Esposa de Amado Yáñez en líos con la Unacar; amaga con llevarse a Delfines a otra plaza

martes, 13 de mayo de 2014
CIUDAD DEL CARMEN, Camp. (apro).- Enredada en un conflicto con la Universidad Autónoma de El Carmen (Unacar) por la cancelación del convenio que le permitía el usufructo del estadio universitario como sede, la propietaria del club de futbol Delfines, Verónica González Gutiérrez, advirtió que procederá legalmente contra la máxima casa de estudios. Asimismo sentenció que si en los próximos días no se le brindan al Club Delfines condiciones para quedarse, el equipo emigrará a otra plaza. Finalizada la Liga de Ascenso y ahora desprovista de instalaciones deportivas para los entrenamientos, la esposa de Amado Yáñez Osuna, accionista mayoritario de la naviera petrolera Oceanografía, intervenida por la Procuraduría General de la República (PGR), intentó presionar a la máxima casa de estudios carmelita. “Es una pena comunicarles esto, pero lo digo a tiempo ante las situaciones en que se encuentra el equipo con la Universidad Autónoma del Carmen que se niega a respetar un convenio firmado para utilizar las instalaciones deportivas”, dijo en conferencia de prensa. Flanqueada por el administrador y el presidente deportivo del club, José Garrido Mancilla y José Luis Malibrán Lacorte, la presidenta de Delfines salió a exponer su postura ante el conflicto entre AMRH International Soccer, propietaria del equipo y la Unacar, dueña del estadio Delfín, que se ubica su campus II. Se quejó de que el club tiene “congelado” el uso del Estadio Delfín por instrucciones del rector de la Unacar, José Antonio Ruz Hernández, “pese a que existe primeramente un convenio de colaboración con el entonces rector Sergio Augusto López Peña, en el 2012, y un addéndum firmado por el ahora rector el 12 de diciembre del 2013”. “En el documento legal y notariado se aprecian las firmas del rector Ruz Hernández y del presidente del Patronato Universitario, Fernando Millán Castillo”, recalcó. Además argumentó que AMRH International Soccer invirtió 20 millones de pesos en la habilitación del Estadio Delfín, “que ahora es inmueble deportivo certificado y avalado por la Federación Mexicana de Futbol para ser sede de Liga de Ascenso MX y con condiciones cercanas hasta para Liga MX”. Por si fuera poco, dijo que “generó y dio oportunidad de empleos temporales a jóvenes carmelitas, estudiantes de la Unacar, respetó el descuento de 50% en las localidades del estadio para universitarios, cortesías para administrativos de rectoría….”. Por ello, advirtió que procederá legalmente contra la Unacar por el incumplimiento del convenio y exigió a la máxima casa de estudios el pago de 11 millones de pesos por las inversiones que Delfines hizo en el estadio. Sobre la permanencia del club, con sus franquicias de futbol profesional de Tercera División, Segunda División Liga Premier y Liga de Ascenso MX, en esta plaza, comentó: “Me gustaría quedarme, quiero quedarme con el equipo en Carmen, pero si no se dan situaciones de seguir operando, pues obviamente tengo que llevarme los equipos de la ciudad”. Por su parte, Malibrán Lacorte lamentó la “penosa” situación por la que atraviesa el equipo, pues lejos de estar preparándose para la próxima temporada están pasando “penurias” por la incertidumbre de si podrán volver a disponer de las instalaciones deportivas de la Unacar para operar. Y advirtió que si aquí no cuentan con instalaciones sede, Delfines tendrá que acomodarse en alguna otra plaza. “A raíz de esta problemática, muchos han estado interesados en las franquicias; la verdad no queremos irnos de Ciudad del Carmen, pero si no hay dónde quedarnos, entrenar y jugar, entonces díganme qué hacemos”, recalcó. Por su parte, la rectoría de la Unacar, a través de un comunicado, respondió a las “temerarias aseveraciones de las que ha sido objetivo”. Con relación al convenio firmado por la administración anterior y el addéndum modificatorio firmado el pasado diciembre, donde se establecían una serie de condiciones para que la concesión del Estadio Delfín pudiera continuar, explica que la Unacar “hace tiempo inició las gestiones necesarias ante las autoridades judiciales para rescindir por incumplimiento ambos documentos”. Añadió que se procedió a lo anterior porque AMRH International S.A. de C.V. incumplió con las condiciones acordadas, entre