Análisis deportivo: El talento vuelto pecado

martes, 16 de mayo de 2006
México, D F, 15 de mayo (apro)- Adolfo Bautista y Cuauhtémoc Blanco son los dos jugadores mexicanos más talentosos de la actualidad Sus similitudes son más de una, entre ellas, la que tiene que ver con su futuro inmediato: marginados de la selección nacional Ayer, en uno de los juegos más emotivos que recuerde mi militancia futbolera de casi cuatro décadas, Bautista, portador de un apodo horrendo, el "Bofo", vivió en un solo juego los extremos: adorado por dos goles que calificaban al Guadalajara, acabó de villano porque falló el más fácil de ejecutar y que, al final, significó la eliminación Talentoso tanto como provocador de furias, Bautista parece transitar en la medianía hasta que recibe un balón sin futuro y, sin mirar al arco, suspendido en el aire, hace el gol Es el mismo Bautista capaz de recibir un balón con todas las ventajas, tomar la siesta, conversar con la tribuna, preparar el "zapatofón", ver los ojos del arquero, sentir la desesperación de los adversarios, oír la respiración sofocante de la tribuna y fallar sólo para contradecir al árbitro, que ya apunta hacia la mitad del terreno de juego El Bautista desafiante que provoca el insulto del contrario, el codazo a mansalva, el escupitajo, el mismo protagonista de la noche más negra y humillante que ha padecido el Boca Juniors en la misma Bombonera, es el que vio ayer en la tarde --que registra el mayor número de reportes de emergencia a cardiología--, cómo Richard Núñez, el envalentonado medio ofensivo uruguayo, desechado por la ineptitud cruzazulina, metía el penal de la momentánea calificación tuza con un zurdazo inalcanzable al ángulo superior derecho, que rebasó los 100 kilómetros por hora Ese "Bofo" introvertido, incapaz de enfrentar con la mirada a nadie, rapado por gusto, portador del inalcanzable número 10, ese que salta a la cancha con un pie enfundado en rojo y otro en blanco, tuvo su penal Y para desafiar a Núñez, lo ejecutó como nunca lo haría el uruguayo, como si acabara de ponerse las pantuflas y el sobrino llegara y le pidiera jugar tiritos en el comedor Con un tiro sin estridencia, a velocidad de un Volkswagen en subida, que alcanzó a rebotar en el césped, engañó al curtido Calero y encaminó a las chivas a otra tarde de épica que, en el respiro final, le hurtaron porque, dirían los clásicos del absurdo, el futbol es así Este Adolfo, como Cuauhtémoc, no estará en Alemania La razón de ambas ausencias, la misma Para Ricardo Lavolpe, el talento es un accesorio sólo soportable si lo acompaña la disciplina, la dinámica, el sometimiento a un idioma adicto a la humillación Cómo no recordar la disyuntiva lavolpiana Enemistados en la cancha y fuera de ella, Pavel Pardo y Cuauhtémoc Blanco fueron sus parámetros El primero, caballito de batalla, incansable, incapaz de vacacionar porque primero está la selección, disciplinado hasta el aburrimiento, guerrero del balón, es indispensable en la táctica del entrenador, que apuesta a controlar antes que a proponer El segundo, irreverente, antisolemne, capaz de decir no a la selección por unos días en Cancún, de gozar exasperando al rival, dueño de una intuición inusual, de la patente de su "cuauhtemiña", de esos, que en la jerga televisiva de moda hacen la diferencia, en fin, el más latino de los futbolistas mexicanos, será el jugador ausente, más presente en los aficionados y en la conciencia de Lavolpe, si esta vez el fracaso tiene etiqueta germana Bueno, también venció a Blanco y a Bautista la falta de un elemento clave para ser convocados: la parentela con el entrenador Pero el caso de Rafael, "El Chiquis", García es, como dirían en el salinato: otra historia Tiros a gol- Guadalajara confirmó ayer que los pretextos en el futbol son el traje de los ineptos Quedó eliminado ganando? Quedó fuera proponiendo, arriesgando, ante un Pachuca sin corazón Lo que hizo Israel López es una lección de vida Marginado de la selección, unas horas después disputó la semifinal con Toluca e hizo un gol Quizá su estatura profesional le impida revisar la lista final de convocados y preguntarse: ¿por qué está él y no yo? Y las lágrimas de Jaime Lozano hablan de impotencia ante la imposición El segundo mejor goleador de la era lavolpista quedó fuera Tampoco el jugador de Tigres se atreverá a preguntar en público ¿por qué él sí y yo no? Y quizá no lo haga porque la respuesta es de dominio público