más por la situación afectiva que por los intereses deportivos del club “No tiene caso que Raúl salga por la puerta de atrás”, dijo un meditabundo presidente necaxista con el orgullo maltrecho “Raúl le ha dado mucho al Necaxa Tiene nueve años con nosotros y siete como técnico; los últimos cinco bajo mi administración, y ha dado mucho”, reiteró Compeán, quien reconoció estar preocupado por el rumbo del equipo “Todos estamos preocupados: directiva, cuerpo técnico y jugadores, porque este no es el equipo que nos gusta; el Necaxa no está acostumbrado a ser perdedor, y ahora sólo tenemos 33% de efectividad” Desde sus inicios como entrenador, Raúl Arias sólo ha sabido lo que es la dirección técnica del Necaxa, y no ha habido en la historia del futbol mexicano un entrenador que mantenga una dilatada trayectoria en el banquillo de un mismo club, en una época en que los entrenadores van y vienen como en interminable carrusel A decir de Compeán, las condiciones no están dadas para traer al sustituto de Raúl Arias, cuando le resta al torneo la tercera parte del calendario “Y cualquier entrenador se va a querer justificar de que él no armó al equipo”, expuso el presidente necaxista Necaxa viene de perder el partido más importante, frente a su fraterno América (0-2), en un partido que entregó con relativa facilidad, contrario a su mística de antaño, de fechas recientes, cuando con frecuencia se solía dar pauta a los pronósticos: “¿Cuántos goles le vamos a anotar al América?”

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