las que mencionó la aportación de tres millones de pesos para realizar instalaciones deportivas en el campus 3 y la reparación de la pista de tartán, entre otras. En este proceso legal, explicó, se hizo obligado solidario responsable al exrector López Peña por “los daños que causó a la Unacar al haber concesionado indebidamente el Estadio Delfín a la empresa en cuestión por 18 años prorrogables a otros 18 años más sin ningún beneficio para la Universidad; es decir, lucrar o permitir lucrar con el patrimonio universitario a empresas privadas que nada tienen que ver con el quehacer universitario”. Asimismo, resaltó que “la demanda presentada ante las autoridades ha sido aceptada” y “lo prioritario es retomar el control y administración del patrimonio universitario y deslindar las responsabilidades civiles que procedan en contra de quienes realizaron los actos, situación que en estos días deberán notificar a los demandados de manera oficial. “Ante todo el apego a la normatividad y el cumplimiento de las leyes, buscando sancionar a los que resulten responsables sin distinción alguna”. El conflicto entre AMRH International Soccer y la Unacar repercutió en la organización del concierto del cantante Marc Anthony que inicialmente estaba anunciado para el 15 de mayo en el Estadio Delfín, y aunque el evento estuvo a punto de cancelarse finalmente fue trasladado al Domo del Mar, un predio del ayuntamiento junto al cual se construiría el Estadio Delfín. Al respecto la Unacar aclara que “si  bien es cierto que existe un convenio original que le otorgaba la concesión del Estadio Delfín a la empresa AMRH International SA de CV y un addendum, firmado el pasado diciembre, este último tenía una serie de condiciones” que se incumplieron. Destaca que tanto el convenio original como el addendum estipulaban “claramente que la concesión era para eventos deportivos exclusivamente” y para cualquier otro tipo debería solicitar previamente la autorización de la Universidad, lo cual hizo la empresa apenas el pasado día 6. “Pero el asunto va más allá. Ante la solicitud recibida, se le pidió a la empresa AMRH International S.A. de C.V. proporcionara el contrato que había celebrado, como lo señala en su oficio, con la promotora del evento Management Productions, de manera previa a pedir el permiso; es decir la empresa AMRH International SA de CV, ya había comprometido la utilización del Estadio sin haber obtenido la autorización por parte de la Unacar”, explica. Además, resalta que en la revisión del contrato “no se encontró ningún beneficio para la los alumnos ni para la Unacar; en contraparte, sí se incurriría en costos, empezando por el suministro eléctrico, que es considerable en las luminarias del mismo y no se tenían garantías de que no se deterioraran las instalaciones”. También revela que al margen de lo anterior, “hubo un acercamiento por parte del organizador del evento, Management Productions”, que ofreció a la universidad ciento cincuenta mil pesos por la utilización del inmueble, “cantidad que no cubre ni los gastos de operación del estadio”. “Y dado que no es prioridad de la Unacar la organización de eventos, donde su patrimonio sea utilizado en beneficio de empresas privadas, ajenas a la misma y no le representen ningún beneficio a su comunidad de alumnos o la institución, el Consejo Universitario decidió negar el mismo, pues incluso el descuento del 50 por ciento por boleto, que por convenio tenía que otorgarse a los alumnos de la Unacar sin restricción del nivel académico que tuvieran, lo limitaban solo a una sección del estadio”, añade. Señala que en un estudio de mercado que realizó la máxima casa de estudios encontró que la renta por sedes para eventos de este tipo, “están desde los 300 mil pesos hasta el millón y medio de pesos más un porcentaje de las utilidades y en este caso en particular el ingreso estimado para la empresa promotora, tan solo por la venta de localidades es de treinta millones de pesos, si el evento se realizaba en el estadio con aforo aproximado de 15 mil personas”. Y lamenta que “la señora Verónica González de Yáñez no le haya explicado a la promotora los requisitos que el propio convenio y su addendum establecen, a donde debía solicitar de manera previa a la celebración de cualquier evento la autorización de la Unacar”.

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