Argentina, apenas 1-0 a Nigeria

sábado, 12 de junio de 2010

Johannesburgo, 12 de junio (apro).- El arquero Vicent Enyema salvó a Nigeria de una goleada ante la Argentina de Maradona que aunque apenas se impuso 1-0 demostró su calidad de juego en lo que hasta ahora ha sido el mejor partido del Mundial Sudáfrica 2010.

El estadio Ellis Park, donde hace 15 años el entonces presidente Nelson Mandela comenzó, a través del deporte, la unificación de un país dividido por el racismo, se tiñó este sábado del azul y el blanco de la hinchada argentina que abarrotó las gradas, colgó decenas de mantas e intentó, sin conseguirlo, slienciar las vuvuzelas con el sonido de los tambores.

“Vamo, vamo Argentina. Vamo, vamo a ganar, que esta barra quilombera no te deja, no te deja, no te deja de alentar”, cantaban sin cesar los aficionados.

Desde el amanecer del encuentro el equipo albiceleste se fue al frente en el ataque encabezado por Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Carlos Tévez, y al minuto 6 un cabezazo de Gabriel Heinze en un tiro de esquina hizo brincar al técnico abiceleste  Diego Armando Maradona y los suplentes en la banca. El Dios del futbol pampero se fundió en un abrazo con los suyos.

La tribuna, loca de emoción, coreaba a todo pulmón: “Volveremo, volveremo, volveremo otra vez. Volveremo a ser campeones como en el 86”, mientras la barra brava del club Tigre no cesaba de darle a los tambores que por la algarabía, claro, y las vuvuzelas, apenas se alcanzaban a escuchar. Las barras argentinas pueden amar a su selección y la camiseta, pero separadas por los odios entre clubes, jamás compartirán grada, ni se sentarán juntos.

Mientras Messi corría de un lado a otro del campo e intentaba hacer su mejor jugada, la que ha pulido en el Barcelona jornada a jornada, desbordar por la derecha hacia el centro del área y disparar con la zurda, los hinchas albicelestes, adoradores de Maradona, se descosían en apoyos. “Vení, vení, saltá conmigo que un amigo vas a encontrar, que de la mano de Maradona todos la vuelta vamo a dar”, “Olé, olé, olé, olá, olé, olé, olé olá, cada día te quiero más; por Argentina es
un sentimiento que no puedo parar. Olé, olé, olé, olá…” y los pañuelos blancos y camisetas ondeaban por todo el estadio.

El único momento en que los enemigos irreconciliables se unieron en una misma voz fue cuando corearon: “Y lo ve y ya lo ve, el que no salta es inglés”. Sus voces se encimaron en el estruendo de las vuvuzelas, las de los integrantes de las barras de Rosario, Argentinos Juniors, Arsenal de Sarandí, Deportivo La Ferrere, Ferrocarril Oeste, Defensores de Belgrano, Newell’s Olds Boys, Tigre. Todo el que entró a Sudáfrica con pasaporte argentino brincó a más no poder.

En el campo, por más que Messi se colaba por izquierda y por derecha, o por el centro la defensa nigeriana le tapó todos los caminos, siempre había alguien en el área para sacarle el balón de entre las piernas a La Pulga y cuando alcanzaba a tirar, el arquero Enyema con lances brillantes desviaba el balón.

Fue un partido en el que el equipo africano no cedió terreno en ningún momento, si Argentina intentaba dos llegadas, los verdes hacían lo propio, sobre todo por costado izquierdo donde Diego paró a Jonás Gutiérrez como lateral aunque su posición natural es la de volante.

Nigeria atacó primero a base de contragolpes y luego estructuró buenas jugadas por los costados con Yakubu Ayegbeni, Ogbuke Obasi, Víctor Obinna y al final con Peter Odemwinge que entró de cambio por Obinna en la segunda mitad, y casi le empata a Argentina.

Al final, en su debut mundialista como director técnico, Diego Armando Maradona ganó, sumó tres puntos y salió feliz abrazando a sus jugadores. A Messi lo distinguió con un beso, además le rodeó la cintura con los brazos y lo levantó.

Los aficionados terminaron el encuentro de pie cantando “Vamo, vamo Argentina…”. Felices, se acercaron lo más posible al terreno de juego para aplaudir a sus jugadores que se concentraron en el centro del campo a saludarles.

El personal de seguridad, temeroso de que invadieran la cancha por la ausencia de rejas, formó una pared humana. Rendidos a los pies de los jugadores, le gritaban a su Dios que ahora viste de traje y peina una barba blanca, y al chaparrito número 10 que quiere emular sus hazañas.


 

MÉXICO, D.F., 12 de junio (apro).- Con un gol conseguido a los 6 minutos por el defensor Gabriel Heinze, Argentina ganó en un angustioso final a Nigeria en un debut mundialista que dejó mucho a desear.

Sin juego de conjunto (salvo en reducidos pasajes del encuentro) Argentina dependió totalmente de las genialidades de Lionel Messi que estuvo cerca de anotar unas cinco ocasiones.

En cuatro de ellas, Messi hizo su clásico recorte hacia el centro de derecha a izquierda que culiminó con tiros angulados que fueron detenidos por un eficiente arquero nigeriano Vinent Enyeama y la quinta al estrellar su disparo en el cuerpo del guardameta africano.

Messi fue lo más destacado de un conjunto argentino que evidenció poco trabajo de equipo, con infinidad de pases equivocados, pero que para su fortuna tuvo enfrente a un muy limitado equipo de Nigeria, que sólo cuando faltaban cinco minutos de juego hilvano un par de jugadas con las que estuvo a punto de igualar el marcador.

Al final, Maradona replegó a su equipo atrás y ahogaron la reacción nigeriana con pases laterales y pidiendo el final del juego.