Análisis deportivo: ¿Ave de mal agüero?

martes, 24 de enero de 2006
* "Todavía no he hablado con Lavolpe": Cuauhtémoc Blanco México, D F, 23 de enero (apro)- Lo que tenía que ser un viaje normal a su destino, se complicó Pasaron semanas y meses de dimes y diretes, de descalificaciones mutuas, de agravios, de desencuentros, para que finalmente Ricardo Lavolpe decidiera, voluntaria o forzadamente, llamar a Cuauhtémoc Blanco a la selección Y cuando ello ocurrió, la anormalidad se hizo presente La selección entrenó por la mañana en el Centro de Alto rendimiento de la Femexfut De ahí, al aeropuerto Luego, un vuelo de rutina de México a Guadalajara y de ahí a San Francisco, California, para el juego de este miércoles ante Noruega, en el retorno del "Cuau" a la selección nacional Pero de ahí sobrevino lo extraño Una falla mecánica en el avión que trasladaba a la selección, dejó varado al equipo nacional varias horas en Guadalajara Hubo sustos, zozobra pero, al final, la escala de cumplió sin sobresaltos en el aeropuerto tapatío La tripulación explicó que el problema del avión se originó en el motor de arranque de suelo La selección llegó a las cuatro de la tarde Dos horas después seguía la incertidumbre porque se hicieron cuatro pruebas en otros tantos motores y las cosas seguían igual Un pasajero, entre broma y serio, dijo: "Mejor no hubieran llamado a Cuauhtémoc a la selección Es ave de mal agüero No vaya a ser que cuando volemos de nuevo, se vaya a caer el avión" Para colmo del llamado del "Cuau", la selección no cuenta esta vez con el avión patriarca (no patriota) de Jorge Vergara, ya que un empresario ruso le llegó al precio y se lo compró en una sentada Las Chivas ahora viajan como hijos de mortal, en aviones de línea, pero eso sí, sin tener que quitarse los zapatos al entrar al avión, como era la exigencia en el avión de lujo de Vergara Total, que en el retorno de Cuauhtémoc las cosas no pintan bien: llega lesionado a este nuevo llamado; el avión falla en su motor de despegue del suelo; Vergara vende su aeronave; los pasajeros lo ven como "ave de mal agüero", y en la cancha todavía no se sabe si va a funcionar en el sistema de Lavolpe, porque no es Zidane, Ronaldinho ni Figo Parta colmo de males, Lavolpe no se ha dignado a tomarse un cafecito con el "Cuau", ni a gorrearle una comida en su restaurante de la avenida Insurgentes Mala pata la de Cuauhtémoc, que en su nuevo llamado a la selección, ya nada más falta que un perro le orine la parte bajo del pantalón