Soraya no se dopaba: exentrenador

viernes, 29 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- Gueorgui Koev, el entrenador búlgaro con quien la halterista mexicana Soraya Jiménez se convirtió en campeona olímpica, rechazó que los ejercicios extenuantes a los que fue sometida estén relacionados con su prematuro fallecimiento. Entrevistado después del funeral de la primera mujer mexicana en ganar una medalla de oro olímpica, indicó que Jiménez fue una deportista limpia y aclaró que él nunca la indujo a utilizar sustancias prohibidas, como se especuló. -¿Los esfuerzos tan grandes que realizó Soraya Jiménez en los entrenamientos repercutieron en su salud como para llevarla a fallecer tan joven? -No, el deporte no puede provocar eso, ningún deporte provoca eso. Si lo provocara no habría un deportista vivo después de los 40 años. Hay muchos deportistas que están vivos y son de edad más grande. No debería afectar. -El alto rendimiento lleva al extremo el cuerpo de los deportistas -Hubiera pasado antes (que falleciera), no ahora después de 13 años. Eso no puede ser. -Cuando dejó  de entrenarla se especuló mucho que le suministraba medicamentos prohibidos. -No, ella pasó por muchas pruebas; no digo que eran cada mes, pero eran muchas, tres o cuatro veces por año. Había controles (sorpresa) que nadie sabía si iban a ser hoy o mañana. -¿Soraya era una deportista limpia? -Sí -Sin embargo dio positivo en un control antidopaje, aunque no fue sancionada. -Ella se metió con una persona, después de una competencia, era de psicología,  y no se qué pasó… esa persona le daba medicamentos. Era mujer. Ya son demasiadas preguntas… Después de la medalla de oro que obtuvo en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, Soraya Jiménez comenzó a acudir con la sicóloga Cristina Fink, esposa del entonces director de la Conade, Ivar Sisniega, quien atendía a la mayoría de los deportistas mexicanos que recibían becas y apoyos del programa CIMA (Compromiso Integral de México con sus Atletas). A pesar de que durante un tiempo Jiménez y Koev estuvieron distanciados, incluso en alguna ocasión la pesista declaró que el entrenador había muerto, el búlgaro indicó que la última vez que habló con la exatleta fue el martes pasado y que habían quedado de verse hoy viernes o mañana sábado. Visiblemente acongojado por el fallecimiento de Soraya Jiménez, el entrenador fue la última persona en llegar al funeral, unos 20 minutos antes de que partiera el cortejo fúnebre rumbo a la agencia Gayosso ubicada en Sullivan, donde esta tarde fueron cremados los restos de la campeona olímpica. José Luis Jiménez, hermano de Soraya, informó que la necropsia de ley fue dispensada y que se estima que el deceso de la medallista ocurrió entre la una y las dos de la mañana del jueves 27. En su cuenta de la red social Facebook, Soraya Jiménez escribió unas horas antes de morir que no podía dormir y puso la fotografía de unas flores amarillas. Cuestionado sobre el estado de salud de su hermana, José Luis Jiménez indicó que todos sabían de los problemas por los que atravesaba la campeona olímpica, por lo que era muy común que siempre tomara medicamentos. “Por sus estado de salud Soraya ha tomado muchos medicamentos, inclusive también  para dormir muchas veces tenía molestias en el cuello, ya había sido operada de las cervicales y  por prescripción médica tomaba algo para dormir. Eso no era de todos los días, sabíamos que así ocurría. ¿Qué pudo generar eso? Especular no vale la pena porque ustedes vieron que en los últimos años ganó mucho peso porque fueron dos años y medio de (tomar) cortisona, más bien era agua, estaba hinchada. Ahora había bajado unos 15 o 20 kilos, iba muy bien, ahorita ya no hay más que decir el deceso ocurrió y nos agarra a todos por sorpresa. “Hace poco hablaba con mi papá y le decía que cuando la veíamos en el hospital nos hacíamos a la idea, pero de repente la cosa está muy bien y nada más hablan para decir que ya no está aquí. En el momento en que la encuentran está acostada, dormida. La persona que la encuentra, que es quien hace la limpieza, cuando llega la ve, piensa que está dormida y saca a las perras a dar la vuelta. Cuando regresa después de una hora la ve en la misma posición, se empiece a acercar, la toca y está fría y rígida. Ya habían pasado unas 10 ò 12 horas. Nosotros nos venimos a enterar como a las 5 de la tarde. Mi mamá recibió la llamada, está recién operada, en cama, sin mucha movilidad, no sabía ni a quien marcarle. Nos localiza uno por uno, mi padre y mi hermana se van al departamento (donde vivía Soraya en la colonia Condesa), dan fe, llaman a los médicos. -¿Anímicamente cómo se encontraba? -Bien. Inclusive un día antes pasó toda la tarde con mis papás, comió ahí, llegó con unas flores para mi madre con un chaleco para ella y otro para mi padre. Yo hablé por teléfono con ella, muy bien normal, todo tranquilo, estaba contenta, parece que se iba a ir hoy o mañana a Los Ángeles a una entrevista. Estaba muy bien.

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