Desciende el River Plate a segunda división; estallan disturbios

domingo, 26 de junio de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- River Plate de Argentina, un equipo que supo salir campeón de su país, de la Copa Libertadores y del Mundo, vive su peor momento al descender por primera vez en su historia a segunda división con el empate 1-1 frente a Belgrano, que a su vez asciende a la máxima categoría. Belgrano, de la provincia de Córdoba, había ganado 2-0 en el partido de ida. El River estaba obligado a ganar por dos goles para emparejar la serie y permanecer en primera, pero no pudo lograrlo a pesar de jugar en su escenario, el Estadio Monumental, abarrotado por 60 mil personas. Mariano Pavone anotó el gol de la apertura para el “millonario” a los cinco minutos y Guillermo Farré igualó a los 61 minutos. Pavone tuvo la posibilidad de poner al River 2-1 con un penal a los 70 minutos que contuvo el portero de Belgrano. El partido se debió suspender a los 88 minutos, cuando comenzaron a generarse incidentes en las tribunas, ya que los seguidores del River estaban furiosos por el resultado. Enardecidos, los simpatizantes desataron su bronca hacia los jugadores. Inundaron de lágrimas las tribunas del Estadio Monumental. Y luego, comenzaron a vivirse momentos de furia: arrancaron las butacas de las plateas, prendieron fuego a la confitería y, en las afueras, las calles se transformaron en un verdadero campo de batalla entre hinchas y policías. Piedras, palazos, enfrentamientos y objetos contundentes. El desconcierto por el descenso se apoderó de los hinchas que explotaron y rompieron todo lo que encontraban a su alrededor. Los otros, los más sensatos, se quedaron lamentando su suerte dentro del Monumental, con el llanto como la única vía para liberar su desolación. A medida que la gente iba saliendo, chocaba con los grupos de la división de infantería de la Policía, que trataron de parar el avance de los violentos. Rompieron todo a su paso, destrozaron paredes en la búsqueda de más proyectiles y dejaron como saldo 72 heridos entre simpatizantes y agentes policiales, dos de gravedad. Tras esos hechos, Gustavo Galante, fiscal en lo Penal y Contravencional de la ciudad de Buenos Aires, ordenó la clausura del Estadio Monumental por 30 días. Si esa medida se oficializa por la justicia, la final del 24 de julio debería disputarse en otro escenario.