Extreman medidas de seguridad en Sochi tras amenazas contra deportistas

martes, 4 de febrero de 2014
MÉXICO D.F., (apro).- La alarma cundió hoy en el Comité Organizador de los Juegos de Invierno que se inaugurarán el próximo viernes 7 en Sochi, Rusia, luego de que el Comité Olímpico Austriaco (ÖOC) recibió una carta en la que le advierten que dos de sus deportistas, la esquiadora Bernadette Schild y la piloto de skeleton Janine Flock, serían secuestradas durante la justa deportiva. “La carta fue entregada inmediatamente a funcionarios del Ministerio del Interior de Viena para su investigación. En la actualidad se descarta cualquier amenaza grave a nuestra seguridad”, confirmó el ÖOC en un comunicado, de acuerdo con un despacho informativo de la agencia EFE. Inicialmente se había informado que una de las amenazadas era Marlies Schild –la hermana mayor de Bernadette–, ganadora de tres medallas olímpicas y una de las principales cartas del equipo austriaco en Sochi 2014. El secretario general del Comité, Peter Mennel, explicó hoy a la agencia de noticias austriaca APA que solo cuatro personas sabían en el ÖOC de las cartas anónimas y que no se explica cómo se ha producido la filtración y la confusión entre las dos hermanas. Agregó que ha hablado de la carta con Flock, ya que hoy compartían el vuelo que las trasladaba de Viena a Sochi, y agregó que “no está preocupada” y “confía” en las medidas de seguridad que se han instrumentado. Mennel explicó que sus deportistas estarán vigilados por dos miembros de las fuerzas especiales de la Policía austriaca, quienes los acompañarán cuando salgan de la villa olímpica. En tanto, los servicios secretos austriacos también investigan la carta y desde el Ministerio del Interior no han querido revelar ningún detalle adicional del dispositivo de seguridad que protegerá a los deportistas o si éste será ahora reforzado. Con dos policías en cada esquina, Sochi se ha convertido en la ciudad más vigilada del mundo. Los refuerzos policiales, que llegarán a 37 mil durante los Juegos de Invierno, se ven por doquier en la población de 350 mil habitantes a orillas del Mar Negro, ante la amenaza de posibles atentados. El operativo se ha acelerado tras los dos ataques suicidas que mataron a 34 personas a finales de diciembre en Volgogrado, situada a 700 kilómetros de Sochi. Los efectivos policiales se han situado en la ruta de unos 50 kilómetros que une las instalaciones olímpicas que están cerca del mar y el aeropuerto, y las que están en las montañas, en Krasnaia Poliana, unidas por una carretera construida con motivo de los Juegos Olímpicos. En el aeropuerto los viajeros son registrados de los pies a la cabeza por la policía. Ahí los controles son más severos y la policía obliga a los pasajeros a encender todos los aparatos electrónicos (smartphones, tabletas, ordenadores). En los trenes que dan servicio a las instalaciones olímpicas, tanto policías como miembros de servicio de seguridad de los ferrocarriles rusos realizan patrullajes de manera constante. La seguridad es una de las obsesiones de estos juegos, que se disputarán a pocos centenares de kilómetros de las pequeñas e inestables repúblicas del Cáucaso Norte y donde las tropas rusas se enfrentan a una rebelión islamista. El líder de este movimiento, Doku Umarov (dado por muerto por las autoridades el pasado 17 de enero), prometió en julio pasado que se impediría la celebración de los juegos "por todos los medios posibles", ya que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, pretende que sean un escaparate de todo el país. En Sochi, las entradas a la ciudad están vigiladas por la policía, como si fueran puestos fronterizos. La entrada de coches extranjeros está prohibida hasta fines de marzo, cuando acaben los Juegos Paraolímpicos (7-16 de marzo), salvo si se tiene la autorización correspondiente.

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