"Me gusta tirar fregadazos, y si me dan, los tiro más fuerte": Jenny Gómez

viernes, 5 de enero de 2007
Santa María, Cal , 4 enero (apro-cimac)- Nadie se imaginaría que los puños que golpean con toda su fuerza durante su diario entrenamiento como boxeadora amateur, son los mismos que luego se abren amorosos para acariciar a sus cinco hijos y cocinar para ellos Ni tampoco que todos los días conduce un autobús escolar para llevar y recoger a más de 60 niños de cuatro primarias Originaria de California, Jenny Gómez, de 26 años de edad, fue la hija mayor de una madre soltera que trabajaba en el campo en Santa María Por ello, desde que tuvo uso de razón, a ella y a su hermano y hermana, los criaron sus abuelos en San Luis Río Colorado, Sonora Creció con un primo mayor que ella, con quien aprendió los juegos que él quería: canicas, carritos y hasta ponerse los guantes de box y pelear, relata Jenny en entrevista, luego de entrenar en el Club de Box Santa María, en el Centro Minami La joven recuerda que su abuela murió cuando ella tenía 9 años Desde entonces, la crió su abuelo Y a los 14 años decidió ir a vivir con su mamá en Santa María, donde, como no le gustaba la escuela, cuidaba a sus hermanos mientras su madre trabajaba Durante un año, Jenny anduvo entre pandillas, peleando con quien se le pusiera enfrente "Me buscaban pleito Nunca me rajaba a cualquiera, porque cuando andas con los amigos crees que están contigo El box siempre me gustó Nos poníamos los guantes y peleábamos", comenta Cuando tenía 16 años tuvo a su primera hija, Cinthia, quien ya cumplió 10 años Y la maternidad la cambió "Era rebelde, pero se me quitó", señala Jenny estudió hasta el octavo grado y después se fue a trabajar al campo Cortaba brócoli, colifor y lechuga, pero no le gustaba Entonces trabajó como cajera en el "Deli El Toro" "Siempre busqué un trabajo menos pesado que el del campo", dice, y explica que, después, fue al colegio Allan Hancock a estudiar inglés y aprender enfermería Sin embargo, cuando atropellaron a su hija Jenny el año pasado, se dio cuenta de que no podría ser enfermera, pues ni siquiera pudo tocar a la pequeña Y regresó a cortar lechuga Un día, vio un letrero que decía que necesitaban conductoras de autobús, se informó e inició clases en junio de 2006 La primera vez que manejó un autobús fue en agosto Ahora maneja uno con capacidad para 84 personas, en la Ruta 10 de Santa María Ella recoge y entrega a niños de las primarias Bonita, Alvin, Arellanos y Miller "Hacen ruido, pero le subo a la música y se controlan Dicen que los de la Arellanos son malos; los comprendo porque yo fui así A los más rebeldes, los sientan enfrente Los reto a hacer ejercicio, a correr 45 minutos sin parar, pero nunca aceptan", dice Jenny con una sonrisa Recuerda que, desde que tenía 8 ó 10 años, ya le gustaba el box "Me apasionaba Imaginaba que boxeaba en el ring Nunca le platiqué a nadie porque pensé que se iban a reír" Un día se animó a ser boxeadora Su hermano le dijo que estaba loca, pero la apoyó En marzo de 2006, comenzó a entrenar en el Centro Minami, con Willi Flores, el entrenador de box del Club de Box de Santa María Nadie sabía que Jenny entrenaba cada tarde, ni su mamá, quien cuida a sus cinco hijos mientras entrena Tampoco su novio "Cuando les dije que iba a pelear en Oxnard, nadie me creía Hasta que les enseñé mis zapatos y les pregunté si alguien me iba a acompañar a Oxnard", cuenta El día de su primera pelea, Jenny estaba nerviosa Le temblaban las rodillas Y más cuando vio que la muchacha, su rival, era más grande que ella y se le dejó venir al primer campanazo Al ver a su cuñada y amigos, más nerviosa se sentía "No supe cómo tirar el jab La muchacha se me dejó venir rápidamente Se me olvidó lo que Willy me había dicho, que el jab, que el jab La muchacha me pegó rudo Yo trataba de pelear Me tumbó jalándome hacia abajo Me pegó con el codo "Vi el video Quisiera tenerla otra vez enfrente y hacer lo que no hice Después, me sentí triste porque nunca había perdido A mi hermano siempre lo hacía llorar Pero me quedé contenta porque hice lo que quise: boxear", añade Y aunque perdió esa pelea, Jenny siguió "Soy terca, y hasta que gane y me sienta a gusto, seguiré Siempre soy así No estoy contenta hasta que tengo lo que quiero Cuando vine a decirle a Willy (que la entrenara), me miró de pies a cabeza, se rascó la cabeza y me dijo que sí Me enseñó el jab y cómo usar las manoplas, seguí una dieta" El diciembre pasado, Jenny peleó en el Casino Chumash Fue una exhibición de amateurs y quedó satisfecha con su actuación Flores también quedó satisfecho con el desenvolvimiento de su pupila y piensa llevarla a Las Vegas En el box, Jenny ha encontrado una manera de canalizar lo que siente y confirmar su valentía ante las circunstancias difíciles de la vida "Me gusta pegar A lo mejor, es el coraje contenido Me gusta también dar fregadazos Si me dan, los tiro más fuerte Quizá porque mi abuelo me decía que no tuviera miedo de un ratón, de una araña, los agarraba" Tiene una rutina diaria Como joven madre se levanta a las 4 de la mañana para preparar la ropa y el lunch para sus hijos Hora y media después los entrega a la niñera Luego se va a trabajar como chofer Recoge y lleva a los niños con su mamá para que ésta los cuide, mientras ella entrena en el Centro Minami, de las 5:30 a las 6:30 horas de la mañana Luego los recoge y se van a su casa, en Guadalupe "Quiero tener salud y que mis hijos tengan salud Quiero tener mi casa para mis hijos y no tener que pagar renta; darles lo que yo no tuve En el boxeo, si se puede salir adelante Me da miedo que me den un golpe, porque soy madre y tengo a mis hijos Soy atrevida y aventada Lo que quiero lo he conseguido", concluye la pugilista

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