Conmoción en Brasil

viernes, 2 de julio de 2010

MÉXICO, D. F., 2 de julio (apro).- La sorpresiva eliminación de su selección en octavos de final causó conmoción en Brasil. Pero las principales críticas apuntan al entrenador Dunga y Felipe Melo, como máximo culpable de la debacle tras su autogol que abrió el camino al triunfo holandés.

En sólo 63 minutos Melo asumió el rol de héroe a villano, toda vez que fue el jugador que dio magnífico servicio que Robinho transformó en el primer gol del partido. Y después aportó el gol para la causa holandesa, y para rematar hasta recibió la tarjeta roja.

“Estoy destruido por dentro. Es difícil llamar a casa y escuchar llorando a tu hijo y a tu esposa. El grupo está muy unido. No vamos a encontrar otro así en la selección”, analizó Melo su papel.

Sin embargo, no ofreció disculpas por su expulsión con el argumento que “no agredí a nadie. Tuve que pisar para sacarle el balón de las piernas. No entré en la provocación de Robben”.

Y dijo enfático: “no soy el culpable de la eliminación. Cuando se habla de un equipo, todos tienen responsabilidades, y yo tengo mi parte de culpa. Así como comencé la jugada del gol de Robinho soy responsable como todos. Pido disculpas, pero no por la roja, sino porque fallamos y queríamos ser campeones”.

“No tengo más qué llorar, estoy seco adentro. Hablé con mi familia, mi esposa estaba llorando, todos estaban llorando. Lo difícil es que ya pensaba en una semifinal, en un final”.

Por su lado, el portero Julio César, corresponsable del error que significó el autogol de Melo, aceptó su fallo en la acción que permitió el empate parcial de Holanda. Dijo que fue un cortocircuito” la acción que terminó con un choque suyo con Melo y que derivó en el gol en contra.

"Fallé. Dudé en la salida y el balón pegó en la cabeza de Felipe Melo", reconoció en la zona mixta del estadio Nelson mandela, en Puerto Elizabeth.

Y en Brasil los medios de comunicación arremetieron contra el enternador Dunga por el mal estado de la selección pentacampeona del mundo.

La Gazeta Esportiva tituló: "La Naranja exprime a Brasil y la deja fuera de la Copa del Mundo”, y precisa que “dos errores defensivos y poca inspiración en el ataque determinó el fin del sueño de la candidatura de Brasil para el hexacampeonato”.

Globo Esporte sostuvo que el equipo brasileño se "hundió" y no tuvo "un rumbo fijo… l selección tuvo una actuación insegura en el segundo tiempo y fue derrotada".

Mientras que las agencias de información reportan que el presidente Luiz Inacio Lula da Silva se quedó “atónito” y "profundamente triste" por el fracaso de su selección.

De acuerdo al jefe de gabinete del presidente Lula, Gilberto Carvalho, el mandatario “se quedó atónito, se quedó muy impresionado con el desmoronamiento del equipo en el segundo tiempo, intentando entender ese desequilibrio emocional”.