Denuncian pésimas condiciones en categoría "babys" de futbol americano UNAM

jueves, 21 de noviembre de 2013
MÉXICO, D.F., (apro).- Un grupo de padres de familia que tienen inscritos a sus hijos en la categoría babys de futbol americano de la UNAM entregaron el pasado 8 de noviembre una carta al director general de Actividades Deportivas y Recreativas de la institución, Severino Rubio, en la que manifiestan su inconformidad por las pésimas condiciones en que entrenan y son tratados los pequeños de cuatro a ocho años de edad. En el documento, los papás de 19 de los 49 niños registrados en el programa que está a cargo del head coach Raúl Rivera, exponen su molestia por la falta de uniformes y equipamiento acorde a las necesidades de los menores. Hay ocasiones en que, refieren, se les asigna equipo de mayor tamaño al que corresponde a su edad, situación que –subrayan-- pone en riesgo la integridad física de los niños. Los padres de los jugadores de las categorías conejos, hurones y liebres detectaron al menos 13 anomalías que prevalecen actualmente en esa categoría. Ausencia de personal médico en algunos entrenamientos y partidos; los entrenamientos duran a veces 45 minutos cuando deberían ser de hora y media; cada equipo tiene asignados tres coaches, pero no todos se presentan al campo; los uniformes se entregan minutos antes de los partidos y las tallas no corresponden a la edad de los niños; los cascos y los shoulders que reparten son para jugadores más grandes; las cuotas que pagan son diferentes a las que están estipuladas en las circulares, pues algunos padres depositan 6 mil pesos, otros 7 mil 500, algunos más 8 mil, dependiendo de lo que David Rodríguez Castelán (el responsable administrativo) desee cobrar. Algunos de los afectados denunciaron a Apro que las autoridades que dirigen el programa de futbol americano en la categoría babys ni siquiera les entregan balones para entrenar; los padres de familia tienen que comprarlos, y lo mismo sucede con las bebidas hidratantes, pues David Rodríguez Castelán considera que los menores no necesitan tomar más que “gotitas de agua”. Los padres de los niños que se reservaron sus nombres para evitar represalias, solicitan que Severino Rubio intervenga para poner orden en esta categoría. El programa de futbol americano de la categoría babys en la UNAM estuvo cerrado durante dos años. En noviembre del año pasado lo volvieron a echar a andar y, de acuerdo con la circular entregada a los padres, la temporada tendría un costo de 6 mil pesos. Los pequeños entrenarían y jugarían partidos amistosos de ese mes hasta junio en la modalidad flag, es decir, solo con shorts y usando una cinta, y de septiembre a noviembre estarían equipados con casco y shoulders. Quienes no tuvieran el equipo, pagarían 2 mil pesos para que la UNAM se los prestara. Otros padres decidieron adquirirlo cuando vieron que el que facilita la institución es para niños mayores de ocho años, además de que como lo guardan en una bodega que en temporada de lluvias se inunda, los cascos estaban enlamados y en muy mal estado. “El pago de la temporada incluye el jersey, funda (pantalón para jugar), una camiseta tipo body, pants, cortos (shorts), calcetas y las fundas que no son de las tallas adecuadas. Nuestro pago tampoco incluye las integraciones, esas las tenemos que comprar nosotros: nitros, riñoneras  y todos los aditamentos que son para proteger a los niños. “Las fundas que mandaron a hacer no tienen las calzoneras o espacios para meter las integraciones.  Los balones los pagamos nosotros, no hay conos para entrenar; bueno, los coaches ni siquiera tienen silbatos y  a gritos paran las jugadas, por eso cuando hay partidos aunque el árbitro silbe, los niños siguen corriendo porque no saben que cuando hay un silbatazo termina la jugada”, se queja uno. Los inconformes indican que en la temporada de flag que estuvo a cargo de la entrenadora María Eugenia Huerta Castañeda, sí estuvieron muy a gusto porque ella sí se preocupaba por trabajar bien con los niños, sin embargo, indican que ni siquiera tuvieron las cintas para jugar porque David Rodríguez Castelán las compró para adultos y los pequeños las arrastraban y en otra ocasión les entregó unas del mismo color del uniforme, por lo que no pudieron usarlas. Los padres terminaron comprando las cintas. Los llamados cortos tampoco se los han entregado. Los papás que no aceptaron el equipamiento que les dieron en la UNAM tuvieron que pagar de su bolsa para adquirir los cascos y shoulders. David Rodríguez Castelán los obligó a entregarlos a los utileros del equipo para que los pintaran. Aunque los padres insistieron en que ellos harían ese trabajo, les dijeron que no y terminaron recibiendo los cascos recién pintados unos minutos antes del partido. “Nos cobraron 60 pesos por pintar cada casco y otros 20 por la barra. Los dejaron chorreados, los entregaron frescos, con tierra. Ya te puedes imaginar cómo estaban los niños después de un rato de estar oliendo la pintura.  Las calcomanías las entregaron 15 minutos antes del partido, los uniformes no tenían el nombre solo el número.  David dijo que las fundas que les quedaron grandes a los niños las pegáramos con cinta para que no se les cayeran, los calcetines que nos dieron no les quedaron, están muy chiquitos. “Entonces, en lugar de que  la temporada cueste 6 mil u 8 mil pesos termina costando más de 10 mil por niño por todo lo extra que tenemos que pagar. La realidad es que no recibimos lo que nos prometieron a cambio del pago y nuestros hijos no están debidamente equipados.  A los niños les quedan tan grandes los shoulders que les puedes meter el puño, en los cascos les caben las dos manos. Los protectores bucales no son obligatorios. Son detalles esenciales que los coaches dejan al ahí se va”, cuestionan. Lamentan también que no tengan un campo asignado para jugar ni se respeten los horarios de entrenamiento. Los coaches –que son los jugadores del equipo de Liga Mayor-  llegan tarde y a veces los equipos de la categoría juvenil se meten a practicar al campo de los niños mientras éstos están entrenando y no falta que jugadores de 10 o 12 años ayuden a los coaches a entrenar a los de las categorías hurones, conejos y liebres. “El head coach Raúl Rivera ni los coaches que trabajan con nuestros hijos jamás llegaron a presentarse, a darnos la bienvenida en la temporada. No sabemos ni cómo se llaman.  Cuando les preguntamos nos dicen que los llamemos por sus apodos, así que nuestros hijos entrenan con el Chango, Cheché, Mogli, Santino, Steve, Don Blue y Tiro al blanco. “Si les reclamamos que el entrenamiento duró solo 45 minutos o que llegaron tarde nos dicen: ‘pues si quieres eh.  Al rato nosotros les vamos a tener que pagar a ustedes por venir a jugar a la UNAM’. Ellos sienten que nuestro dinero no vale y que nos hacen el favor de recibir a nuestros hijos. Es el abuso total, nos dan sobras y nos maltratan. Creemos que en una institución como la UNAM estas cosas no deberían pasar”, fustiga otro de los agraviados. Por si fuera poco, denuncian que ahora los jugadores de todas las categorías están obligados a comprar en 100 pesos unas playeras que fueron donadas al programa de futbol americano. Quien no la compre no tiene derecho a entrenar. Por supuesto nadie les entrega un recibo por ese dinero. Y, por ejemplo, a un niño de 7 años le entregaron una extra grande porque las de talla chica ya se agotaron.

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