Argentina elimina a México

domingo, 27 de junio de 2010

JOHANNESBURGO, 27 de junio (apro).- Dos goles de Carlos Tévez y uno de Gonzalo Higuaín terminaron con la promesa que hicieron los integrantes de la Selección nacional de cambiar la historia y alcanzar la fase de cuartos de final en Sudáfrica 2010. México sigue siendo el equipo del no se pudo.

Un error arbitral y, un yerro defensivo de Ricardo Osorio dieron al traste con los sueños de Javier Aguirre y de un equipo que no supo sobreponerse al primer gol y, en el desbalance, aunque siempre intentó ir la frente, terminó por recibir dos más.

México controló el partido los primeros 20 minutos en los que tuvo dos claras de gol, una de Carlos Salcido que dio en el travesaño y un disparo de Andrés Guardado que pasó silbando el palo derecho del arquero Sergio Romero.

Al 25, apareció Lionel Messi arrastrando la marca de Giovani Dos Santos, filtró para Carlos Tévez. Cuando enfilaba hacia la portería tricolor el Conejo Pérez alcanzó a sacarle el balón, pero lo dejó en los pies de la Pulga que pasó otra vez para Tévez quien de cabeza remató en medio de Juárez y el Maza.

El desconcierto de los jugadores mexicanos se convirtió en ira cuando en la pantalla del estadio repitieron la jugada y descubrieron que Tévez estaba en posición adelantada. Como abejas al panal, los de Aguirre le cayeron al juez de línea Stefano Ayroldi, Por más aspavientos y reclamos que hicieron, el anunciador oficial cantó el 1-0.

El enojo de Javier Aguirre en la banca fue la continuación del que ha tenido desde que supo de la desconfianza de la afición mexicana. El entrenador mexicano entró al terreno de juego haciendo muinas, mientras que antes del inicio del partido,
Diego Maradona salió en pants a calentar con sus jugadores. Peloteaba con ellos, se reía, los abrazaba y le sobraban besos para repartir. Luego le dio tiempo de bañarse. Con el cabello escurriendo y poniéndose el saco, entró al túnel cuando sus once ya estaban formados. Fue uno por uno y les puso un beso en la mejilla. Luego le ayudaron a terminar de vestirse. Le acomodaban el cuello de la camisa, la solapa del saco.

Ahí en el túnel, se encontraron por primera vez Messi y Márquez, compañeros en el Barcelona, rivales esta noche. Se sonrieron cálidamente y se dieron un beso. El único gesto amigable de un seleccionado mexicano para el mejor jugador del mundo, que por cierto ha tenido un discreta actuación mundialista.

El Vasco Aguirre, el último hombre del Tricolor en salir al campo, se fue derechito a la banca de Argentina a buscar la mano de Maradona. Lo agarró de espaldas. Le dio un abrazo. Ambos sonrieron y el mexicano le pegó una palmadita cariñosa en la
mejilla izquierda.

Fue el único momento de alegría del entrenador nacional que después del error arbitral vio a los suyos descomponerse. Apenas comenzaban a ordenarse cuando les cayó el 2-0 por conducto de Higuaín. Con Messi enfrente, Osorio, que salió como central, quiso fintar un pase pero en lugar de apachuurrar el esférico lo punteó y lo dejó a modo para Higuaín, quien condujo el balón hacia Pérez y, con todo y Osorio prendido de su cuello, burló al arquero y disparó inclemente al 31.

Rafael Márquez, que volvió a jugar como central y llevó el gafete de capitán, gritaba desesperado a los jugadores. Los acomodaba. Buscaba una solución. Osorio no perdía balones, los regalaba y adelante no había quien le acercara un balón a
Javier Chicharito Hernández que inició el partido porque el sin goles Guillermo Franco al fin se quedó en la banca.

En medio de reclamos al árbitro italiano, Roberto Rossetti, y a su auxiliar número dos, los jugadores se fueron al descanso. Detrás de la banca de México se produjo una escaramuza porque, según explicaría luego Maradona, Cuauhtémoc Blanco jaló
del cabello al suplente Mario Bolatti. En la bronca hubo empujones e insultos y el propio Diego tuvo que llegar a separar a sus muchachos.

Para el segundo tiempo, Aguirre sacó a Adolfo Bautista, quien en 45 minutos pasó desapercibido, y echó mano de Pablo Barrera. México controlaba el balón. Seguía luchando, yéndose al frente. No habían pasado ni siete minutos cuando de la pierna derecha del Apache Tévez salió un obús que se fue a enconar en el ángulo superior izquierdo de Óscar Pérez para el 3-0 lapidario. El Maza Rodríguez con las manos en el rostro cubría su desdicha.

En la banca tricolor Aguirre ahogado en coraje escuchaba las indicaciones que le daba Mario Carrillo. Los jugadores suplentes, tapados con un grueso cobertor de color gris, se hundían en los asientos.

Barrera y Guardado corrían por todo el campo, querían centrar, intentar un remate, un disparo de larga distancia o uno lateral. Por fin, un disparo potente de Barrera que la defensa salvó en la línea y un remate de cabeza del Chicharito que salió por encima del travesaño.

El único gol de México cayó en la zurda del Chicharito. Dos Santos dejó para Torrado y éste para Javier Hernández que arrastrando a Otamendi y Demichelis con precisión y coraje la metió por el lado derecho. Nadie festejó. Aguirre una media
sonrisa y gritos de “vamos, vamos”. Luego, pasando saliva ya en los minutos finales.

Cuauhtémoc y el Venado Medina calentaron todo el segundo tiempo, se enfriaron y volvieron a calentar. Ahí se eternizaron. Como testigo de otra derrota ante Argentina terminó el 10 su historia con la Selección nacional.

Con el último silbatazo, Márquez le cayó a reclamos a Rossetti. Manuel Vidrio tuvo que ir por él. Torrado fue el primero en meterse al túnel. Carlos Vela consolaba a Giovani. Memo Ochoa al villano Osorio. El mismo dolor de siempre sin lágrimas de por medio.

Argentina se enfrentará en cuartos de final a Alemania.

México, no pudo mejorar su posición de mundiales anteriores y aunque quedará colocado entre los primeros 16 lugares, el reto era cerrar entre los ocho mejores del mundo.

 

 

 

 

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