Muere lechuza pateada; el futbolista agresor podría ir a prisión

martes, 1 de marzo de 2011

MEXICO, D.F., 1 de marzo (apro).- La lechuza que durante un partido de la liga colombiana de futbol fue pateada por el jugador panameño Luis Moreno, del Deportivo Pereira, murió la madrugada de este martes.
El veterinario Cristian Camilo Tapia, quien atendió a la que fuera la mascota del equipo Atlético Junior, informó que a pesar de que ésta había mejorado, entró en shock y finalmente murió a consecuencias de un paro respiratorio en una clínica de la ciudad de Barranquilla, donde trataban de salvarle la vida.
“Lamentablemente no somos portadores de buenas noticias: El deceso de la lechuza campanario ocurrió a las 12:57 de la madrugada del hoy martes 1 de marzo. Se le dio la atención veterinaria que humanamente se le podía ofrecer. Desafortunadamente cayó en garras de un humano, que es el mayor depredador”, condenó la Sociedad protectora de animales de Barranquilla.
El pasado domingo, cuando faltaban 20 minutos para que terminara el encuentro entre el Atlético Junior y el Deportivo Pereira, la lechuza voló hacia el campo, donde se quedó parada. A pesar de que el árbitro detuvo el partido para sacarla, Luis Moreno se acercó al animalito y le propinó una severa patada. La imagen, transmitida en vivo en televisión nacional, provocó la indignación de los aficionados del club Atlético Junior, así como de organismos defensores de los derechos de los animales.
La Policía Ambiental de Barranquilla ya abrió al defensa panameño un proceso de responsabilidad por la agresión y la sanción, según trascendió en la prensa colombiana, podría ser de hasta 45 días de cárcel.
El jugador se disculpó por lo ocurrido y dijo que aceptaría cualquier sanción que le sea impuesta.
La lechuza es emblema de las victorias del Atlético Junior, pues, por lo  general, cuando vuela sobre el campo el equipo local gana.
El periódico El Heraldo de Barranquilla informó que la lechuza será disecada y colocada en una urna de cristal en el Estadio Metropolitano para que, así, se  convierta “en un recuerdo permanente de las consecuencias de la violencia”.