Intereses tratan de desestabilizar a Brasil: académico de la UNAM

martes, 10 de junio de 2014
MÉXICO, D.F., (apro).- Las movilizaciones registradas en Brasil previas a la inauguración del Mundial de futbol 2014 son realizadas contra autoridades locales y de derecha, no en localidades gobernadas por el Partido de los Trabajadores, al que pertenece la presidenta Dilma Rousseff, afirma Adalberto Santana, director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM. Dichas movilizaciones, precisa el académico, están a cargo principalmente de Los Trabajadores sin Tierra y el Comité Popular de Brasilia que “buscan incidir en la opinión pública para generar un efecto”, aunque –reconoce—algunas pueden tener un sustento real, como el alza del transporte en São Paulo, Río de Janeiro o Pernambuco. Sin embargo, el investigador sostiene que “hay intereses que tratan de desestabilizar a Brasil como potencia emergente y líder indiscutible de América Latina. Brasil es “un país con política exterior activa que ha sabido impactar en muchos procesos de pacificación —como hizo con Honduras y Paraguay— y dar apoyo solidario, como pasó con Haití, después del temblor”, afirma. El especialista señala que Brasil es una potencia emergente que pertenece al conjunto conocido como BRICS (formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y que en días posteriores al Mundial sostendrá una reunión en la ciudad de Fortaleza. Es además, refiere, “la economía más fuerte de América Latina con una geoestrategia espacial, única en la región” y es la nación más poblada de esa parte del continente, con cerca de 190 millones de habitantes. Según el académico, en algunos lugares donde se desarrollarán los partidos no gobierna el Partido de los Trabajadores —el de la presidenta Dilma Rousseff— “y las manifestaciones se dirigen contra autoridades locales y de derecha. En éstas, los sectores populares son los que se hacen más presentes. “Un ejemplo de las ambigüedades referidas y de la polarización de la sociedad es el estadio Maracaná, que por un lado tiene a la favela de Mangueira y, por el otro, a la Universidad Estatal de Río de Janeiro”, comenta. Más que conflictos nacionales, sostiene, se trata de desacuerdos locales, pues existe un consenso de apoyo a la presidenta, impugnada por los gobiernos estatales contrarios. El Mundial, señala Santana, es una confrontación político-ideológica en el escenario global, pues el futbol representa una pugna simbólica que no llega a desatar guerras. “Se trata de un acontecimiento histórico importante por su magnitud económica, cultural, deportiva y expresiones políticas y sociales” y si resulta favorable se fortalecerá la imagen de la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores e incluso del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, sostiene. “En el imaginario popular, Brasil debe triunfar, como anticipan algunos países del continente. A nivel político, esto representa la identidad latinoamericana llevada a un nivel de deporte-espectáculo”. Según el académico, el Mundial es usado como “escaparate” para expresar inconformidades pero cree que una vez que dé inicio el Mundial, lo más probable es que las movilizaciones no se prolonguen y sean controladas antes y mientras se desarrollan los partidos.

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