Angustiosa calificación de Estados Unidos e Inglaterra

miércoles, 23 de junio de 2010

MÉXICO, D. F., 23 de junio (apro).-Estados Unidos e Inglaterra calificaron a octavos de final del Mundial 2010 luego de vencer 1-0 a sus rivales Argelia y Eslovenia.

El gol de Estados Unidos fue anotado en tiempo de compensación por la estrella del equipo, Landon Donovan y el de Inglaterra por Jermain Defoe.

Ambos partidos resultaron vibrantes. Estados Unidos estuvo a punto de quedar fuera de la Copa Mundial, pero su truinfo en la agonía del encuentro lo catapultó al primer lugar y relegó, contra todo pronóstico a Inglaterra al segundo puesto.

Si Estados Unidos hubiera empatado, Eslovenia hubiera calificado junto con Inglaterra.

El equipo de Estados Unidos, que está catalogado por la FIFA el número uno de la zona de Concacaf (donde México ocupa la segunda plaza), selló así un duelo que rayó en el dramatismo y en las múltiples fallas a la ofensiva de los jugadores estadunidenses.

El gol que representó el boleto a octavos de final fue producto de un contraataque estadunidense al minuto 91, cuando Donovan llegó para empujar el esférico que el portero argelino Mbolhi dejó a la deriva en el corazón del área chica tras rechazar el remate de Altidore.

El partido transcurrió con dominios alternos. Incluso, Djebbour estrelló un remate en el larguero de Estados Unidos apenas a los seis minutos.

Los estadunidenses respondieron con un gol de Dempsey, anulado por supuesto fuera de lugar al minuto 20.

Justamente en el otro duelo de grupo directo, entre Inglaterra y Eslovenia, los primeros anotaron y con ello tanto los estadunidenses como argelinos estaban fuera del Mundial.

Los dirigidos por Bob Bradley necesitaban de un gol par asegurar su pase.

Sin embargo, los estadunidenses fallaron cuanta oportunidad se le presentaron frente a la portería de Argelia. En una de ellas, el propio Clint Dempsey mandó su disparo al poste en el minuto 57, y en el contarremate envió el balón a las tribunas.

El juego presentó nuevas alternativas para los contendientes y con opciones abiertas para ambos planteles, hasta que Estados Unidos comenzó a tener un dominio pleno de las acciones en el último cuarto de hora.

Fue, para entonces, el único contendiente con aspiraciones al triunfo, que llegó cuando se consumían los últimos tres minutos del tiempo de reposición.

Por su lado, Inglaterra exhibió su mejor futbol en lo que va del mundial en el estadio Nelson Mandela de Puerto Elizabeth, donde pudo hasta golear al contricante de no haber mediado la buena actuación del guardameta Handanovic.

El portero esloveno sólo permitió la celebración de Defoe en el minuto 22, cuando apareció Milner, quien trajo de cabeza a sus marcadores. Un servicio de Milner fue rematado por el suplente Defoe, quien de esa forma reclamaba un sitio en la oncena titular de Inglaterra.

Luego, tanto Defoe como Gerrard tuvieron el segundo gol, pero Handanovic lo impidió todo.

Luego, en el complemento el equipo de Capello se limitó a cubrir el trámite, aunque la tensión estaba fijada en el duelo que afrontaban estadunidenses y argelinos.

 

“Este es el espíritu que quería: verlos luchar juntos. Estoy muy feliz porque he redescubierto al equipo que conocí en la fase de clasificación”, celebró jubiloso el italiano Fabio Capello, entrenador de Inglaterra.

Mientras que el héroe del partido, Jermain Defoe describió así el capítulo de su anotación: “no tengo palabras. ¡Qué momento! Desde niño sueñas con un momento así. Este era un partido que había que ganar, una final. Conseguir el gol fue algo muy grande”.

Y, en efecto, Capello reencontró al equipo que había extraviado justo el día en que se cumplen 36 años desde que el entrenador anotó su único gol en un mundial (Polonia 2, Italia 1, en Alemania 74).

No obstante el resultado contra Inglaterra, Eslovenia acarició el pase a la siguiente ronda, tras el pitazo final. Pero después todo cambió abruptamente, porque en el otro juego Landon Donovan anidó el Jabulani en la puerta de Argelia que clasificó a Estados Unidos a los octavos, y con ello desdibujó el sueño de los eslovenos.

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