"No fue una locura. Fue un gol": Tabárez

viernes, 2 de julio de 2010

JOHANNESBURGO, 2 de julio (apro).- Hace ocho meses, en el partido de repechaje ante Costa Rica, un gol de Sebastián Abreu le dio el pase a Uruguay a Sudáfrica 2010. Esta noche, un penal ejecutado con su eterno estilo a lo Antonín Panenka puso a los albicelestes, por primera vez en 40 años, en las semifinales donde el próximo 6 de julio se medirán ante Holanda.

Después de un partido casi de bostezo, en el que un gol en tiempo de compensación de la primera mitad de Sulley Muntari puso en ventaja a Uruguay, misma que perdió a los 10 minutos del segundo tiempo en la pierna derecha de Diego Forlán, se necesitó de dos tiempos extras, una mano de Luis Suárez en el área, un penal fallado por Ghana, y una tanda de penales para definir al ganador.

Ya en el alargue, Luis Suárez desvió un disparo con la pierna izquierda en la línea, y luego, con las dos manos, como si fuera portero o voleibolista frente a la red, atajó un cabezazo de Dominic Adiyiah que le valió la tarjeta roja y un penal contra su equipo en los estertores del segundo tiempo extra.

Uruguay parecía muerto, pero Asamoah Gyan desperdició el obsequio al estrellar el balón en el travesaño que el arquero Fernando Muslera acarició después como quien toca a una deidad para atrapar algo de suerte en la que, por cierto, el entrenador uruguayo Óscar Washington Tabárez no ha creído nunca.

Obligados a ir a los penales, los sudamericanos se fueron al frente gracias a un tanto de Diego Forlán. Gyan, aún inestable por su error, se animó a autoexorcizarse y convirtió el del empate. Mauricio Victorino hizo el 2-1 y Stephen Appiah el 2-2. Andrés Scotti el 3-2 y luego Muslera paró el tiro del capitán John Mensah. Maximiliano Pereira le dio oxígeno a los ghaneses volando su disparo; después otra vez Muslera controló el tiro suave de Dominic Adiyah.

Apareció entonces Washington Sebastián Abreu, dorsal número 13, conocido como El Loco. Trotacanchas en 17 diferentes equipos de siete países: Uruguay, Argentina, España, Brasil, México, Israel y Grecia donde todos saben que los penales los cobra “a lo Panenka”, con la punta de la bota, elevando despacito la pelota. Dejó el 4-2 final.

Tabárez casi que llora. Uruguay ya está entre los cuatro mejores. Su equipo que calificó a gatas al Mundial está a un juego de llegar al séptimo partido. “Hay algo que nos está empujando, no se que es… la fuerza de estos muchachos que están tan unidos”. Y se le quiebra la voz al maestro, se le enrojecen los ojos por lágrimas que no derrama. Se aclara la garganta y sigue: “Que festeje la gente, nosotros tenemos poco tiempo para prepararnos contra Holanda que, aunque suene raro, le queremos ganar”.

“Cada penal parecía que te desmayabas”, confesó Diego Forlán.

-¿Y qué sentiste cuando El Loco la picó?

 -No sé quién de los jugadores dijo: “la va a picar, la va a picar”. Y yo dije: “no, que no la pique; no la puede picar ahora”. “Que lo haga”, decían los jugadores.

Y la pregunta a Sebastián Abreu: ¿Cómo la tiraste así? Los tienes bien puestos.

-(Se sonríe) Es una forma de ejecutar. Uno cree mucho en esa forma y la confianza que me da el grupo para darme la tranquilidad de que es la forma correcta. Hicimos un partido bárbaro, entramos a la historia.

-¿Eres un elegido del destino? Primero calificas al equipo al Mundial y ahora a semifinales.

-Agradecido a dios, a la gente. Uno humildemente trata de dar lo mejor y si el de arriba me da esta bendición para ayudar a Uruguay, bienvenido sea.

En la conferencia de prensa, el maestro Tabárez dijo que el cobro del penal no fue “una locura de El Loco”, sino una jugada con clase.

“No fue una locura, fue gol. Lo hizo contra Brasil en la Copa América, igual. Eso yo lo llamo clase, categoría. Los que lo criticaron (otros entrenadores) no se animarían ni a lo mínimo, y él se animó. Para mi es una demostración de clase. ¿Por qué no se puede tirar así un penal si es bueno? Ahora, si los errara todos, todos aquellos entrenadores que lo critican tendrían razón.

Tabárez se indigna cuando un reportero le refiere que si la mano de Luis Suárez es una trampa que le robó el triunfo a los ghaneses.

“Es una palabra muy dura eso de robar. Es casi ofensiva. Vinimos a jugar un partido de futbol y estuvimos sometidos a las decisiones del árbitro. No sé, se puede decir que es hasta un error del futbolista cometer una mano, pero eso de robar realmente me desagrada. No creo que sea justo”.

-¿Será que la suerte estuvo de su lado hoy?

-Los que creen en el destino y en las cosas predeterminadas capaz que lo explican de esa manera. Yo no creo en esas cosas. Hoy tuvimos un partido duro porque no jugamos bien, pasamos por circunstancias dificilísimas. Caímos en desgracia cuando casi ya casi estaba expirando el tiempo de la primera etapa, después tenemos un penal en contra cuando no quedaba nada. No es culpa nuestra que las cosas hayan sucedido así. Reconozco que no fue una gran actuación futbolística, pero como dicen los uruguayos: “pusimos lo que hay que poner”, y eso nos tiene muy satisfechos. A todos nos gusta el buen futbol. Por suerte no es la primera vez que nos ocurren estas cosas, pero hacía mucho tiempo que no nos sucedían para ganar de esta manera. Le damos el justo significado. Ahora vamos (contra Holanda) con las mismas ganas y tratando de recomponernos -porque tenemos jugadores suspendidos y un lesionado- y, esperemos, con un poco más de futbol.

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